161. El morbo de los ataques de Tiburon
Acabo de llegar a Colombia, lista para embarcar y sumergirme entre (espero y deseo) cientos de tiburones.
Escuelas de tiburones martillos, que van juntos y es lo más bonito del mundo verlos así en enormes grupos. Tiburones galápagos, tigres, toro, grises, puntas negras y blancas, de arrecife, el de las profundidades que se deja ver poco…
A eso vamos principalmente.
Para verlos y admiramos nos cruzamos medio mundo y nos dejamos un buen dinero. Porque es maravilloso.
Y en nuestras conversaciones de ganas de estar ya con ellos bajo el agua y esperar que sean muchos los que nos deleiten con su visión, se cruza la triste noticia que da carnaza en los medios de un «ataque de un tiburón a un español», esta vez en las Maldivas.
No me gusta hablar de esto, porque es recurrente y es dar morbo a algo que es lamentable, pero sí me veo en la obligación de explicar algunas cosas.