Lugares

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Valle del Cocora, Salento, Triángulo del Café (Colombia)
2
Filandia, Eje Cafetero Colombiano
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Ceviche de Pez Leon. Gastronomía y Conservación
4
Cali. Gatos, salsa y un cristo redentor
5
Nepal, Tibet y Buthan
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El Delta del Ebro
7
Mozambique, una opinión personal

Valle del Cocora, Salento, Triángulo del Café (Colombia)

Cuando Dios creó el mundo, puso todas las paletas del verde en Quindio.

Este valle es de una belleza impresionante, y aunque ciertamente cualquier entorno paisajístico de montaña suele quitar el hipo de lo bonito, este tiene una particularidad que hace que sea diferente:

  • Por una parte, las enormes, altísimas Palmeras de Cera
  • Por el otro las laderas de un verde homogéneo, como pintadas, alternando la zona boscosa con la de prado

Todo esto le da un contraste realmente interesante, con los picos de las montañas cercanas donde pareciera que quisieran alcanzar y hasta competir las hojas de las copas de las palmeras.

 

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Filandia, Eje Cafetero Colombiano

Hay lugares que te sorprenden nada más llegar.
Filandia, así, sin N, es sin duda uno de ellos.

Quizá si has leído o visto ya algo, foto, un reel o video, vayas un poco aventajado y no te pille tan de sorpresa. Pero si eres como yo, de los que llegas a los sitios sin hacer los deberes, entonces te pasará como a mi, que lo vas a flipar.

 

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Ceviche de Pez Leon. Gastronomía y Conservación

Adriano es un colombiano Bogotano, pero sus padres, ambos, eran de Santa Marta. Estudió cocina en Brasil y despues de años fuera volvió a Santa Marta y buscaba reinventarse.
O ganarse la vida, básicamente.

Antes que nosotros, se dio cuenta que aquí apenas se come pescado, siendo enorme el mar que se tiene a disposición. Toda la oferta culinaria son fritangas (que aquí se llaman así, sin ser «despectivo»), empanadas, hot dogs, pizzas, carne mala -seca- y el pescado, ausente.
Nada de lo que enorgullecerse, y aún más complicado, destacar.

Hasta que oyó hablar del Pez León.

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Cali. Gatos, salsa y un cristo redentor

Cali es una de las grandes ciudades de Colombia.
No está en el circuito turístico habitual, porque no tiene grandes atractivos, pero yo ya he venido varias veces ya que es parada obligada para ir a Malpelo.

Como cualquier lugar del mundo, por poco que tenga, siempre hay algo especial que merece conocer y apreciar, así que os cuento lo que tiene la capital del Valle del Cauca.

 

Los gatos y La salsa

Que se llame la ciudad de los gatos, no quiere decir que estos felinos anden por sus calles o la pueblen de forma llamativa, como ocurre en Estambul.

No, los gatos Caleños no se mueven, son coloridos y cada uno de ellos tiene una leyenda, una historia, un autor y un «personaje».

La vereda del río, de una vegetación tremenda y con un área de parque muy cuidada, donde se ven además bastantes pájaros interesantes, está llena de figuras de gatos.

La historia es curiosa, una buena evolución del primer intento de hacer bonita una zona descuidada y con el tiempo convertirla en lo que es actualmente.

En este enlace podeis ver toda la historia bien contada, y así yo no suelto el rollo.

 

La salsa, -y no la de mojar ni del zancocho, ese plato típico que si lo comes necesitas ayunar un par de días despues-, la buena salsa, la que llevan de ritmo metido en el cuerpo y se baila al son de la música…

Poca gente lo sabe, pero Cali es la capital de la Salsa, está llena de locales de donde bailar, aprender, disfrutar… Hay mucho viajero que viene a las escuelas de salsa, pero yo, en todas las veces que he venido, todavía no he podido ir a ninguno de estos locales espectáculos… A ver si a la vuelta hay opción.

 

Hoy sin embargo, me ha sorprendido una zona que no había visto en otras ocasiones. Nos han llevado a un restaurante donde hemos comido francamente bien, que estaba en el barrio colonial.

Apetecía pasear por sus callejas. Conserva su toque antiguo, pero la mayoría de las casas están arregladas, pintadas bonitas, convertidas en alojamientos, restaurantes de todo tipo, tiendecitas…

Fachadas con pinturas y arte urbano muy trabajado, y música en vivo en cualquier momento hacen que resulte de lo más agradable, es como un oasis de tranquilidad en el follón de sus calles con un tráfico enorme, ruidos y bastante desorganización.

Y desde aquí, al fondo de las empinadas calles que van hacia la montaña, levantándose en lo alto de la colina que pareciera proteger el alma de esta urbe, no podía faltar la enorme figura blanca de un Cristo Redentor, con sus brazos en cruz, bien abiertos, protegiendo a los Caleños.

Y como las imágenes en estos casos son bastante más fieles que las descripciones, aquí van unas cuantas…

 

 

Nepal, Tibet y Buthan

Estoy emocionadíiiiisima porque acabo de cerrar un viaje que no va a ser de profundidades, si no de altitudes.

De final de septiembre hasta mediados de octubre, ¡¡AL HIMALAYA!!

A ver, a ver.. que yo de montañera de pro solo tengo el apellido de mi padre y la impronta del amor por las cumbres que indudablemente ha dejado en mi nacer de mis padres…

Pero es que, Nepal, Tibet y Buthan son tres palabras que sólo pronunciarlas ya me ponen nerviosita y los pelillos como escarpias.

¡¡Y eso que no hay ni gota de mar!! 🤣

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El Delta del Ebro

¿Lo conoces?

El Delta del Ebro.
Alucinante.

Increíble lugar de la geografía española bañado por el Mediterráneo, en esta franja de la costa donde, por algún motivo que desconozco, hay una luz especial, una energía muy bonita y una paz y tranquilidad que te envuelve en cuanto llegas.

Por eso vivo yo aquí, no en el mismo Delta, claro, pero si a su resguardo.
Por eso y por muchas más cosas, pero sin duda, esta de la que voy a hablar de la zona, es una de ellas, y no un detalle nimio.

El caso es que el Delta es un entorno en el tiempo parece detenerse y la calma envolverte.
Tiene una magia, carácter, un «aquel» que nunca sabes qué es, pero que se nota, se siente…

 

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Mozambique, una opinión personal

Reflexiones sobre el viaje a Mozambique

Antes de cambiar de hemisferio, casi continente, país, cultura y sobre todo estilo de viaje, voy a dejar algo escrito del pequeño rincón de Mozambique que he descubierto en este viaje. 

Pequeño porque nuestra estancia se ha reducido a un trocito de un enorme país, más virgen de lo imaginable.  Un territorio de enormes distancias, largas de recorrer por las carreteras poco (y mal) asfaltadas, mayormente caminos de tierra y la siempre presente arena de las interminables dunas del área de Inhabane, vías solo practicables con tracción y tractores. 

Es un tópico, África y sus contrastes. 

Pero es una realidad. 

 

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