147. 5 de abril. Cómo lo siento.
FELICIDADES a esa persona que cumple años hoy.
Todos los 5 de abril recuerdo que es el cumpleaños de alguien a quien quise mucho, una enorme amistad, que fue muy importante para mi, que nos unieron cosas potentes en una época muy intensa de mi vida… y a quien hice mucho, mucho daño.
Me porté realmente mal, no por mala intención, he de decirlo, pero no tiene justificación porque fue por no ser capaz de frenar a quien entonces era mi pareja que sí era retorcido.
No tuve la suficiente fuerza y valor para que no pasaran cosas que no llevaban a buen puerto, y luego, en vez de arreglarlo, ahí sí, yo solita y por mi cabezonería y no pensar más que en mí y no en el otro, lo fastidié del todo.
Tendría y podría dar mil explicaciones de por qué hice lo que hice y como lo hice, pero por mucho que pueda «explicarlo» no tiene ninguna validez ni se justifica.
Lo hice muy mal. Punto.
Es de esas espinitas que quedan clavadas.
No poder hablarlo, que no te quieran ni ver, ni oler, ni sentir. Mi penitencia, supongo. Y duele.
Pasó hace mucho, aún iba yo por los primeros años de la treintena, pero aún así, son esas cosas que se quedan.
Y cada 5 de abril, tal día como hoy, me acuerdo que es su cumpleaños, y me vuelve a la cabeza esa vez de mi vida en la que Hellen se portó muy mal con alguien que no lo merecía en absoluto.
Muchos años más tarde tuve la oportunidad de pedirle perdón, aunque no personalmente como me hubiera gustado, pero por un mensaje escrito, a lo único que pude acceder, buscando y buscando para poder hacerlo.
Lo recibió, aceptó, respondió y me lo agradeció.
Sin más contacto, sin finales Disney ni esas cosas.
Yo me quité un poco esa losa, y supongo que por su parte, algo también pasaría.
No me considero mala persona.
Pero si he hecho cosas feas, y me he portado mal en ocasiones, está claro.
Reconocerlo nos hace más humanos, o al menos, nos baja de ese pedestal al que demasiadas veces nos subimos e incluso desde ahí hasta osamos amonestar a otros.
Qué idiotas somos. (Soy)
En fin.
5 de abril y un recuerdo especial de que los errores nos pueden llevar a perder personas que hubiéramos querido tener siempre en nuestras vidas.
También es aprendizaje, está claro. Del que no gusta tanto, ni lleva diploma ni aplauso detrás, pero igualmente necesario.
FELIZ CUMPLEAÑOS, allá donde estés celebrándolo.
PD
No, tranquilos, que no me martirizo ni me flagelo con esto. No lloro por las esquinas ni es un lastre en mi vida. Lo fue un tiempo, pero una vez logré «soltarlo» en la medida que se me permitió, me liberé del gran peso. Pero eso no quita el recuerdo ni el reconocimiento.