ME VOY AL HIMALAYA

Ya es una realidad.

Estoy loca de la ilusión, de la emoción… y de los nervios.

El 29 de septiembre aterrizaré en Katmandhú, esa ciudad que tanto significado tiene para mi por tanto que la he escuchado de mi padre, de sus amigos, del entorno de la montaña.

No voy a escalar, no voy a ningun 8.000 (ni menos mil jajajajaja), no haré ningún trekking de alta montaña, básicamente porque no estoy preparada, ni es el objetivo.

(Montañeros, ahora sé que torcéis el morro con un.. «vaya hija de Faus de pacotilla» jajajaja)

Pero sí voy a empaparme de ese espíritu de las altas cumbres que está impregnado en mi ADN.

 

Siempre quise pisar, mirar, vibrar y sentir entre esas moles que tocan el cielo…

Ver el Everest con mis propios ojos, esa montaña emblemática a la que mi padre fue con 60 años (no a cima, pero si a uno de los últimos campamentos base para escribir de la expedición aragonesa de entonces, que por desgracia no pudo tocar cumbre).

Pero son esos sitios, esos lugares que uno piensa que no se puede ir de cualquier manera, que tiene que sentirse cuándo, cómo y con quien es el momento.

 

Y ha llegado.

Lo conté hace meses, era un proyecto, pero  ya se ha materializado.

NEPAL, TÍBET, BUTHAN…
y 3 DÍAS EN UN MONASTERIO BUDISTA

Todo me parece brutal, va a ser un total…

Y terminar en silencio, con los monjes, será lo que espero nos ayude a asentar y afianzar todo eso que sin duda viviremos, cada uno a nuestra manera.

No es un viaje cualquiera, ya lo digo…

Sunhill será nuestro guía, compañero, amigo.

Es un nepalí increíble, que habla español mejor que tú y que yo, y que tiene un corazón más grande que el K2 y una pasión por su trabajo de las que te contagia y te arrastra.

Seremos un grupo pequeño pero selecto, por energías, por buen rollo, por buena gente.

No será un viaje de catálogo turístico, Claro que somos turistas seremos, pero lo viviremos de otra forma con él, como viajeros con y de alma, porque nos va a llevar al corazón yde sus gentes, a pueblos donde a nadie le interesa parar, recorriendo por carretera lo que otros vuelan, para realmente saber de qué va ese trocito de tierra.

No puede ser de otra forma, compartir un viaje de este tipo así.

Ya estamos un grupito realmente estupendo, he tenido la suerte de compartir viaje y experiencias con ellos en distintos momentos y lugares y será un gustazo repetir en un entorno tan diferente.

 

Sí, a la pregunta de si te puedes unir, la respuesta es sí, … pero depende.

 

Porque no todos valen, no por la exigencia del viaje, que no lo va a ser en cuanto al «físico», pero sí la humana.

Es lo que tiene hacer algo tan especial, que no es un «vale todo«, no es un viaje que haya que vender por encima de todo.

No, no hace falta número de personas, lo que buscamos es calidad humana.

No se puede ofrecer a todo el mundo, ni cualquiera podría venir.

Vamos a compartir, experimentar, conocer, descubrir…
Y seguro que experimentar-nos, conocer-nos, descubrir-nos.

Nos dejaremos tocar por la altitud, claro, pero sobre todo por esas cosas que pasan por dentro.

 

Es un viaje al Himalaya, la cordillera más alta del mundo, pero será un viaje personal, especial, interior, de los que no se pueden poner en un folleto.

Dormiremos a los pies del Everest, a más de 5.000 m, no como mi padre y «los que vais de montaña», lo haremos en plan cómodo, porque no somos alpinistas, se nos reirán los expertos por no llevar un mochilón a la espalda, pero igualmente descubriremos y sentiremos la profundidad que transmite estar tan cerca del techo del mundo y conectar con algo tan intenso a cada uno de los que nos una esta aventura.

Para mí habrá mucho más, por mi historia, mis genes… pero todo eso lo contaré en su día, tal cual lo sienta en la piel.

No puedo imaginarme lo que va a ser ver ESTO en persona.

No será una foto, será sacar a la luz un engrama que llevo desde antes que nací, para ponerle mi propio sello, el que sea, el que toque, el que sienta.

Y aunque esté nublado y no se deje ver, -que ya sabemos que todo puede pasar cuando vamos a naturaleza pura y salvaje, no controlable ni manejable- aún así, lo «veré» porque su presencia y la de todos los relieves inmensos que nos rodearán nos harán ver y sentir con otros sentidos mucho más profundos.

 

LO SE.
Y me hace vibrar por dentro… ¡Mucho!

Me quedan semanas en casa, semanas en el Mar Rojo, semanas por España antes de ir, pero estoy ya con el foco puesto en ello… Y eso es algo que no me suele ocurrir cuando viajo, que comienzo a pensar en el lugar el día que subo al avión. Pero ya lo digo, esto es mucho más que un viaje.

¿El planing y programa?

Aquí está… VIAJE A TIBET, NEPAL Y BUTHAN

¿Lo que va a ser?
Lo iré contando poco a poco, desde aquí, desde el lugar y desde el corazón.

Para los que aterricéis aquí de nuevo, de casualidad, curiosidad o empujados por algún ángel y no sepáis quien era mi padre, el montañero, el escritor…. aquí te pones al día-> Agustín Faus

 

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