136. Gracias Meliá
Me han tocado la fibra.
He llegado a la habitación del hotel y me he encontrado este papel en la mesa, así, escrito a mano:
«Querida Hellen,
Hay puertas que se abren solas y otras que se abren para gente especial como tú.
¡Bienvenida!»
Y un tarro de gominolas de regalo al lado.
Pero vamos, que lo realmente dulce, es sin lugar a dudas, el texto.
Y yo que lo veo, me quedo parada, lo leo, lo vuelvo a leer… compruebo que sí, que está escrito a mano… y comiéndome la cabeza ¿y esto? ¿quien lo manda? ¿tengo algún conocido aquí que se ha enterado que venía?
Me ha costado un poco entender que no.
Pero, joder, ¡¡me he sentido realmente especial!!
¡Y me parece absolutamente brillante!
Que si, que será un gesto comercial, diréis…
Que se lo pondrán a todos los clientes,
Que es marketing…
Que…
Que me da igual.
O no, ¡qué leches, claro que no me da igual!…
Justamente por esto mismo me parece todavía más especial y me ha llamado tantísimo la atención.
Una manera exquisita, delicada y súper agradable de tratar a un cliente, de hacer que no se sienta «uno más», un toque realmente diferencial dentro de ser algo «para todos».
Ahí está la clave.
No se quien es esta María Rubio, si es una iniciativa suya o algo a mayor escala del Meliá. Lo que sí se es que voy a enviarle un mail para felicitarle por la acción y agradecerle personalmente el detalle.
Y que me ha dado una buena lección para aplicar en todas mis empresas, porque si hay algo que me encantaría, es que todos nuestros clientes se sintieran tan acogidos con nosotros como yo me he sentido aquí.
Con algo tan sencillo, tan económico y tan aparentemente insignificante.
Una nota escrita a mano.
Y ya.
Porque cuando algo está bien hecho, bien hecho está.
PD.
Para que se siga diciendo que las palabras escrita no pueden ser poderosas.
El tremendo valor de los pequeños detalles. No creas que es algo tan pequeño.
PD2.
El hotel en cuestión es el Innside Meliá Zaragoza, el antiguo y tristemente conocido como el Corona de Aragón, por el terrible incendio (intencionado) de 1979, con 89 fallecidos y una historia de fenómenos paranormales en algunas de sus habitaciones. Ahora al escribir esto y buscar un enlace para poneros, he pasado un ratito leyendo (terrible la historia) y me he quedado de piedra porque hace un rato, mientras me duchaba, no hacía más que escuchar carreras y saltos sin parar… Imagino que era algún piso, con familia o niños, porque ya no se oye… pero tras leer esos artículos, pues me ha dado un poco de sustito. Eso sí, estoy muy lejos de la 510.
La mayor tragedia de la hotelería en España
PD3
Y ahora pienso, si la nota será una bonita forma de contrarrestar la triste (aunque ya lejana) historia que tiene este edificio. Y me sigue pareciendo muy bonito, e incluso ahora, aún más.