Archivo20 de abril de 2026

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162. Cali. El problema no es el dulce
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Cali. Gatos, salsa y un cristo redentor

162. Cali. El problema no es el dulce

Aunque me gusta escribir de los sitios donde voy, lo cierto es que Cali, no es que tenga mucho de lo que contar. He venido ya varias veces y a no ser que os encante la salsa, no lo recomendaría.

Aún así, para que no se enfaden mis amigos Caleños, me he esmerado, y al final os dejo el link para que curioseéis un poco lo que se puede ver y esperar de esta ciudad que al menos sí tiene dos cosas que os llamarán la atención

Sin embargo, yo marcharé mañana con un recuerdo especial.
Y no, no es un souvenir.

Ni siquiera un Gato 🐈‍⬛ (al final entenderéis, MIAUUU)

Si algo hay sabroso en este país son los dulces, y para disfurtarlos, los guías nos llevaron a una cafetería bien chula al lado del río.

Ale a pecar y meter calorías al cuerpo…
Pero por si fuera poco, el pecado que va a resultar en exceso de peso ¡¡se duplica!!

Porque, vamos a ver, pregunto..
¿¿A quien se le ocurre poner una librería pegada a una cafetería donde va a sentarse Hellen un rato largo? 🙈

Me picaba el culo en la silla tomando el café y tras la tarta de Zanahoria, mi favorita, que estaba exquisita, imposible evitar dejar las conversaciones humanas para buscar las del papel… con la firme intención de resistirme.

¿¿Cómo voy a cargar con libros, cuando voy hasta arriba de peso, -maldito buceo que es lo menos lligero para viajar-??

Lo sabía…

Error.
Misión imposible.

Un libro te mira.
Tú lo miras.
Y en ese momento ya sabes que has perdido. O ganado, ¡a saber!.

Al final salí con dos.

Uno no bastaba, no. Dos…
No tengo remedio.

Y aún me doy palmaditas, porque a punto estuvo de que fueran tres…

El primero, racional, de esos que justificas.

📚 Hablar al aire, de John Durham Peters, sobre la historia de la idea de la comunicación, cosas raras que me interesan.

El otro… de esos que no hay explicación.

📚Los Mares de la Luna, de Juan Fernando Merino autor vallecaucano que intuyo me va proporcionar un curioso rato de lectura las largas horas de navegación que nos esperan hasta Malpelo.

Solo el título ya era una promesa, pero cuando di la vuelta para ver si me sorprendía… ¡¡vaya si lo hizo!!

Con semejante descripción era imposible renunciar a llevármelo puesto.

Mira, mira, y a ver qué opinas… «Un sexador de pollos en Vladivostok….» menudo comienzo… Indiferente no deja, ¿no?

Curioso, curioso desde luego es.
Veremos el resultado.

PD1. Y luego me quejo de mis problemas de peso. Arrastrando mochila, maleta y en los mostradores de facturación. Y de los míos, también, claro… pero del dulce ya me he olvidado, enfrascada en el libro.

PD2. Ya contaré si es interesante o si acaba sumergido con los Tiburones Martillo bajo la roca…

PD2. Aquí para culturizarse un poco sobre la ciudad Caleña ⬇️

CALI: GATOS, SALSA Y UN CRISTO REDENTOR

Cali. Gatos, salsa y un cristo redentor

Cali es una de las grandes ciudades de Colombia.
No está en el circuito turístico habitual, porque no tiene grandes atractivos, pero yo ya he venido varias veces ya que es parada obligada para ir a Malpelo.

Como cualquier lugar del mundo, por poco que tenga, siempre hay algo especial que merece conocer y apreciar, así que os cuento lo que tiene la capital del Valle del Cauca.

 

Los gatos y La salsa

Que se llame la ciudad de los gatos, no quiere decir que estos felinos anden por sus calles o la pueblen de forma llamativa, como ocurre en Estambul.

No, los gatos Caleños no se mueven, son coloridos y cada uno de ellos tiene una leyenda, una historia, un autor y un «personaje».

La vereda del río, de una vegetación tremenda y con un área de parque muy cuidada, donde se ven además bastantes pájaros interesantes, está llena de figuras de gatos.

La historia es curiosa, una buena evolución del primer intento de hacer bonita una zona descuidada y con el tiempo convertirla en lo que es actualmente.

En este enlace podeis ver toda la historia bien contada, y así yo no suelto el rollo.

 

La salsa, -y no la de mojar ni del zancocho, ese plato típico que si lo comes necesitas ayunar un par de días despues-, la buena salsa, la que llevan de ritmo metido en el cuerpo y se baila al son de la música…

Poca gente lo sabe, pero Cali es la capital de la Salsa, está llena de locales de donde bailar, aprender, disfrutar… Hay mucho viajero que viene a las escuelas de salsa, pero yo, en todas las veces que he venido, todavía no he podido ir a ninguno de estos locales espectáculos… A ver si a la vuelta hay opción.

 

Hoy sin embargo, me ha sorprendido una zona que no había visto en otras ocasiones. Nos han llevado a un restaurante donde hemos comido francamente bien, que estaba en el barrio colonial.

Apetecía pasear por sus callejas. Conserva su toque antiguo, pero la mayoría de las casas están arregladas, pintadas bonitas, convertidas en alojamientos, restaurantes de todo tipo, tiendecitas…

Fachadas con pinturas y arte urbano muy trabajado, y música en vivo en cualquier momento hacen que resulte de lo más agradable, es como un oasis de tranquilidad en el follón de sus calles con un tráfico enorme, ruidos y bastante desorganización.

Y desde aquí, al fondo de las empinadas calles que van hacia la montaña, levantándose en lo alto de la colina que pareciera proteger el alma de esta urbe, no podía faltar la enorme figura blanca de un Cristo Redentor, con sus brazos en cruz, bien abiertos, protegiendo a los Caleños.

Y como las imágenes en estos casos son bastante más fieles que las descripciones, aquí van unas cuantas…

 

 

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