La injusta derrota de Egipto en el Mundial

Egipto merecía ganar.

No soy nada futbolera, y cuando digo nada, es NADA…

Pero un mundial, y en según que momentos, es lo que me puede hacer estar un poquito más al tanto. O al menos es imposible no estarlo, porque todo el mundo alrededor habla de ello, y quien más, quien menos, alguna curiosidad por su país y los ajenos tiene, aunque tengamos claro de lo que va esto.

Al estar estos meses embarcada en el Mar Rojo, que es Egipto, y viviendo con mi tripu en el barco, todos egipcios, y prácticamente familia, pues claro… “voy con Egipto”.

Nos reíamos diciendo que sería genial la final España – Egipto, ya que estaremos ese día aquí todo un grupo de españoles, y se hubiera liado bien en el barco.

Pero no ha podido ser.

Y de una forma muy injusta.

 

Tengo que decir que no vimos nadie el partido.
Hemos estado toda la semana sin cobertura, y esa tarde noche veníamos navegando desde las islas Brothers.

No había nada de señal, pero es cierto que cuando nos acercábamos un poco a costa y/o subía el viento, entraba algún rayito de señal… No daba para conectarse, apenas wasaps entran, pero sí era suficiente para llamadas locales a sus amigos o familiares que nos iban poniendo al día de este modo.

Estábamos casi todos (tripulación, guías, Mohammed y yo) en la cabina del capitán.

El 1 a 0 fue toda una fiesta.

Llevaba yo el timón ese rato y de los gritos y alegría me desvíe más de la cuenta y me costó recuperar entre risas de todos, porque mover este barco convalida con semanas de intenso gimnasio… está duro de narices.

Ese gol nos fue animando.

Parecía un milagro, porque Egipto no es un equipo históricamente bueno, y hasta donde habían llegado, ya era todo un mérito, lo estaban haciendo bien este Mundial…

Pero Argentina es un hueso duro de roer.

El 2-0  fue ya la algarabía…

A falta de tan poco para acabar  el partido, semejante resultado era un cantar victoria…

Era ya de noche y llegamos a Abu Nuhas, donde había que fondear, y la maniobra estaba complicada por una zona de muchos arrecifes y mucho viento.

Y ahí, en plena faena, entre los gritos de unos y otros para lanzar los cabos, saltar al agua a colocarlos, la zodíac de un lado a otro, el Capitán firme para mantenerse en el sitio… Ahí fue donde nos enteramos del desenlace.

Yo no me lo podía creer. ¿Cómo se puede dar la vuelta a un marcador así en unos pocos minutos?

Fue un jarro de agua fría.

Nos quedamos chafados.
Pero al día siguiente, según entraban más noticias, me llegaban algunos mensajitos de “¿como se vive semejante robo de partido estando ahi mismo”? y me iban compartiendo comentarios me di cuenta que algo raro (y feo) había pasado.

No entiendo de futbol, ni de trampas que he ido escuchando, ni como fue… porque no lo he visto.

Pero si que creo que Egipto merecía haber ganado, que jugó para ello, que sudó la camiseta de verdad, que si un equipo tan básico lo hace tan bien y va ganando, merece un respeto, un reconocimiento y mostrar el orgullo que le corresponde.

Que no siempre tienen que llevarse los de siempre el pastel.

Me dio rabia, por el equipo egipcio, por el país que estaba pegado a la pantalla y vieron cómo se les reían en la cara, por mis amigos…
Pero sobre todo me da rabia porque es como en la vida…

El esfuerzo no siempre encuentra la recompensa, los intereses, las triquiñuelas, el juego sucio favorecen al que menos se lo merece…

Y esto va minando en la imagen que se tiene de los valores que deberían ser importantes.

¿Qué ejemplos y qué mensajes van calando a la sociedad, a los más jóvenes, a todos en general con algo que es un “juego”, pero que realmente representa el funcionamiento de nuestro mundo?

En fin… sigue sin interesarme especialmente el fútbol, nunca lo ha hecho, y con cosas como esta, todavía menos lo hará y me reafirma en lo que pienso.

Pero si que me interesa el ruido de fondo y el poso que deja este “opio del pueblo” porque al final, aunque me gustaría, no vivo en una isla desierta.

2 Comments

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  • Hellen,

    con todo el respeto: una persona que comienza reconociendo que no es nada futbolera, como mínimo debería ser algo más prudente a la hora de juzgar si hay «robos» o cosas por el estilo.

    Por si te interesa, en el fútbol es muy típico que quien pierde o no apoya al que gana hable de «robos». Digamos que es el pan nuestro de cada día. Por no hablar, y en este caso también fue así, que quien se queja, en algún partido anterior fue el beneficiado. Como te digo, es lo de todos los días, sólo vemos supuestas ‘injusticias’ cuando nos perjudican, no cuando nos vinieron bien.

    Luego ya lo de que Egipto se lo merecía por el esfuerzo, es como decir que el equipo contrario no se esforzó, lo cual sólo viendo un breve resumen sabrías que no es cierto.

    Entiendo tu cercanía con Egipto, las razones son obvias, pero es curioso cómo alguien que dice que ni le interesa ni parece que le vaya a interesar el fútbol se convierta en una forofa tan típica de este deporte.

    ¡Un saludo!

    • Hola Manuel, pues tengo que reconocer que tienes tu parte de verdad, como todos, y que no eres el primero que me responde al mail, que ha tenido su polémica. Y lo entiendo perfectamente, de verdad. Aunque Argentina está en mi corazón a la par que Egipto, tengo que reconocer que se me ha ido la balanza en esta ocaasión, por estar donde estoy, por llegar a pensar que un equipo de los que no se espera mucho llegara lejos (tengo este defecto, me pasa a menudo, y no en el futbol, jaja) y por, efectivamente no estar informada de «todos los lados». Asi que, ofrezco mis disculpas.
      Pero también trataré de explicar es que ese «merecia ganar» era un poco como la simpatía que me produce que alguien o algo sin mucha proyección llegue mucho más lejos de lo esperado.
      Estoy segura que Argentina jugó muy bien, porque siempre lo hace, por eso no es que no valore su juego, si no que destaco el del que no suele hacerlo y que en esta ocasión, frente a un numero uno tuvo sus momentos de gloria.

      No se si me explico.
      Pero si, reconozco que teneis razón, así que os la doy.

      Y gracias por comentarla por aquí y que no se quede «dentro»

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