151. Viajar al Mar Rojo es seguro

Diría que es una de las preguntas más repetidas que tengo que escuchar, generalmente acompañadas de caras de lo más peculiares…

¿No te da miedo ir al Mar Rojo, Hellen?

Pues mira…
No es que no me de miedo, -que no me da ninguno-, es que lo que me da es absoluta confianza, porque COMO LO CONOZCO, y sé perfectamente CÓMO ESTÁ LA SITUACIÓN, sé que no hay MOTIVO PARA NO IR…

A ver, seamos serios…
¿De verdad creéis que si hubiera alguna inseguridad y peligro, iría?
¿Que me quiero tan poco?
Y aun más, ¿que llevaría clientes, amigos, conocidos, sin ser serguro?
¿Qué pondría (pondríamos) en riesgo reputación, marca, empresas, hasta mi nombre y mi propia vida porque sí????

Pues no, no soy de ese tipo de kamicaces… De hecho, y aunque no lo parezca, soy miedosa, o muy cauta, de las que tienen muy en cuenta todo lo que hay, todo lo que puede pasar y cómo habría que gestionarlo.

El «pobre» Mar Rojo, el maravilloso Mar Rojo, tiene esa «cruz» encima… que la gente se cree que todo lo que ocurre, «es ahí»
Y no es de ahora… Son muchos años con este «sanbenito» a sus espaldas. Mira que han pasado cosas… y mira que en los momentos más álgidos, yo mismita he estado ahí «en el epicentro», y oye… tan a gustito :)) Da igual «la guerra» o el follón que haya, es como que estas palabras dan susto…

¡Pero almas de dios, mirad los mapas!

Que «el Mar Rojo» es ENOOOOORRRRRMEEEEEE, que nada tiene que ver donde termina, casi en el índico, con donde operamos nosotros en la puntita de la Península del Sinaí.
Este mar tiene una longitud de unos 2.300 km en linea recta, más o menos como de Galicia a Islandia, o de Madrid a Suecia también, también en línea recta.

Nuestra zona de operaciones (Sharm el Sheikh, Hurgada) está más lejos de los conflictos que muchos de los lugares donde vamos, vivimos o pasamos muy habitualmente.
¡Y, a mayores, no estamos ni siquiera en tierra, si no en el mar!

Tendríamos que tener miedo de vivir donde lo hacemos, porque estamos incluso más cerca de «donde pasan cosas» que el Mar Rojo.

Sin embargo, yo no he dejado nunca de ir. Tengo el pasaporte a reventar de los enormes visados egipcios. Desde el 2005 que lo pisé la primera vez, cada año en varias ocasiones allá que me tienen.
Mi segunda casa, sin duda Sharm, mi mar más conocido, sin duda, el Rojo, mis egipcios ya son familia, y diría que hasta igual en otra vida lo fui yo por la familiaridad con que me siento en esa tierra.

De verdad os digo, que la seguridad, confianza y PAZ que siento en ese entorno, ya la querría yo para nuestros «lugares civilizados».

Ahora mismo, sin ir más lejos, mientras escribo esto, tenemos un grupo de buceadores en el South Moon. Y lo están gozando, disfrutando, aprovechando y ni pensar en cualquier otra cosa.
No se vosotros, pero yo preferiría estar ahí que no aquí, tecleando…

En breve vuelo para allá, y desde ahí os diré lo mismo, grabaré algún video, algún audio, pondré fotos…
Y mi cara tendrá la luz y semblante de felicidad, armonía y tranquilidad que no muestra cuando estoy «en casa».

Porque es terreno seguro.
De verdad.
De verdad de la buena.
Hacedme caso, que sé de lo que hablo.

La ignorancia es muy atrevida y el desconocimiento mete mucho la pata. De todos y míos. Pero en este terreno, podéis fiaros y confiar en mi, tengo la suficiente experiencia y seguridad para transmitirla y que os relajéis y penséis en ir a un lugar especial, diferente, único y mágico.

Y si en algún momento no fuera seguro hacerlo, descuida, seré la primera que lo diga.
Mientras tanto…

¿Quien se viene al Mar Rojo conmigo?

 

PD.
Digo esto desde la absoluta consciencia de que puede pasar CUALQUIER COSA EN CUALQUIER LUGAR. Este escrito va en relación a «este lugar respecto a otros».
Locos haciendo barbaridades, accidentes de todo tipo o metereología desmedida, puede provocar un caos en cualquier lugar.
A ver si va a pasar algo y me lo lleváis con pinzas…

 

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