225. Lagrimitas disimuladas

No hace más de 2 horas de cuando escribo esto.

Me viene una viajera con las que estoy esta semana, me abraza, y me dice:

  • Ay Hellen, gracias, gracias…. solo por este momento ya merece la pena el viaje, de verdad que es increíble, gracias infinitas

Suerte que estábamos en mitad del mar y entre las gafas de sol y estar casi a remojo, las lagrimitas se disimulan.
Pero la emoción diría que no.

Es la tercera vez que en este viaje me dan las gracias por haber creado ViajarSolo, por este lugar o por esta experiencia.

Cierto es que lo de esta tarde es único y toca la fibra de una forma muy intensa.

Saltar del barco a la zodiac sin decir donde vamos… todos, viajeros y tripulación juntos en las dos lanchas, animados con el cachondeo de de los marineros jugando entre las dos barcas para aparecer en una lengua de arena que sale como de la nada en medio del mar de tan solo unos pocos metros cuadrados; una isla fantasma larga y estrecha, que cubre o destapa la marea a su antojo, ofreciendo a un lado el azul profundo del mar abierto, al otro la silueta de las montañas del Sinaí recortando el cielo con su interminable desierto de arena a sus pies, y envolviendo todo, una puesta de sol de las que quitan el hipo (gracias, Universo!!) que va tiñendo el azul turquesa de este Mar Rojo en un color oro cada vez más intenso al ritmo que el horizonte se va tragando el sol…

Al tiempo, música árabe sonando en un altavoz, tripulación bailando a su son, pronto todos…

Sobre nuestras cabezas, una enorme bandada de aves gritando alborozadas por que no les dejamos posarse en su lugar escondido de reposo…

Nos da igual, ahora nosotros somos los protas, que vuelen alrededor nuestro y sigan formando parte de la imagen tan brutal

Sonrisas, brillo en la mirada, fotos, momentos de contemplación, de admiración, de agradecimiento, de unión y comunión intensa entre los que ayer por la mañana éramos tan solo un grupo de extraños con expectativas muy diversas.

Y en ese entorno, viene C, me abraza y me agradece el momento.

¿Cómo no voy a sentirme henchida de satisfacción?

Sería una piedra si no me diera yo misma palmadas en la espalda y me saliera un “bravo, Hellen, igual no lo estamos haciendo tan mal… “

Nada hay más bonito en la vida que ver la gente feliz a tu alrededor.

Bueno, si.

Saber que tú tienes algo que ver en ello.

Os dejo, me esperan a cenar y seguir compartiendo este rato tan especial que hemos vivido.

Y todavía no ha llegado lo mejor.

Sé que soy muy cansina con este viaje, pero es que cada vez que la gente lo vive me confirmo que no lo promociono demasiado bien, porque son de los que cambian vidas.

Quizá es que la mayoría de las personas no están preparadas para que les cambie algo por dentro, así que seguiremos siendo muy poquitos privilegiados los que disfrutemos esto tan único que sólo puedes hacer conmigo y aquí

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes utilizar estas etiquetas HTMl y artributos.

Todo el contenido de esta página es propiedad y opiniones personales de © Hellen Faus. Los contenidos externos están indicados o vinculados a sus sitios web o sus autores. Si ves algo que no debería estar, equivocado o incorrecto, no dudes en hacérmelo saber.

Verified by ExactMetrics