La importancia del liderazgo (oh capitán, mi capitán)
¡¡Oh capitan, mi capitán!!
Qué importante es que haya alguien con la cabeza bien amueblada al frente de cualquier misión, acción, trabajo, grupo…
Hoy me apetece hablar de Malak, el Capitán de nuestro South Moon.
Ya os dije cómo navega con los sentidos, sin ser una forma de hablar: por olfato sabe si hay arrecifes, por la noche siguiendo las estrellas, de día con referencias imposibles en la tierra, las formas y colores del mar por lo que puede haber debajo… Y por supuesto asistido de lo que ayuda para una navegación segura (GPS, aplicaciones de metereología… etc)
Pero lo que más me gusta de él es que, no sólo sabe de la mar, si no que su principal objetivo es que el barco y la gente a su alrededor esté bien.
Y cuando digo “la gente a su alrededor”, me refiero a todos.
No sólo a los clientes, también al barco, y por supuesto a su propia tripulación.
Me encanta como cuida de todos, como siempre está encima del mínimo detalle, cuando echa la bronca y pega cuatro gritos porque toca, pero se ríe y hace bromas como el primero, nota a la primera si uno se siente mal, si necesita algo o si hay que relevarle, apoyarle o hacer algún cambio. Y esto aún es más importante en un espacio como un barco, cerrado, limitado. Gracias a ello, esta tripulación se siente familia, son una piña, un equipo.
Sabe ver cuando algún cliente tiene un problema, necesita ayuda en algo, se queja demasiado o es de esas personas con las que da gusto tratar.
Al final, es inteligente, porque sabe sacar lo mejor de su gente que van a dar lo mejor para que se disfrute al máximo. Y por supuesto esto beneficia a todo: al barco, a los viajeros, al buen ambiente entre la tripulación y al éxito de cada salida, que es de lo que al final se trata.
Como decimos en egiptian english:
“Happy people, happy us”
Estos días me ha sorprendido mucho y bien con infinidad de detalles que no había necesidad de hacer, que nadie pedía y que nadie echaría en falta, pero que indudablemente ha resultado en que la experiencia pase de buena a excepcional.
Y para eso no le importa currar más, y cuando el de arriba trabaja, los demás también lo hacen con gusto.
Les he visto levantar el fondeo y volver a amarrar varias veces seguidas en distintos puntos, muy cercanos, simplemente para favorecer el ritmo de las inmersiones y la comodidad de la gente. Sé que cualquier otro no hubiera movido el barco, y habría sido zodíac arriba y abajo con todo el trasiego que lleva.
Después de la final, estuvo 4 h largas navegando para llegar a unos arrecifes donde pocas veces se puede ir, porque casi siempre hace muy malo. Pero él vio una ventana de buen tiempo justo entonces y me lo propuso. Yo encantada, claro, una sorpresa y regalo para todos. Y lo gozamos pero mucho.
No estaba en el programa, no es parte del planning, supone más distancia, más gasoil, más tiempo navegando, más horas de guardia unos y otros… pero salió de su parte hacerlo porque sabía que iba a significar éxito, aún a costa de su esfuerzo.
Lo que hace bueno un líder es que aunque él decida y vea algo, su equipo le sigue y le secunda, no protesta, no se opone. Porque sabe transmitir, básicamente con el ejemplo, que efectivamente, esto es lo que hay que hacer y lo que es mejor para todo.
Y así es.
Sonrisa en la boca.
Satisfacción y sensación de hacer las cosas lo mejor que se puede, sin que te lo digan, porque sabes que puedes hacerlo.
Me encanta trabajar con gente así.
Es realmente maravilloso.
Y esto me corrobora la importancia de un buen liderazgo en cualquier grupo humano.
Da igual donde, lo que importa es el cómo.
Y el cómo, siempre, debe ser ofrecer lo más óptimo que podamos dar de nosotros.
