Archivoenero 2026

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86. Pilas de botón
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85. Dedicatoria Sorpresa
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84. Un recuerdo del Faus Hütte
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83. Reciclar (la vida)
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82. Gente que se esconde. Gente que se muestra
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81. Observando comportamientos
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80. Orgullosa y Agradecida

86. Pilas de botón

Supongo que habéis tenido la ocasión.

No sé hace cuánto es así, pero, ¡diablos!, las últimas que me ha tocado cambiar, he tardado más en sacar la p*** pila del blister que en la vida media de la pilita de las narices en sí 🥵

En serio… O es que me han tocado las que mandan aleatorias «de puñeta» para putear al pringado que le toca la china (¿o igual es la china la que las embala así??)

De verdad, ¡hace falta hacer un master y tener todo el kit de herramientas de bricolaje de Leroy Merlin y Bricodepot juntas, y quizá, ni aún así lo consigues!

En fin… humor aparte, el rato interesante que dedico a tratar de desgajar la dichosa pilita de su envase, me ha hecho preguntarme una y otra vez….

¿Cuántos niños se han tragado una pila de botón? 😱

Tienen que haber sido muchos, MUCHÍÍÍÍÍÍSIMOS para que se gasten más en en envoltorio que en el contenido, ¿no?

Porque ese tiene que ser el motivo, no se me ocurre otro.

Vale, sí, un adulto también puede comer pilas, pero no lo veo algo accidental. Y si es voluntario, lo mejor que le puede pasar a alguien así es tragarse una pila de botón.

Realmente cuando pasan cosas así…

¿soy yo la única que piensa el por qué, el cómo y el de dónde?

Porque, digo yo, que todas las cosas tal como se hacen, diseñan, envasan, o lo que sea, tiene que tener un sentido y un por qué ¿no?

🤔 ¿No?

😳 ¿O no?

En fin, nada, eso…

Tonterías que se me ocurren sólo porque el Airtag dijo que ya no me actualizaba localización si no le ponía la CR2032 de turno, y he tenido que sacar la que llevaba de repuesto.

Ale.

PD 1
👉 Si alguien tiene algún estudio, información o estadística sobre el asunto, por favor, que lo comparta 🙏

PD 2
👉 Si no te has visto en la tesitura, te juro que no desvarío. Gástate un par de euricos, compra una para probarlo y me lo cuentas luego.

85. Dedicatoria Sorpresa

En mis primeros mails ya escribí sobre los libros de mi padre y la paradoja de «recomprar lo propio», todo un clásico en mi vida, por cierto (tan absurdo como real).

Por si entonces no recibías mis mails, 👉 Aqui te dejo el link, que es interesante 👈 por todo lo que aprenderás del señor Agustín Faus, digo.
(Puedes leerlo ahora y seguir luego, o al final, no es importante el orden. Volveré a poner el enlace abajo)

Entonces comenté por encima que hace unos meses me decidí a hacer algo que llevaba muchos años rondando mi cabeza, y me dí a la tarea de tratar de completar su bibliografía, rebuscando tiendas varias de de libros antiguos para «rescatar» los que me faltaban.

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84. Un recuerdo del Faus Hütte

29 de enero, San Valero, Rosconero, en Zaragoza.
Mientras mis colegas maños están de fiesta hoy con el tradicional roscón del día del patrón de la ciudad, hoy justo va y recibo un whasap con una foto que me ha vuelto a esos días de estudiante en Zaragoza, a «aquellos maravillosos años».

Es la foto del folleto (ahora llamado «flyer» que si no usamos anglicismos, parece que no sabemos hablar, en fin…) del Faus Hütte, ese hotel maravilloso que en su cincuentena larga, construyeron mis padres cuando ya dieron por finalizada la etapa de Madrid, y que fue referencia para amigos, clientes, familiares…

Un hotel de montaña de verdad, creado por montañeros.

En el corazón del Pirineo Aragonés, en Villanúa, un pequeño pueblo a mitad de camino entre Jaca y Candanchú, a los pies de la Collarada. Ahora creo que es un albergue, pero sigue manteniendo su forma y es perfectamente reconocible.

Hace años que no paso, pero supongo que seguirá igual la fachada… Si alguien vais por la zona, a esquiar o patear, antes de entrar en Villanúa pueblo, justo después de la gasolinera, a la izquierda, tendréis que identificarlo con el gran balcón de madera.

Y si me hacéis una foto y me la mandáis, me daréis un alegrón (o un susto según como esté el tema)

Hemos vivido ahí cosas bien bonitas todos, familiares, amigos, conocidos, gente de montaña, clientes, visitantes…

Se crearon unas relaciones preciosas, reímos, lloramos, crecimos…

Es el entorno de una parte muy intensa de mi historia, esa juventud rebelde y desatada en la época que yo estudiaba Veterinaria en Zaragoza e iba y venía continuamente fines de semana, vacaciones, puentes carretera arriba y abajo. Por esas curvas aprendí a conducir, empezando a pasar ese puerto de Monrepós con auténtico terror (no, no estaba como ahora, yo lo viví con sus curvas terribles…), hasta correr como una loca.

