Archivomayo 2026

1
Tiburon Guitarra cazando Raya Torpedo
2
202. La fiesta del Cordero
3
201. ¡Qué responsabilidad! Me he puesto nerviosa…
4
200. Profundo, vital, humano
5
Dahab, 20 años después
6
199. Jubilarse, ¿sí o no?
7
198. Silencio, se vuela

Tiburon Guitarra cazando Raya Torpedo

¿Instrumento musical o depredador de mala fama con aires de flamenco?

Con este nombre, la verdad que lo tiene todo…

Tiburón guitarra moteado (o Bowmouth Guitarfish)

Este es el individuo en cuestión:

Sí, es un tiburón.

Os sorprende, ¿verdad?

Leer más

202. La fiesta del Cordero

Llegar sin avisar al centro de buceo de un amigo de hace muchos años y acabar sentados en la mesa con ellos en plena celebración de fiesta grande, comiendo con las manos y disfrutando de los momentos mágicos que te regala salir de tu círculo de confort, es de estas cosas que te pegan un chute de algo grande cuando viajas.

Paseábamos por Dahab la noche que llegamos y le puse un mensaje a mi colega Barracuda, para ver si estaba y nos veíamos, que la última vez que compartimos inmersiones, Stella (una de las cervezas egipcias) y risas fue en pleno Covid.

Mahmoud es de esa gente que conoces hace mucho tiempo, y te ves muy poco, pero siempre está.

Era el típico chavalillo joven y avispado que se buscaba las habichuelas como ayudante de centros de buceo cuando era un crío y que con los años se lo ha currado hasta llegar a tener su centro propio, con bar y hotel manteniendo su sonrisa, su talante, su alegría y su espíritu.

Beduino de origen y ese tipo de personalidades que genera simpatías y buen rollo.

 

Total, que ahí estaba en su centro nuevo (yo conocía otro), con un garito muy estilo Dahab delante del mar, musiquita, gente y cervezas.

Lo de la cerveza es un punto, ya que en pocos sitios tienen permiso de alcohol en Egipto, (país musulmán muy estricto) por lo que si quieres tomarte una, tienes que ir a las «beer shop» o tiendas de alcohol, comprarla y llevártela donde quieras, que eso sí te dejan. Pero aquí la tienen bien fresquita y es inmediato tener una en la mano después del abrazo sin cero.

 

Nos sentamos en una mesa y me va actualizando los cambios y avances desde la última vez que nos vimos, ya hace casi 6 años… ¡Como avanza el amigo, superando crisis!

Me encanta ver a lo largo del tiempo la evolución de la gente… personas como él que conozco hace tantos años y puedo observar desde la distancia como van creciendo, creando, superando crisis y problemas, manteniendo negocios, sin dejar de generar ideas, ilusión y trabajo.

Personalmente creo que percibir la motivación y el esfuerzo de terceros tiene un efecto doble. Para el que lo vive, es su retorno; a los que lo vemos desde fuera, un chute de empuje y ánimo.

El «no se puede» es la mayor mentira que nos quieren hacer creer.

 

En esto que veo que se para delante uno de los carros tan típicos de Dahab con los que durante el día se mueven las botellas de buceo, pero en vez de equipos de submarinismo, va cargado de enooooormes ollas, bandejas y perolas de aluminio.

Le pregunto y me dice que es la comida típica, que estamos de fiesta.

¡¡Claro!!
Por eso hay tantísima gente local en la zona de vacaciones.

Es el EID o la Fiesta del Cordero, llamado Eid al-Adha o Eid El Kebir, la semana grande del Islam.

El Eid es el fin de fiesta al finalizar Ramadán y la peregrinación a la Meca y la celebración más importante del año.

Sería como nuestras Navidades, pero ellos manteniendo la festividad no han dejado atrás lo que es la tradición en sí, el significado y sobre todo la creencia, como hemos hecho en occidente, donde solo dejamos la celebración pero no queda nada de su origen. No entro en temas religiosos, pero sí que me parece bastante más coherente que lo nuestro, la verdad.

👉 Por no enrollarme mucho, que si tienes interés le pides información a tu Chato particular (IA) y te lo cuenta con detalle, pero por dar una pincelada, se trata de la conmemoración del momento en que el profeta Ibrahim estaba dispuesto a sacrificar a su hijo por obediencia divina, y en el último momento, Dios sustituyó a su hijo por un carnero.

Una celebración muy social y comunitaria, familias, amigos, vecinos se reúnen para comer, y la tradición obliga a que una parte se destine a gente necesitada.

