113. La frase que me sacudió
Un recuerdo que no debo olvidar.
Nunca.
La frase que me dio una ostia a mano abierta.
Hace ya muchos años, pero sigue siendo actual.
Un recuerdo que no debo olvidar.
Nunca.
La frase que me dio una ostia a mano abierta.
Hace ya muchos años, pero sigue siendo actual.
Londres
A lo tonto, hacía ya bastantes años que no venía a la ciudad. Pasar por los aeropuertos no cuenta, aunque haya quien haga check por ello.
Tengo muchos recuerdos aquí, muy diversos.
Los más nostálgicos son de cuando pasaba temporadas con mi familia inglesa en Worthing, al lado de Brighton desde los 11 años y tegularmente.
Me encantaba coger el tren y venir a pasar el día a patear las calles. Entonces me perdía en las librerías, y volvía como una mula con libros increíbles de focas, ballenas y naturaleza salvaje que no encontraba en España y que todavía conservo en mi librería.
Ay, Londres.
Me has visto de chiquilla, de adolescente; de treintañera, cuarentona, cincuentona; con distintas parejas, -porque este es un lugar de esos tan clásicos de venir con pareja-, con amigos, en escapadas y de locuras, de serio, de trabajo, de paseo, de compras, de relax, de fin de año y de verano… Y esta vez, tambien diferente, con Xavi Clotxa, de Ceremonia de entrega de premios… what else?
Tantas y tantas veces, Londres…
Y ahí sigues,
Tan distinta.
Tan igual.
Mismas calles, mismos autobuses, mismos taxis, todo tan emblemático
Pero todo cambiado.
Contrastes, colores, gente de lo más dispar.
Todo lo que se pueda imaginar y no imaginar encontrar en un ser humano, aquí lo vas a ver.
Posiblemente la palabra diversidad se creó entre sus calles, especialmente en el Soho.
Cierto que ya no llaman tanto la atención atuendos y comportamientos como antes, que todo es más universal, pero aún así, me ha seguido pareciendo que conserva esa idiosincrasia propia de que todos tienen cabida, su hueco y su lugar de ser y estar en el mundo.
Me ha encantado volver a perderme por ellas, aunque si he echado en falta ese regusto bohemio más real que recordaba. Ahora es todo más ordenado, más limpio, más uniforme, aunque sigue manteniendo ese toque tan especial que tienen sus callejas.
He agradecido muchísimo el poco tráfico, cómo se nota la nueva ordenación, hay que decir que hace las ciudades más amigables con los viandantes, aunque para los propios será sin duda una gran complicación.
¿Y China Town? ¿Qué me decís de ChinaTown? ¡Dios! Ya no hay esos patos laqueados colgando en chiringuitos de dudosa higiene, pero las plazas y rincones, son las mismas, todo más nuevo, mas igual a todo, pero reconocible.
Londres, London…
Ese lugar de la paradoja, donde al mismo tiempo todo es lo mismo y todo cambia.
Este era un secreto guardado con obligatoriedad.
No se podía hablar de ello antes, prohibido.
Pero esta noche, tras la hora bruja, el misterio estará desvelado.
Cuando salga este mail estaré pisando, por primera vez en mi vida, una alfombra roja de prestigio en Londres.
¿¿¿Donde, cómo????
¿¿¿Qué has liado, Hellen???
¿¿¿Te vamos a ver de Gala, con pamela y estiletos de medio metro???
Hoy ha sido de esos días «intensitos».
Siguendo la línea de las semanas/meses que llevo, pero de los de «redoble de tambor»…
Seguro que sabéis de qué os hablo y os es familiar la sensación, nadie se libra de Murphy haciendo de las suyas.
No ha sido nada «malo» per se, pero sí de los que te hacen ir con la lengua fuera, el alma el vilo, el corazón a saltos y los nervios bien tensados.
El domingo tuve una revelación. Nos quedamos bastante flipados todos, la verdad.
Quería llevar un regalo especial a unos amigos que se han trasladado muy cerquita mío, y no sabía qué.
Aparte del vino, claro, pero ese iba a caer en la comida rápido y no quedaría como recuerdo.
Con los días tan locos que estoy llevando, el ir de tiendas es como ciencia ficción, y ademas no va tanto de «comprar», si no algo más sentido, más nuestro. Son gente especial, nos une un vínculo mucho más allá de lo material y no valía una tontería cualquiera.
Así que la sorpresa llegó 50 días después, cuando nos dimos cuenta que la historia tenía su por qué, que todo estaba «escrito» para que pasara, de una forma que jamás lo hubiera pensado.
Aqui lo cuento:
EL ELEFANTE QUE SABÍA DONDE TENÍA QUE IR
Tiene magia.
Y trompa.
Fue este mes de enero, en Tailandia. Si recordáis, hablé (escribí) de la increíble experiencia en el santuario de elefantes ( AQUÍ podeis verlo)
Son alucinantes estos animales, y tienen una inteligencia que daría mucho que pensar.
El caso es que hubo otro elefante, no tan inteligente, pero con las ideas muy claras, que me fue «manipulando» durante 2 días en Chiang Mai, y he tardado casi dos meses en saber lo que quería.
Lo cuento, que tiene historia.
El otro día en un chat de un live de una formación, al comentar algo sobre un tema mío (de eso iba la cosa, de preguntar) una que siempre se mete con todo el mundo, -es su estilo-, me dijo de bastante malas formas, «Deja de hablar de ti».
Al margen que le bloquearan y eliminaran sus mensajes (todos perlas, es que hay gente que de verdad, no sé de donde sale…) y aunque la duda que planteaba era por algo mío, y totalmente procedente en ese contexto, sí es cierto que me dio que pensar.
¿Hablo demasiado de mi?
Si lo hago es porque es mi experiencia y de lo que puedo hacerlo, y siempre intentando aportar algo.
Pero igual es demasiado, puede ser. Y podéis opinar, y me gustaría que lo hiciérais.
Pero es verdad que también me encanta escribir de personas, de lo que hacen otros, de lo que me parezca interesante para mí, y por supuesto para compartir y aportar, que para eso estoy aqui.
Así que…
TE CEDO LA PALABRA
Dime o cuéntame algo de lo que te podría gustar que escribiera, que me pueda inspirar o servir de base… y que se convierta en uno de mis mails y escritos de mi página, quedará inmortalizado para siempre.
¿Te hace?
PD
TODO VALE
Si quieres o no que diga tu nombre, me lo dices también.
PD2
No puedo prometer que de todo lo que me mandéis pueda escribir, o sepa hacerlo, o sea en breve espacio de tiempo. Pero lo intentaré.
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