KIVA
Kiva era «mi perro».
En mi casa siempre ha habido perros (y gatos, y todo tipo de bichos), y yo he tenido varios…
Pero Kiva era Kiva. Por encima de todo y de todos.
Me la regaló mi madre con el primer gran roto de mi corazón, en tercero de carrera, 21 añitos, cuando Alex me dejó, por teléfono, en una cabina del Paseo de Independencia de Zaragoza (no había móviles entonces) tras varios días desaparecido y de silencio, con unas explicaciones que no tenían sentido pero que me dejaron hecha un trapo. Habíamos dicho que nos casábamos (algo que mis padres no querian ni locos, por lo jóvenes y porque yo aún no había acabado la carrera) pero esto fue totalmente inesperado y de repente.
Tal era el desconsuelo que yo tenía, las lágrimas de cocodrilo, el no entender nada, que un día, en el piso donde vivía en Zaragoza, llorando como si no hubiera mañana, mi madre, sin saber ya que hacer conmigo, me dijo «Ay, hijuca… pero qué puedo hacer para consolarte.. ¿hay algo que creas que puede ayudarte?»
Y en ese momento, sin pensarlo, dije…
UN PERRO…
Y mi madre, que siempre se había negado a que tuviera perro porque pensaba que no era lo suficientemente madura para cuidarlo y tratarlo como se merecen, entendió que ya era el momento en que pudiera tener un compañero de vida de los que dan amor sincero y no fallan nunca, y me dijo… ¿cual quieres, hay alguno que te gustaría más?
¡UN BOBTAIL!
Los lanudos siempre han sido mis animales favoritos, los que no se les ven los ojos (casi como yo) y grandotes… Nunca tuve duda.
Lo demás ya es historia.
Kiva llegó con dos mesecitos, y fue un ser de luz en mi vida y en la de mi madre y de toda la familia.
Podría escribir infinito sobre este animal que nos tocó el corazón a todos, que era realmente especial, y que… sigo llorando cuando pienso en ella.
No lo haré, al menos no de momento, pero si voy a dejar unas cuantas fotos que tengo en el móvil (en papel tengo cientos, tan bonitas para escanear algun día…) que sirvan como recuerdo, como imagen y como homenaje a este ser peludo que tantísimo trajo a nuestras vidas.
Sin duda otro miembro de nuestra FAMILIA DE ALMAS, con quien me re-encontraré más pronto que tarde













































































❤️❤️❤️