 

Igual nos vieron necesitados, jajaja… ahora que lo pienso…
Porque de repente, en un momento que Barracuda se había levantado de la mesa para atender a alguien, nos llega un jovencito con chilaba blanca y pañuelo «de mantel de cuadritos» en la cabeza, y nos planta en medio una bandeja que parecía más una plaza de toros con una montaña de comida encima de las que asustan…

Una enorme base de verdura troceada y arroz, cubierta por una generosísima cantidad de cordero asado con una pinta bien buen y coronado de forma amontonada por un puñado de pan tipo pita, blandito recién horneado y calentito.

Olía a gloria divina, es la verdad.

Nosotros con cara flipada…

-Eh, no, no, que no hemos pedido nada (en el garito dan también comidas) – pero un ejército de hombres con chilaba iba colocando a muy buen ritmo estas pedazo de bandejas en cada mesa.

Se acerca Barracuda riéndose animándonos a atacar…

 

-¡¡A comer, a comer, amigos que estamos de fiesta!!

Alrededor ya todo el mundo bien atareado a la faena, disfrutando, conversando y comiendo a carrillos llenos el excelente manjar que habían preparado para los amigos y al que nos vimos inesperadamente invitados.

 

Todo tipo de personajes desde lo más occidental a lo más musulmán pasando por variedades humanas diversas, con independencia de nuestra creencia, de nuestro origen, de nuestra forma de pensar y vivir…

Todos con las manos pringadas troceando la pita, eligiendo un buen trozo del cordero tierno y sabrosísimo acompañando de la guarnición

Todos de repente compartiendo un ambiente de alegría, hermandad, buenas sensaciones y conversaciones con gente de lo más diversa unidos de forma inesperada en una celebración tan importante.

 

No importa lo que piensas, sientas, en lo que creas o dejes de creer.
Dejando al margen creencias o valoraciones más o menos personales, lo que se descubre en situaciones así es que sin duda existe un sentimiento de humanidad, de cercanía y de hermanamiento que forma parte de nuestra esencia de ser humanos.

Cuando salimos de nuestros esquemas mentales, cuando el negocio, el poder o el control no son el objetivo, nos podemos realmente sorprender de las cualidades humanas, de lo que somos capaces de hacer sentir a cualquiera.

 

Viajar es es el entorno ideal para darse cuenta de estas cosas, porque al estar fuera de nuestra zona de confort, lejos de nuestros parámetros conocidos y controlados, si nos dejamos llevar y sorprender el impacto emocional y personal tiene un efecto BOOOOM

 

No hubiera imaginado que iba a celebrar la fiesta del Cordero con desconocidos. Si coincide la fecha estando con amigos musulmanes más cercanos, por supuesto que es mas normal que acabes en su casa compartiendo mesa con la familia y cercanos.

Pero de este modo, paseando recién llegados a Dahab, se ha convertido en uno de los momentos a recordar y de los que aprender.

 

Aquí un video del momento, para quedarse con los detalles:

Comilona de Fiesta del Cordero en Dahab

201. ¡Qué responsabilidad! Me he puesto nerviosa…

Joder (perdón), ¡qué susto!
Voy a dar a enviar lo que escribí ayer, y… uuuppssss… no entiendo nada. ¿Que ha pasado aquí?

De repente el número de personas que van a recibir mi mail se ha disparado casi en un 25% y lo primero que he pensado es ¿qué he roto?

Bueno, pues antes de nada, una bienvenida especial a los recién aterrizador, de corazón y nada, no os amontonéis al llegar que hay para todos (¡espero!).

Entonces he localizado que Iñaki Arkocha me ha mencionado en su newsletter, y de ahí habéis llegado muchos.

Os hablé de él yo hace un par de días (es que el debate de la jubilación acerté que era candente) y soy consciente que a muchos os ha interesado, o al menos generado curiosidad,  de lo cual me alegro enormemente.

Parezco tonta, lo acepto, -a ratos lo soy, bien orgullosa estoy de ser rubia ;)-, pero es que en esto soy nueva y me ha sorprendido, realmente, y por eso le dedico estas líneas.

Y, como suele ocurrirme, me lleva a pensar en algo que va más allá del hecho.
Compruebo de forma directa y clara lo tremendamente importantes que son las relaciones personales, «de persona de verdad a persona de verdad»  en cualquiera de sus formatos, y lo que cambia una percepción cuando la recibes de no-se-sabe-quien de forma fría, o con tufillo publicitario, a cuando es personal.

Llévalo al ámbito que quieras y tendrás el bingo de cualquiera de las situaciones de la vida, desde lo más banal a lo más relevante.

Las personas y nuestras opiniones, aunque sean como el culo y el de cada cual es el mejor, tienen un poso.

