202. La fiesta del Cordero
Llegar sin avisar al centro de buceo de un amigo de hace muchos años y acabar sentados en la mesa con ellos en plena celebración de fiesta grande, comiendo con las manos y disfrutando de los momentos mágicos que te regala salir de tu círculo de confort, es de estas cosas que te pegan un chute de algo grande cuando viajas.
Paseábamos por Dahab la noche que llegamos y le puse un mensaje a mi colega Barracuda, para ver si estaba y nos veíamos, que la última vez que compartimos inmersiones, Stella (una de las cervezas egipcias) y risas fue en pleno Covid.
Mahmoud es de esa gente que conoces hace mucho tiempo, y te ves muy poco, pero siempre está.
Era el típico chavalillo joven y avispado que se buscaba las habichuelas como ayudante de centros de buceo cuando era un crío y que con los años se lo ha currado hasta llegar a tener su centro propio, con bar y hotel manteniendo su sonrisa, su talante, su alegría y su espíritu.
Beduino de origen y ese tipo de personalidades que genera simpatías y buen rollo.
Total, que ahí estaba en su centro nuevo (yo conocía otro), con un garito muy estilo Dahab delante del mar, musiquita, gente y cervezas.
Lo de la cerveza es un punto, ya que en pocos sitios tienen permiso de alcohol en Egipto, (país musulmán muy estricto) por lo que si quieres tomarte una, tienes que ir a las «beer shop» o tiendas de alcohol, comprarla y llevártela donde quieras, que eso sí te dejan. Pero aquí la tienen bien fresquita y es inmediato tener una en la mano después del abrazo sin cero.
Nos sentamos en una mesa y me va actualizando los cambios y avances desde la última vez que nos vimos, ya hace casi 6 años… ¡Como avanza el amigo, superando crisis!
Me encanta ver a lo largo del tiempo la evolución de la gente… personas como él que conozco hace tantos años y puedo observar desde la distancia como van creciendo, creando, superando crisis y problemas, manteniendo negocios, sin dejar de generar ideas, ilusión y trabajo.
Personalmente creo que percibir la motivación y el esfuerzo de terceros tiene un efecto doble. Para el que lo vive, es su retorno; a los que lo vemos desde fuera, un chute de empuje y ánimo.
El «no se puede» es la mayor mentira que nos quieren hacer creer.
En esto que veo que se para delante uno de los carros tan típicos de Dahab con los que durante el día se mueven las botellas de buceo, pero en vez de equipos de submarinismo, va cargado de enooooormes ollas, bandejas y perolas de aluminio.
Le pregunto y me dice que es la comida típica, que estamos de fiesta.
¡¡Claro!!
Por eso hay tantísima gente local en la zona de vacaciones.
Es el EID o la Fiesta del Cordero, llamado Eid al-Adha o Eid El Kebir, la semana grande del Islam.
El Eid es el fin de fiesta al finalizar Ramadán y la peregrinación a la Meca y la celebración más importante del año.
Sería como nuestras Navidades, pero ellos manteniendo la festividad no han dejado atrás lo que es la tradición en sí, el significado y sobre todo la creencia, como hemos hecho en occidente, donde solo dejamos la celebración pero no queda nada de su origen. No entro en temas religiosos, pero sí que me parece bastante más coherente que lo nuestro, la verdad.
👉 Por no enrollarme mucho, que si tienes interés le pides información a tu Chato particular (IA) y te lo cuenta con detalle, pero por dar una pincelada, se trata de la conmemoración del momento en que el profeta Ibrahim estaba dispuesto a sacrificar a su hijo por obediencia divina, y en el último momento, Dios sustituyó a su hijo por un carnero.
Una celebración muy social y comunitaria, familias, amigos, vecinos se reúnen para comer, y la tradición obliga a que una parte se destine a gente necesitada.
Igual nos vieron necesitados, jajaja… ahora que lo pienso…
Porque de repente, en un momento que Barracuda se había levantado de la mesa para atender a alguien, nos llega un jovencito con chilaba blanca y pañuelo «de mantel de cuadritos» en la cabeza, y nos planta en medio una bandeja que parecía más una plaza de toros con una montaña de comida encima de las que asustan…
Una enorme base de verdura troceada y arroz, cubierta por una generosísima cantidad de cordero asado con una pinta bien buen y coronado de forma amontonada por un puñado de pan tipo pita, blandito recién horneado y calentito.
Olía a gloria divina, es la verdad.
Nosotros con cara flipada…
-Eh, no, no, que no hemos pedido nada (en el garito dan también comidas) – pero un ejército de hombres con chilaba iba colocando a muy buen ritmo estas pedazo de bandejas en cada mesa.
Se acerca Barracuda riéndose animándonos a atacar…
-¡¡A comer, a comer, amigos que estamos de fiesta!!
Alrededor ya todo el mundo bien atareado a la faena, disfrutando, conversando y comiendo a carrillos llenos el excelente manjar que habían preparado para los amigos y al que nos vimos inesperadamente invitados.
Todo tipo de personajes desde lo más occidental a lo más musulmán pasando por variedades humanas diversas, con independencia de nuestra creencia, de nuestro origen, de nuestra forma de pensar y vivir…
Todos con las manos pringadas troceando la pita, eligiendo un buen trozo del cordero tierno y sabrosísimo acompañando de la guarnición
Todos de repente compartiendo un ambiente de alegría, hermandad, buenas sensaciones y conversaciones con gente de lo más diversa unidos de forma inesperada en una celebración tan importante.
No importa lo que piensas, sientas, en lo que creas o dejes de creer.
Dejando al margen creencias o valoraciones más o menos personales, lo que se descubre en situaciones así es que sin duda existe un sentimiento de humanidad, de cercanía y de hermanamiento que forma parte de nuestra esencia de ser humanos.
Cuando salimos de nuestros esquemas mentales, cuando el negocio, el poder o el control no son el objetivo, nos podemos realmente sorprender de las cualidades humanas, de lo que somos capaces de hacer sentir a cualquiera.
Viajar es es el entorno ideal para darse cuenta de estas cosas, porque al estar fuera de nuestra zona de confort, lejos de nuestros parámetros conocidos y controlados, si nos dejamos llevar y sorprender el impacto emocional y personal tiene un efecto BOOOOM
No hubiera imaginado que iba a celebrar la fiesta del Cordero con desconocidos. Si coincide la fecha estando con amigos musulmanes más cercanos, por supuesto que es mas normal que acabes en su casa compartiendo mesa con la familia y cercanos.
Pero de este modo, paseando recién llegados a Dahab, se ha convertido en uno de los momentos a recordar y de los que aprender.
Aquí un video del momento, para quedarse con los detalles: