129. Todo empezó con un tomate desbocado…
«Chiqueta… ese huerto necesita un poco de orden»
No me lo dijo tan claro, pero lo entendí perfectamente.
Manolo, un vecino de 86 años, al que yo no daba más de 70, pasa a menudo por delante de mi casa, y en la época en que yo le daba a lo cultivable, yo diría que se desesperaba con mi caos de huerto.
Con poco éxito, y mira que es un gran maestro (pero yo mala alumna), intentó enseñarme cómo aprovecharlo y hacerlo mejor.
Porque su huerto es perfecto. Pero no por las plantas, sino por su paciencia, pasión y dedicación por cada una de ellas.
Nunca llegué a tener más que un descontrol de hortalizas de todo tipo creciendo alocadamente, pero resultó ser la simiente de otro tipo de frutos que tienen mucho más valor.
Con el tiempo y las charlas bajo su encina, he entendido que Manolo no me estaba enseñando a podar tomates…
Me estaba enseñando a vivir despacio y con mucho mimo.
Como él hace con su huerto.
Como con su vida.
Y es entrañable…
Lo cuento aquí: CHARLAS CON MI VECINO
Todos necesitamos «un Manolo» en vuestra vida ¿tienes alguno cerca?
E incluso mejor… también podemos ser «un Manolo» para la vida de alguien. Quizá no lo sepamos, y eso aún tiene más encanto.