Un poso, un peso y un paso que no se puede lograr de forma artificial.
Claro, que pueden gustar o no, que lo valides o lo confrontes, que digas sí o mehhh… lo que sea.

Pero genera un movimiento, una respuesta, una acción.

Porque las personas necesitamos de las personas.

Porque lo humano siempre va a tener ese componente que le va a faltar a las máquinas por inteligentes que sean… porque siempre serán artificiales.

Nosotros podemos actuar artificialmente, cierto. Pero ya sabéis el refrán, y al final, todo cae de su peso.
De su peso, de su poso y de su paso.

Uno lanza y la otra parte recibe, contrasta y decide.

¡Me encanta!

Seguramente muchos que entrasteis, saldréis, porque no os aporto, no os intereso o hasta os caiga mal (en persona mejoro, ¿eh? O no, ¿quien sabe… todo depende y según…), pero eso no es lo importante.

Lo importante es cómo nos movemos por recomendaciones, por consejos, por lo que escuchamos, leemos y captamos de otros humanitos como nosotros.

Por mi parte es un compromiso, un sustito y un agradecimiento.
No voy a hacer nada que no hiciera estéis al otro lado 2 o 2 millones, pero no ignoro que esto añade un extra de responsabilidad.

Así somos.

Fíjate qué importante.
Dale la vuelta.

No es sólo lo que recibes… piensa qué es lo que emites, y cómo lo haces.

Porque todos, todos sin excepción, tenemos una influencia en nuestro radio de acción.

UAU…

No sé a ti, pero a mi este pensamiento me resulta muy potente.

Gracias por entrar.
Pasa, tómate lo que te apetezca, que corre de mi cuenta. Y si no te dice nada, aunque mi ego sentirá la punzadita, la puerta está bien señalada. Ni un mal gesto ni una mala cara.

Gracias.

Y, repito, que tiendo a ser cansina,  al loro con lo que transmitimos, que puede ser relevante.
(Si es indiferente no pasa nada, no hay efecto)

 

PD. Sigue pendiente Dahab, la invitación a la Fiesta del Cordero, las aportaciones sobre la jubilación y tanto más. Se me acumula el trabajo. Voy a tener que llevarme el portátil a bucear, que no me da la vida 😉

PD2. No sería la primera vez… En Polinesia encontré la horma de mi zapato 🤭

Underwater working Polinesia

Si, ya se que es una chorrada, pero me ha venido al pelo 😉

PD3. ¡¡Y encima esta es mi newsletter número 200!! Si es queeeeeeee

 

200. Profundo, vital, humano

Había quedado a tomar algo aquí en Dahab con un amigo (otro día os hablaré de este sitio tan mágico) y media hora antes me avisa que no puede salir, que vaya a su casa si quiero y charlamos en la terraza. Tiene a su suegra muy enferma en casa (ya me lo había dicho) y ahora no quedaba nadie para relevarle.

Así que en vez de estar con él ahora, estoy con vosotros compartiendo lo que me ha generado el tema.

Más que enferma, terminal.

Es alemana, como su mujer (él Egipcio), y hace dos meses se fueron a Alemania a traerla aquí porque ella, sabiendo que estaba muy mal ya les pidió estar sus últimos días juntos y no en la frialdad de un hospital.

Fijaos en el detalle, una mujer alemana que elige venirse a un sitio casi infradesarrollado (tendríais que ver las calles, de arena, las cabras por el medio, la gente y la vida más allá de la calle principal, que es donde viven ellos) a morir, y no en su casa en un país como Alemania, ni en una habitación perfectamente atendida por enfermeras y médicos.

Me ha pasado un video desde donde estaba, con una cama normal con una personita, muy consumida la pobreta, en cuenta atrás; con oxígeno, rodeada de cajas de medicinas y esa mirada y livianez de cuerpo de cuando se está entre un mundo y el otro.

Más que sentir lástima, aunque por supuesto también, lo que me ha venido al corazón es agradecimiento profundo sentimiento de orgullo por él. Porque son momentos complicados y duros para el que está al otro lado de la cama, para los que se quedan, pero qué bonito y especial cambiar de plano entre tus seres queridos con tanto amor.
Hemos estado charlando un poquito por whatsapp y como Amro es una persona de estas con una energía diferente, comentábamos cosas en las que creemos y me decía que le ha dado paz y le ha sentado bien, aunque no haya sido con una cerveza delante mirando al mar en un café bonito. No me parecía el momento ni el lugar para vernos, son situaciones tan íntimas que yo no pintaba nada, aunque sé que me invitara de corazón.

