232. Cagada nivel «primero de barco»
Esta mañana la he liado parda.
Para matarme 🙈 de verdad
He cometido un fallo de estos que no tienen justificación, y menos aún si cabe en alguien que pasa más días en el mar y en barcos que en tierra.
Veréis.
Esta semana estoy en una de las cabinas de abajo de proa. Son las de guías, y como está el barco lleno, aquí me toca.
Es un camarote de esos típicos con la forma del casco del barco, sin paredes rectas, más en diagonal y algo curvadas, como triangular.
A mi me encantan, es como la sensación más auténtica de navegar, con las formas que cortan la mar para moverse suavemente, y me gusta más dormir en la litera de arriba, aunque si se mueve el barco parece que vas a pegarte un buen batacazo.
Hay una ventana. Se llama «portillo» u «ojo de buey», realmente. De inox, con varios refuerzos, cristal extra fuerte y varios cierres de seguridad para que sea estanca.
Pensad que estos camarotes están parcialmente por debajo de la línea de flotación del barco, quedando los ojos de buey tan solo a una pequeña altura por encima del agua.
Llegados a este punto, los acostumbrados a navegar ya habréis empezado a descojonaros de mi, 🤭 pero esperad que sigo explicando.
Estas ventanas no se abren.
Es algo que se explica y se enfatiza siempre en los briefings el primer día.
No se abren porque, a poco que se pueda mover el mar, podéis imaginaros lo que ocurre.
Pero Hellen es más chula que nadie, y como odio el aire acondicionado y soy de «lo natural», la abrí los días de puerto y aguas calmas, -solo mientras duermo y estoy en la cabina, eso sí, el resto cerrada a cal y canto-.
Es una abertura muy pequeña, en la parte inferior, un resquicio, pero suficiente para respirar el mar y que entre algo de brisa.
Pues esta mañana a las 5,30 am cuando el barco ha soltado amarras y comenzado a navegar, yo en el mundo de Morfeo, he escuchado un ruido enorme, casi como una explosión, un golpe tremendo en todo el cuerpo y un fresquito de los de despertarse bien de golpe.
PLAAAAAASSSSSSSSSS CHHHHHHHOOOOOOFFFFFFF
Dos olas seguidas con mucha fuerza han abierto totalmente y de golpe el portillo, entrando mar a lo bestia en el camarote.
Para matarme, ya lo digo. 🫣
Exceso de confianza, poca previsión sumado a dormir como un tronco para no ser consciente cuando el barco se mueve y hay que cerrar.
… TORMENTA PERFECTA
Me han caído no se cuántos litros de agua salada con una potencia de la que casi hace daño, una salvajada; yo totalmente empapada, como si me hubiera tirado al mar y no exagero.
La cama mojada y casi un palmo de agua en el suelo… ¡¡¡pero si se ha metido hasta el el armario, que estaba cerrado!!!
Paredes y techo como si se hubiera chorreado con una manguera a presión.
Todo lo de la mesilla arrastrado por el agua, móvil cargando incluido 😱, que se ha salvado porque dios es grande jajaja (aquí Allah, que estamos en
tierra de profetas).
El ordenador y IPad de pura chorra sólo se han salpicado por fuera gracias a haberlos dejado anoche en la parte interior de la litera de abajo, que ha hecho de protección.
Todo, todo, todo como cuando sales de bucear. O de tirarte de cabeza en una piscina, da igual el símil. 100% mojada de última punta de pelo a puntita de las uñas de los pies 🤣
Mi primera inmersión del día, un tanto accidentada e inesperada, eso sí.
Como estaba la tripu maniobrando, no podía ayudarme nadie a recomponer el desaguisado, así que el poema ha sido, así, tras pelearme para cerrar la dichosa ventana, que me ha costado un cojón y querían seguir entrando olas a saludarme, chipiada como un pollito, pillar todas las toallas que he encontrado a mano, para ir recogiendo el aguacero del suelo como podía y escurriendo en la ducha…
Todo esto acompañado de un despliegue de calificativos con los que me increpaba yo a mi misma, por lo idiota que puedo llegar a ser 😂
Hemos tenido que sacar los dos colchones a la cubierta a secarse todo el día, los edredones, sábanas, almohadas, toda la ropa que tenía en la cama….
Todo todísimo.
Chopadísimo, ni una gota seca 😂
La tripulación se me ha reído lo que no está escrito, y con toda la razón.
Y yo no me he quedado corta tampoco, vamos a ver, que reírse de uno mismo es la más buena medicina.
En fin, una buena “Hellenada” y digna de enmarcar.
Ahora tengo claro con qué ejemplo van a explicar eso de «no abrir nunca las ventanas de los camarotes de abajo» en este barco
🤪
Recordad.
No nos confiemos nunca en lo que sabemos y la gran experiencia que tengamos en lo que sea.
Siempre hay un espacio para las cagadas sublimes.
Y en cualquier momento, de repente, un golpe de novato, nos da buena bofetada en la cama.
Creo que le llaman humildad 😜😜
PD1. Ilustro el tema para que podáis recrear mejor la situación👇

La flechita marca justo la ventanilla causante del bochorno de esta mañana (bueno, la causante fui yo, pero ya me entendéis 😹)

El camarote ya seco, pero pelado, sin colchones, ni nada, que aun andaba todo secándose al sol 😎

Aquí podéis ver la ventana en cuestión, cómo tiene el agua de cerca, e imaginar fácilmente donde y cómo me arrasó todo…
¡Menuda potencia tiene el mar cuando quier entrar a demostrar quién es!! 😂
PD. No… hoy no voy a abrir el portillo…
¿O solo un poquito?? 😂😂😂
