126. Bicho 1 – Hellen 0

Estoy malita.
Putada.

Como tantos, vamos, que no es que me sienta especial.

Bueno, miento… me siento especialmente mal, para que voy a mentir.

Nunca viene bien ponerse mal, pero coño, justo este finde es putadón extra…

Son las 19:43 y estoy escribiendo esto desde la mini cama de un hotel, delante de un recinto ferial, con el stand de BuceoyViajes montado, mis compañeros dentro a tope y donde tambien yo debería estar ahora mismo dándolo todo…

Pero cuando lo único que tienes para dar es cara de pena y bichos malos contagiando a todo quisqui… mejor retirarse.

 

Lo he intentando dos veces, pero ya he desistido.
Esta mañana, tenía que madrugar para llegar prontito a BCN a montar el stand.
Imposible levantarme.

Del verbo imposible, ya sabéis cuando es así.

Lo he logrado bastante más tarde, y a trompicones y con parada previa en la farmacia para hacer acopio de drogas varias (que de poco sirven, pero efecto placebo y confianza mandan), he tirado carretera y manta.

He aguantado un rato.

Me han echado a patadas casi, del careto que llevo, los ojos rojos como si me hubiera pasado la noche de juerga más espitosa de mi vida y una voz de ultratumba de esas que asusta al miedo.

Del brillo de mi mirada y expresión jovial que me suele acompañar, mejor ni buscar. Sepultado en algún profundo lugar estará.

Me retiro al hotel a ver si me recupero.

Parece que sí. A eso de las 5 he sacado fuerzas, y oye, me daba el cuerpo y he bajado de nuevo.
Nada… falsa alarma. Breve espejismo.

Al poco ya iba renqueando por los pasillos y he acabado derrotada en una silla del stand.

Entre medias, una de las pocas socialicaciones que he hecho, cuando me llama una amiga que hablaba con alguien. Ese alguien me ha empezado a mirar intensamente, –para que me miren estoy yo, pensaba-, y preguntarme cosas… pero no de buceo, si no de síntomas.

Que es médico, me dice ella. Y de los buenos, aclara…

Ahhhhh, ¡acabáramos!…

Pues oye, mirame estos ojos que los llevo más vidriosos e inyectados en sangre que el muñeco diabólico pintado por un niño desquiciado.

Tienes mala cara (vaya ojo clínico) y es muy contagioso. Así que mejor que no abraces a mucha gente.

Pues no, ni de abrazar tengo ganas, con lo abracicos que soy yo.

Qué penica me doy a mi misma.

Así que otra vez me han echado, no se si más preocupados por mi salud o por la propia, ahora con otra droga dicen que milagrosa (está empezando a hacerme efecto… me estoy durmiendo como una morsa encima del teclado…) y aquí estoy, tirada en el Travelodge este, con las últimas fuerzas que me quedan, desprogramando el mail que tenía preparado en previsión de estar ahora a tope a lo que tenía que estar, y escupiendo estas palabras salteadas con a saber qué virus o bicho malo.

Que no cunda el pánico, que por suerte, a través de la pantalla no te va a llegar.

Por eso no vais a ver hoy ningún estado de whatsapp, ni de Facebook ni na. No porque fuera a salir mal (terriblemente mal), si no que ni para estirar el brazo y enchufar el móvil me da.

Pues ala, aquí nos quedamos, mi «bicho» 🦠 y yo, retozando entre estas sábanas blancas, a ver quien ahoga a quien antes.

Mañana, con suerte, igual hasta puedo escribir de lo que debería ser, el Salón de la Inmersión.

 

PD
Puedo escuchar la pregunta ¿Y para qué coño escribes si estás tan mal?
Pues os digo la respuesta, porque me nace. Porque no voy a dejar sin mandar mi mail y sobre todo porque merecéis mis respeto.

Y ya que hablo de todo… Pues en todo también entra cuando uno está hecho un despojo.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes utilizar estas etiquetas HTMl y artributos.

Todo el contenido de esta página es propiedad y opiniones personales de © Hellen Faus. Los contenidos externos están indicados o vinculados a sus sitios web o sus autores. Si ves algo que no debería estar, equivocado o incorrecto, no dudes en hacérmelo saber.

Verified by ExactMetrics