Amro fue mi instructor de apnea aquí en Dahab, con quien en un momento tremendamente difícil de mi vida, a los pocos días de «irme a por tabaco» en lo que sería el inicio de una separación y divorcio que ni me imaginaba a lo que iba a llegar, me enseñó a comprender mi respiración, a descender a lo profundo en el mar, pero desde lo profundo del ser, a llegar a 21 metros y no enfadarme por la frustración de no poder superarlos, no por falta de capacidad, que hubiera podido, si no, por imposibilidad de compensar, entender y aceptar algo que tiene que ver más con bloqueos mentales que físicos.

Lo que compartimos esos días de entrenamiento lo convirtió en una de esas personas importantes de una vida, a las que ves poco pero intentas coincidir porque más allá de su paz manteniendo la respiración de forma asombrosa bajo el agua, es de estos seres de luz que llegan a iluminar tus zonas de oscuridad.

Fue una persona especial por lo que me transmitió en esa fusión nueva y diferente que descubrí con el Azul en la apnea, en esos momentos de absoluta conexión con el océano en los que nada más que un muy fino hilo te separa de la vida, de la muerte, de los retos personales, con lo mínimo humano y la máxima humildad y respeto…

Alguien que ahora está acompañando a su suegra en el paso más difícil por el que todos pasaremos, de una forma tan humana, tan cercana, tan generosa, tan especial, que por eso mismo he sentido un agradecimiento enorme por haberle conocido ese septiembre de 2020.

Porque es bonito como historias, conexiones y experiencias que aparentemente no tienen nada que ver, en algún momento de la vida confluyen para darle un sentido, significativo y profundo como esa profundidad del mar a la que llegué gracias a él.

Cuando sea que el alma de su suegra se desprenda de este cuerpo ya apagado, tengo claro que va a continuar abrazando a Emro con ese amor y cariño de quien sabe que ha recibido lo mejor de un ser humano.

PD 1. Tengo que hablaros de Dahab, de los cambios y la esencia de este lugar que conocí cuando no era nada más que cuatro casas cutres, y la energía que conserva. Otro día.

PD 2. Y de la jubilación del mail de ayer… ¡Vaya, vaya, cuantísimas diferencias de interpretación me estáis compartiendo, tan válidas e importantes para cada uno! ¡¡¡Me encanta leeros!!!

Dahab, 20 años después

La primera vez que vine a Dahab fue en 2005.

Me llevó alguien muy especial para mí, el capitán Karim Eric, uno de esos hombres de mar que parecen formar parte del paisaje y que durante años fue una referencia para muchísimos buceadores del Mar Rojo, y aún se le recuerda con cariño y nostalgia (falleció hace pocos años de un fallo cardíaco haciendo lo que más le gustaba, bucear)

Han pasado más de veinte años y todavía recuerdo aquel día perfectamente.

 

Leer más

199. Jubilarse, ¿sí o no?

Es la palabra «trending topic» en mi círculo relacional, sin lugar a duda.

LA JUBILACIÓN

A veces con deseo.

Otras con temor.

Los más jóvenes con lejanía.

Pero siempre sale, de una forma u otra, generando conversación.

 

No se si es que últimamente se habla más de ello, o como empiezo a estar en «una edad», es por el entorno en que me muevo.

El caso es que ahí está, siempre presente.

Y con muchos, muchísimos matices y forma de entenderlo…

Porque ¿qué es exactamente la jubilación, o para qué la queremos?

 

Según a quien preguntemos va a ser totalmente diferente la percepción.

 

Preguntaba el otro día a unos conocidos esto.

Si no fuera por dinero, ¿Trabajarías y harías lo mismo que haces ahora, que cobras o generas ingresos con ello?

 

Para mi esta es la pregunta clave.

 

Respuestas hay muchas, y las que me vais a compartir serán tan variadas como numerosas, lo se.

 

Leí una newsletter el otro día de un tipo que se dedica a mover inversiones de gente con buen patrimonio, y está acostumbrado a moverse en altos temas económicos, Iñaki Arocha, que aseguraba que él nunca se iba a jubilar.

NO ME JUBILARÉ JAMÁS, titulaba (👈 y en el link lo lees)

Decía él que por responsabilidad, por libertad, porque le gusta lo que hace, y por algo que para mi es la clave:

«Nadie quiere que termine lo que le da placer»

EXACTO

Siempre se ha dicho eso de trabaja en lo que te gusta, y nunca más sentirás que es un trabajo.

Pero en cambio hubo polémica con su declaración, a mucha gente no le gustó, y tuvo que escribir otro día casi pidiendo disculpas, pero aclarando cosas con las que puedes estar de acuerdo o no, pero ahí están.

