160. ¿A qué te suena Malpelo?
Cuando salga este mail a cada uno de vuestros buzones de entrada, estaré sobrevolando el océano Atlántico a miles de metros de altitud, en un avión con destino Cali (Colombia).
Pasaremos una noche en esa ciudad y al día siguiente 3 horas por carretera montañosa entre selva y vegetación muy frondosa, y tráfico infame hasta Buenaventura, en la costa Pacífica de Colombia, uno de los principales puertos del país, y ciudad de las que hay que ir con cuidadito. Como llegamos directos para embarcar, como mucho saldremos a cenar y tomar algo por la zona más segura, nada de lo que preocuparse.
Toda la próxima semana estaremos embarcados en el SeaWolff, un recio barco de acero, preparado para duras navegaciones pero con comodidades bastante escasas. Un grupo de españoles que llenamos el barco y lo haremos nuestro, clientes, viajeros y buceadores. Al momento de escribir esto tan solo conozco a tres, pero tras los días de convivencia estrecha pasarán de clientes a amigos, casi con total seguridad.
Nos espera una travesía de unas 300 millas (unos 500 km, entre 20-25 h de navegación, según el estado de la mar) hasta el Santuario Marino de Malpelo, en el Pacífico Colombiano, donde pasaremos los días a remojo para dejarnos sorprender por lo que el Océano tenga a bien mostrarnos bajo la superficie de sus aguas.
Como escribí largo y tendido del lugar la primera vez que fui en 2016, os pongo el enlace para saciar vuestra curiosidad de por donde cae esa roca perdida y qué hacemos ahí los locos de las profundidades…
Un poco de experiencias y literatura de Malpelo desde mi visión personal, y para que os culturicéis un poquito los que no sabíais ni que existía este lugar en el mundo 😅
Pero por favor… no os asustéis por lo que cuento. Yo soy feliz ahí.
Sí espero que lo del medio os provoque algo.
Lo del final es triste y muy duro, pero vivir es ya un riesgo.