Espectáculo nocturno: Cardúmenes de formas infinitas
Por la noche, los barcos están iluminados.
Hay luces en la cubierta, salen de las ventanas, y además, en la popa (el “culito” o parte de atrás) suelen encenderse unos focos potentes, por motivos varios.
Y es evidente que en medio de la absoluta negrura, esta luminosidad destaca mucho.
Luz atrae plancton.

Plancton es comida para peces, calamares y especies varias.
Que a su vez son igualmente comida para otros más grandes.
Y así la cadena sigue, y sigue, ya sabéis cómo va esto.
Es frecuente que aparezcan unas unas enormes manchas grises como flotando o nadando alrededor de estos puntos luminosos.
Y es gracioso, porque siempre aparece alguien gritando con emoción
¡¡Una tortuga!!
¡¡Una raya!!
¡¡Una manta!!
¡¡Un tiburón!!
Los que sabemos de qué van, nos sonreímos y explicamos que no… que miren bien…
-Que sí que sí fíjate…. ¡¡ahí, ahí!!
-Que no, que no… mira bien…
Y mirando bien te das cuenta que esa mancha de mayor o menor tamaño que se va moviendo por el agua a poca profundidad, muy a la vista, va cambiando de forma, de tamaño.
Tan pronto es redondeada, como que se alarga, asemeja a cualquier especie conocida…
O se separa y se «rompe» en otras más pequeñas, que vuelven a reunirse en otro momento.
Entonces entiendes que es un enooooorme banco de peces súuuuuuper pequeñitos.
Lo que se llama, un CARDUMEN.
Miles o incluso millones de peces chiquititos que se unen para sobrevivir, para parecer grandes y «asustar»; para protegerse unos a otros mientras buscan su alimento a la vez que tratan de no ser el menú de otro más gordo.
Anoche había un cardumen de estos realmente grande.
Enorme de verdad, muy compacto, ocupaba prácticamente toda la popa del barco, una burrada.
Alcanzaría en momentos una longitud de 10 metros, incluso más cuando se alargaba.
Era brutal.
Yo nunca había visto uno tan bestia, pero también la tripu estaba sorprendida por la magnitud, y ellos ven de todo que están todo el año embarcados.
Cuando se acercaban más a superficie, se podían ver perfectamente los pececillos que lo formaban, eran como mini sardinitas, con su cuerpo «perfecto de pez”, de un color plateado con lineas a los lados.

Es una imagen que droga mucho mirar… Es como hipnótico.
Nos tiramos al agua, y podeis ver como se separan para separarse de nosotros, y también haceros la idea del tamaño.

Pero es que hay más.
Alrededor se van concentrando otros peces, ya sea de forma esporádica, o fijos… trompeta, aguja, barracudas y los grandes tipo jacks, atunes, trevallis, o cualquiera con hambre viendo a ver qué hay de cena esa noche..
Resulta un espectáculo muy entretenido, porque al margen de la infinidad de formas que van adoptando, está el salseo que se crea alrededor…
Cuando aumenta la acción, unos se mueven rápido, otros abren la boca, el cardumen se agrupa o de dispersa con una velocidad pasmosa, alguno salta del agua… en fin… bacanal, festival o un opíparo banquete, lo que quieras pensar.
Océano en su estado natural.
Es una preciosidad, dentro de la dureza de «el más grande se come al chico»
-Quedarán menos del 20% al acabar la noche – me decía uno de la tripulación mientras teníamos la mirada fija en la lámina de agua negra con los parches claros de nuestras luces.
Así es la naturaleza.
Para sobrevivir unos, otros han de morir.
No hay otra…
Pero es tan bonito…
TAN BONITO
Que … siempre sorprende.
Y puede sorprender mucho….
Pero nunca pensé que me sorprendería TANTO
TO BE CONTINUED