Y yo creo en ellas, aunque no sea millonaria como sus clientes. Porque hay otras riquezas, y no es de boquilla, es de mentalidad. Y estoy muy de acuerdo de ideas que planteó como «contrapunto».

Claro, este hombre es un Asesor Financiero, ayuda a invertir y va a ofrecer sus cursos y servicios, lo que me parece perfecto, porque si os sirve o estáis en la situación, igual hasta agradecéis que lo haya comentado por aquí.

Pero es que, leo sus newsletters, y aunque no soy millonaria ni lo seré (o sí, ¿quien sabe?), la verdad que me gustan y al margen que vayas más allá en sus asesorías, aportan

Te paso el link, por si quieres echarle un ojo

 

Pero a lo que voy es

¿Donde y cómo querrías llegar tú en esto de «la jubilación»?

Yo lo tengo muy claro.

 

Si queréis, algún día me retrato y os lo cuento.

 

PD. No, no conozco a este Iñaki personalmente, ni me asesora en mis inversiones (porque no las tengo, básicamente, jajajaj) pero sí, sí recomiendo subscribirse porque lo veo bien interesante y si entras en lo que es su trabajo, aunque no puedo opinar, debe hacerlo bien por lo que sé de él .

 

PD 2. Y con esto, quizá él hable de mi en alguno de sus newsletters (con bastantes más lectores que mi lista, esto sin duda), por eso que se llama «intercambio de subscriptores», pero a estas alturas, creo que por lo que me conocéis ya sabéis que no lo recomendaría si no me pareciera realmente merecerlo.

No necesito ni nadie me da nada por ello, así que, si os vale, bien, y si no, pues igualmente bien.

Ya veis que lo de recomendar, sea lo que sea, me va al pelo.

 

PD 3. Vuelve a la pregunta, no nos despistemos… ¿Qué supone para ti esto de «la jubilación»?

198. Silencio, se vuela

Otra vez estaré por las nubes cuando salga este mail.

Otra jornada de aeropuerto, de maletas, de pesadez de controles, documentación, esperas, pensamientos.
Ahora voy cerquita, a mi segunda casa, al Mar Rojo, a mi querido South Moon. Y ahora que lo pienso, no he escrito nunca «esto» desde ahí, ya que empecé más tarde, y este invierno no he estado. Algo nuevo de nuevo.

El caso es que cuando estemos sobrevolando cualquier zona terrestre o marítima ente España y Sharm el Sheikh, sé que habrá un momento en que piense esto, porque siempre me viene a la cabeza.

 

Silencio.

Sssssttttt

 

300 personas en un espacio reducido, sin salida, pequeño, bien apretujados… Muchas almas, muchos cuerpos…

Pero no se oye nada.

Todos en silencio. 

¿Por qué?

 

Ya os digo, siempre me vuelve este pensamiento ante este extraño silencio, casi pesado, diría yo.

Posiblemente, un avión sea el único espacio donde mogollón de gente bien junta permanece callada.

Y no es un espectáculo, donde callas por escuchar a alguien.

No.

Es un medio de transporte, un medio de ir de aquí allá de la forma más rápida posible.

 

¿Será miedo?

Es la pregunta que me hago una y otra vez.

 

No se la razón, pero salvo que haya un grupo de estudiantes alborotadores o niños llorando.. es hasta aplastante esa ausencia de sonido humano con tanta humanidad rodeándote.

No es ese silencio cómodo, que arropa y te envuelve, como aquel que conté de un día navegando. No es el silencio que te arropa, el de la meditación o la intimidad.

No. La gente duerme, ve películas, juega, lee…

Aunque vayas con alguien, se habla poco.

Yo misma, lo he contado alguna vez, yo mismo disfruto del «volar sola», porque me gusta ese silencio, ese estar conmigo.

Pero el que siento en el ambiente es más denso, más oscuro.

Hay silencio, pero en cierto modo es un silencio casi incómodo.

Demasiadas historias, demasiados pensamientos, demasiadas cargas, supongo.

¿Donde nace ese silencio?

No sé.

 

Ignoro la respuesta.
Si en esta ocasión se me ocurre algo diferente os lo contaré.

 

Y me encantará escuchar y leer vuestras teorías, porque siempre me contáis cosas bien interesantes.

Todo el contenido de esta página es propiedad y opiniones personales de © Hellen Faus. Los contenidos externos están indicados o vinculados a sus sitios web o sus autores. Si ves algo que no debería estar, equivocado o incorrecto, no dudes en hacérmelo saber.

Verified by ExactMetrics