Mala nota para Turkish Airlines

Otra vez ha pasado.
Hemos perdido el vuelo.
Retraso en la salida del primero de Sharm, poco tiempo de conexión y ciao bambino… el que nos llevaba de vuelta a España se ha ido sin nosotros.

Ha sido una auténtica putada, porque ha confluido todo de manera que podría haber sido un ¡¡….uuuuuuuuchhhh por los pelos!!

Pero ha terminado en un… ¡¡¡noooooo…. por minutos!!

En esta ocasión fallo total y absoluto de Turkish Airlines, por no mandar nadie a recoger a viajeros con conexión corta y llevarles rápido a su siguiente embarque en un aeropuerto interminable.

Eso es algo que se hace habitualmente, y en esta ocasión ha brillado por su ausencia.
Gran fallo de una compañía que presume de ser la mejor, pero que cada vez va perdiendo más puntos. Lo siento, pero hay que cuidar a los clientes.

 

Ellos tienen todo controlado, quien viene de donde y cómo, tiempos, distancias. Hubiera sido fácil y rápido, pero han pasado de ello. Error de gestión, es su responsabilidad y lo han hecho mal.

Así que nos ha tocado sufrir.
Mala suerte inicial, estábamos todos al final del todo del avión, con lo que hemos tardado bastante en pisar el finger. Un tiempo que quizá nos hubiera hecho llegar a tiempo.

Los que conocéis el aeropuerto de Estambul, ya sabéis de qué hablo, son unas distancias larguísimas. Y no sé cómo se lo monta Murphy, pero siempre, siempre, siempreeeeeee llegas a unas puertas de embarque y la salida siguiente está justo al otro extremo en las puertas más lejanas. Y hablo de kilómetros, sin exagerar, cargando con trolleys, mochilas y tensión.

Horror corriendo por los pasillos infinitos buscando las dichosas puertas E.

No era nuestro día. Según de donde llegues o salgas, vas directo o tienes que pasar controlo de pasaportes. Algo que por cierto, no termino de entender, si es un tránsito. En fin… Esas cosas incomprensibles del mundo de la aviación.

Con la mala suerte de que nos toca pasar por el control. Ahí ya nos desinflamos mucho. Cola larga, escaner, y toda esa pesadez que conocemos bien.

Había cola larga, me he ido adelantando como podía,  diciendo a los de delante que tenemos el vuelo en 10 minutos,  y ahí te encuentras gente súper borde que no te deja pasar… Por sus cojjjj 33.
Venga tío, no hay que ser así por la vida, que te estoy enseñando la tarjeta de embarque a 15 minutos…

Paco casi pega a uno, de lo gili… que se nos ha puesto, y yo porque tenía el foco en correr y correr para intentarlo, porque se lo había ganado a pulso el muy imbécil.

Que oye, puedes decir que tú también tienes prisa, o que no pases. Pero con educación, no como este tipo. En fin, espero que necesite un almax esta noche.

Para seguir con las desgracias, nos paran dos bolsas para chequear… ahí ya se nos cae todo al suelo…  Y aunque le decimos a la segurata que por favor si puede pasarlas primero, enseñándole la tarjeta de embarque, su desagradable cara de «me la pela que pierdas un vuelo, paso de vosotros como de la m….» con expresión de absoluto desprecio, era digna de retratar.

Y no suficiente con eso, cuando tocaba revisar nuestras mochilas paradas, se ha puesto la muy hdp -con perdón de su madre- a ordenar y amontonar las bandejas. Así, con toda su cachaza, dejando nuestras bolsas -y nuestra urgencia- en abandono total.
Más mala hostia no se puede tener.

Salimos de ahí y seguimos corriendo como locos, esperanzados… pasillos, desvíos, escaleras y cintas mecánicas… gritando acompasados «sorry, sorry, excuse me…» para que la gente que anda tranquila por medio de las se aparte y permita el paso y podamos avanzar.

La lengua fuera y los nervios de punta…

Llegamos a la E2 nuestra puerta, y ahí aparece VALENCIA… pero cerrado a cal y canto.
Dos empleados en los mostradores, que sin ápice de empatía casi escupen el  «gates closed, go to office to change flight» una de ellas sin siquiera mirarnos la cara aunque tratábabamos de hablar con ella, y decirles que estaba ahí el avión, que faltaban 15 minutos para salir…  El siguiente vuelo, mañana, las maletas las tendréis ahí.

Y sin más, nos han ignorado totalmente. Como si fuéramos parte del mobiliario.

Han sido minutos. Ni 5, estoy segura por el movimiento que había. Pero les da igual. Esto es una maquinaria enorme  y nosotros no llegamos ni a la categoría de pulga.

Saben que tienen un grupo de personas de un vuelo de la misma aerolínea retrasado que están llegando y no dan unos míseros minutos. Que no hubieran sido necesarios siquiera de habernos venido a recoger a la salida del figer, ademas.

