Buceo en Polinesia
Voy a explicar un poco como es esto del buceo en Polinesia, en los atolones, porque a mi la primera me ha parecido interesante.
Estos son muuucho mas grandes que los de Maldivas y aunque algo se parece, las dimensiones hacen diferencias.
Rangiroa de hecho es la laguna salada más grande que hay. Los puntos de buceo aquí están justamente en lo que llaman «pasos», es decir, las aberturas que comunican el océano con el mar interior del atolón, puede haber 1, o varios. El nombre es totalmente apropiado, son los únicos puntos por los que se puede acceder al interior de los atolones. Si no hay abertura, paso, rotura del anillo de arrecife… pues no se puede entrar dentro. Y hay muchos atolones donde la laguna no es accesible, precisamente porque el arrecife no tienen ninguna rotura por la que poder acceder.
Y si no hay paso, tampoco hay vida habitable, ya que el flujo océano mar es lo que evita que los temporales inunden la tierra y por tanto con ellos la laguna se «vacía», puede crecer vegetación, construirse casas…
Los pasos son, por tanto la vida, para los atolones.
Y es en ellos dónde debajo, se encuentra toda la «fiesta» submarina, porque esta abertura provoca fuertes corrientes, y en el mar, por si no lo sabéis, las corrientes son la vida.
Esta foto es Tiputa, uno de los 2 pasos de Rangiroa que están muy cerca uno del otro. Se ve el arrecife a los dos lados.
En una hora yo misma voy a estar ahí en la sunset Dive, disfrutando el cambio de luces y la jarana que montan los peces cuando empieza a irse el sol. Es una de mis favoritas…
Las corrientes se llaman entrantes, cuando van del océano hacia la laguna, o salientes, al revés, y esto hace que cada una sea distinta.
La verdad, que aunque siempre se bucea en los mismos puntos, no hay una inmersión igual que otra, parecen totalmente lugares distintos, y es por las corrientes, que nunca son iguales, y hacen que todo pueda ser muy diferente.
Y aunque aquí la verdad que zumban que da gusto, no se lucha, te dejas llevar por ellas (es imposible ir en contra, básicamente, de la fuerza que llevan) y es la pura sensación de volar…
A veces a velocidades que están en el puro limite entre el susto y el éxtasis.
Si veis en las fotos, también hay olas: El viento sopla por superficie (hoy bastante, sería divertido estar aquí con el Kivuca) y levanta mar, mientras que la corriente por debajo va ahora en dirección opuesta y se forman esos remolinos en superficie y cierto efecto «lavadora» en el fondo con el que hay que tener cuidado.
Entre todo esto, toda la vida inimaginable y abundante a rabiar que es lo que nos hace disfrutar como auténticos cosacos a los tarados por el buceo como yo.
Bueno, os dejo, me toca vestirme para el remojón, ya os he soltado la chapa y me voy tranquila de haber ilustrado un poquito la magia de este lugar tan alucinante.