Algunos de los que estáis a este lado de este mail habéis compartido buenos momentos conmigo en ese trayecto, en ese destino, con mi familia… Era un hotel, cierto, pero la hospitalidad de los Faus venía de antes de ser hosteleros.

 

Si puedes rescatar algún recuerdo, foto, momento… porfa… no dudes en hacérmelo llegar, me encantará 🙂

No me voy a alargar, porque ya he escrito del Faus-Hütte aquí...

👇

«El hotel Faus-Hütte»

Te invito a pasar por ese rinconcito del Pirineo forrado de madera, calor de hogar, nieve, verde y mucha, mucha ilusión donde tantas cosas pasaron y tanto vivimos. Desde 1985 que empezó a construirse hasta el 2000 que se vendió, fueron unos años rmuy intensos y especiales para toda mi familia.

Ya ves, por mi historia corre alma de montaña, y sin dejar de gustarme y realmente disfrutar en ella, siendo la nieve mi segundo elemento, sin embargo yo soy un ser de mar.

🙏 Y como parece que no puedo escribir «sin moralina» aquí dejo el mensaje:

No importa donde crecemos y lo que nos enseñen o lo que veamos….

Al final cada uno tiene que buscar su propio camino, ir donde realmente se siente llamado, encontrar «el lugar propio» y construir ahí en firme, con buenos cimientos, y toda la ilusión.

Mis padres lo hicieron, dejando la vida cómoda y cosmopolita de la calle Encinas 17 del barrio madrileño de Chamartín para comenzar de cero en un pueblecito de montaña aragonés. Unos auténticos valientes.

Yo he seguido sus pasos, consiguiendo mi sueño de vivir frente al mar, también construyendo y luchando desde cero, -siempre gracias a ellos-, pero sin olvidar mi esencia de montaña, la que me ha forjado.

Sita, Faus… Gracias por enseñarme esta enorme lección.

Y gracias, mil gracias, Esperanza (y Juanjo) que no se si me seguís leyendo, por hacerme hoy volver a este pedacito tan bonito de mis recuerdos 😍

PD.
Juanjo y Esperanza, tengo pendiente un escrito de un «ángel». Está en boceto, además de en mi corazón. Cualquier día sentiré que me dice, venga, Hellen, sueltalo ya… y aparecerá entre nosotros de nuevo a través de estas palabras que me salen de tan dentro…

83. Reciclar (la vida)

Esto del reciclaje tiene su aquel. Hay corrientes, ideas y formas de entenderlo.
Que si el contenedor amarillo, el verde, el azul…
Que si el cubo de papel, el de vidrio, el de orgánico.

Todo un mundo, vamos… en el que no pienso entrar, al menos hoy 😉
Pero si que entro en que la vida misma es un continuo reciclaje.
Y me lo he recordado ahora mismo, porque recogiendo y organizando cosas varias, he ido a colocar esto que os muestro en la foto, y digo…

Oye…
¡Digno de «newsletter»!

Allá va.

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82. Gente que se esconde. Gente que se muestra

Hay personas que se esconden, que huyen de su propia realidad.

Que sufren por ser lo que son, que no se permiten sentir lo más auténtico propio, que tapan su ser más profundo con mil y una capas, hasta el punto que jamás imaginarías lo que hay de verdad en su vida, Y ni los más cercanos conocen de verdad.

Que aunque sean cosas de lo más normales, bonitas y disfrutables, lo vuven desde el bloqueo y el temor. Se justifican con sus sufrimientos y situaciones duras, de esas que todos tenemos, para no dejarse ser ellas mismas. En lugar de aprender de ello, se avergÜenzan, se esconden, se tapan, tratan de ignorarlo, incluso, ante sí mismos.

Hay otras, sin embargo, que hacen totalmente lo contrario.

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81. Observando comportamientos

Si hay algo que me atrae especialmente es lo de la observación. He sido curiosa por naturaleza, y lo que me motiva a ello es APRENDER y ENTENDER.

Es algo que recomiendo, porque creo que tiene mucho para enseñarnos, tanto de lo que sí como de lo que no.

El caso es que en lugares donde hay mucha «masa humana», es como una explosión de formas de ser y actuar de los humanos, a cada cual más diferente.

En aeropuertos disfruto a la vez que me horrorizo a partes iguales, con la tremenda diversidad de gentes que pasan por delante de mi mirada.

Disfruto por lo variado, me horrorizo de esas cosas que veo y no me gustan o incluso me repelen.

Y esta semana pasada de ferias, pues ¿qué decir? Que es la quintaesencia de observar comportamientos, y flipar, y admirar y también ganas de tirar alguno por la ventana, para qué nos vamos a engañar.

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80. Orgullosa y Agradecida

De nuevo en el aeropuerto, esperando el vuelo a Castellón. Acabo de llegar de la feria pero antes de embarcar, respirar, empezar a relajarme, repasar, pensar, sosegar y posar todo lo vivido esta intensísima semana de ferias (Boot y Fitur encadenadas), no puedo si no sacar pecho, una enorme sonrisa, y decir…

… Coño, -perdón- ¡¡¡QUÉ ORGULLOSA ESTOY!!

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