Yo entiendo que los timings de los aviones son muy complicados, pero todos hemos esperado en aviones, y en este caso ni hubiera supuesto demora.

Además, tienen que sacar nuestros equipajes, porque no puede haber nada en bodega que no pertenezca a un viajero en el vuelo.

Un despropósito, vamos.

 

Asumido ya esto, comienza la siguiente fase.
La del peregrinaje por diferentes oficina para que nos recoloquen en el siguiente vuelo (hasta mañana nada… y a las 7 am, además, para añadir otro día de cansancio absurdo), y luego la del alojamiento, bien lejos, pasando todos los controles de salida, gestión de hotel y traslado al mismo a casi 50 minutos del aeropuerto, a 30 km del centro de Estambul, en una zona industrial fea, desde donde escribo ahora mismo, cansada como un perro…

 

Todo este periplo ha sido acompañado desde el primer momento de malas caras, poca simpatía, nula comprensión del malestar, sonrisas absolutamente borradas, educación al punto de pasar a grosero… por parte de todo el personal de Turkish de Estambul en cada punto que hemos tratado con alguien.

Lo digo con la boca bien grande, y porque igual que hablo bien cuando me encuentro con lo contrario, no me callo si creo que hay que ser claro.

Mira que el mismo personal de esta compañía en Valencia son todos encantadores, que en más de una ocasión he tenido que tratar cosas con ellos y da gusto… pero aquí no. Totalmente desagradable.

Será el carácter turco, bastante poco amable de por sí, será el volumen de gente que pasa por aquí cada minuto, será que están hasta las narices… será lo que sea…
Pero no es excusa para que todos sin excepción sean unos mostrencos hacia clientes, viajeros, personas que merecen un respeto, al fin y al cabo.

Porque no ha sido alguien que tenía un mal día, no; han sido al menos 8 personas en todo el proceso y  a todas y cada una daban ganas de meterles la cabeza en un wc de carretera sin misericordia.

 

Qué poco cuesta ser un poco comprensivo con gente que está pasando un momento de estrés que no sabes qué implicaciones puede tener, encima causado por ellos mismos… Por el contrario aumentar la frustración, el cabreo, la rabia o el sentimiento que a cada cual le genere no es algo que favorezca para nada.

 

Por mucho que sepamos los que viajamos que estas cosas pasan, que tienes que hacerte a ello, que forma parte del viaje… es una gran diferencia que ocurra y te encuentres con amabilidad, simpatía, ayuda y ganas de ayudar, que con esta hostilidad.

Afortunadamente la gente con la que venía han sido de estas personas que no ponen un mal gesto, que lo han llevado bien, que, compartiendo la incredulidad por tan mala asistencia recibida, se adaptan y «no pasa nada, es lo que toca», porque, si además de todo esto me encuentro con esos que se quejan, no colaboran, protestan o no aportan, ya salgo en las noticias turcas esta noche.

 

En fin.

Ya lo digo. No todo es tan bonito, también pasan cosas.
Y me gusta contarlas porque soy una firme defensora de que el viajero tiene que tener muy asumido que hay muchas posibilidades de que algo salga mal, y hay que saber gestionarlo para que no te carcoma por dentro o te destroce una experiencia bonita.

Y que cada vez más estamos en un mundo hostil, incómodo, donde se nos trata como borregos (pobres animales), y, o tienes recursos personales para aprovechar todo eso y aprender de ello, o te puedes amargar y mucho.

Y eso nunca debería ocurrir., así que, al loro.

Y Turkish, a ver si tiene un poco más de consideración con los viajeros, porque traerte a un buen hotel no hace desaparecer todo el casi mal trato recibido anteriormente. No todo vale.

 

PD. A todo esto, el último tramo del vuelo en sí ha sido de «sustito».
Hemos cruzado una tormenta gorda justo al aterrizaje, el avión temblaba de lo lindo, antes de entrar en pista iba dando un poco de tumbos y creo que los pilotos cuando han aterrizado se han mirado con cara de alivio. Había un nubarrón negro feísimo sobre nosotros (el que hemos atravesado) y he visto caer 3 rayos enormes por la ventanilla, de esos que no hace ninguna gracia tener cerca… y menos dentro de un aparato de hierro que vuela.
No ha sido nada, y se me había olvidado con el follón de luego, pero ahora al escribirlo lo he recordado. Hasta hice alguna foto ya en tierra, aunque no se ve realmente lo feo que estaba…

 

PD2. Actualizado. Hemos reclamado desde la página de TK, en teoria nos correspondia algo… pero han negado la mayor «por causas metereológicas»… algo totalmente falso. El avión que salió con retraso de Sharm no fue por meteo, y de hecho, con tan solo 5 minutos de espera hubíeramos llegado. O con que nos fueran a buscar, que llegamos a tiempo. En fin. Es lo que tiene, viajar en estos tiempos significa asumir que estas cosas pasan, no nos queda otra. La otra opción es quedarse en casa, y para mi, no existe. :))

 

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