Misterio Cara a la Montaña
El otro día buscaba en los libros de mi padre si había alguna referencia a su viaje al Cáucaso para una petición de información de uno de sus viajes más extraños…
👉 De esto hablaré de ello en otra ocasión, porque es interesante el tema. Es para una novela que está escribiendo el hijo de un ciclista profesional de los 70 que participó en una carrera en «la Rusia» de entonces, y quería saber si tenía más detalles de cuando mi padre fue entonces, en su viaje solo al Pamir que relató aquí) para enriquecer su relato. 👈
No encontré nada, pero fue por este motivo que mirando el libro «Cara a la Montaña» , justamente uno de los que compré hace poco en una librería de viejo porque era de los que, lamentablemente, me faltaban… me quedé bastante sorprendida.
Tenía una dedicatoria, algo normal en mi padre (y en todos los escritores, imagino); le encantaba dedicar sus libros.
Pero esta dedicatoria tenía algo diferente, algo que no vi el día que me llegó el libro a casa.
Dice así:
Para Maimon, la simpática y entrometida «piernas cortas» de nuestra Sierra.
Faus
Madrid, marzo 54

¡UAU!
Maimon. La verdad no llegué a conocerla, pero sí que cuando leí su nombre me sonó a esos que has escuchado, sin ninguna atención, flotando en el aire en muchas ocasiones en las conversaciones de los mayores cuando eres niño.
No podría decir absolutamente nada de ella, pero al hilo de su dedicatoria, puedo deducir que era una chavala bajita que le costaría subir montañas más que a los demás, que posiblemente se metía en todas partes, quiero pensar que con audacia y desparpajo (esto me viene a la cabeza, pura suposición) y que tendría su punto de gracia y salero.
No puedo decir mucho más, ni siquiera cuál era la relación de mi padre con ella.
Ahora bien… Me puse a ojear el libro, y entonces encontré cositas curiosas.
Me di cuenta que estaba lleno de anotaciones.
Como yo soy la primera que me encanta subrayar y escribir mis cosas en los libros, no me llamó más la atención que la pura curiosidad de leer los comentarios que la tal Maimón había escrito en el libro.
Pero había muchos.
Demasiados.
En cada capítulo, al empezar, aprovechando el pequeño espacio que quedaba entre el título y el dibujo que lo ilustraba… ahí estaban las palabras.

Pero vi que había más notas.
En la primerísima hoja, una de esas páginas en blanco antes del título, toda una presentación del libro, pero tan «natural» que hasta con algún tachón.

Dos comentarios en el prólogo, estos claramente escritos con lápiz, bastante más claro y difuso, citando al propio autor del prólogo, como algo que tuviera que hacer Enrique Herreros y que no termino de entender por la letra (morro??)
.

Igualmente al final del todo, una despedida, en dos páginas, igual de extensa, con un dibujo ilustrativo.


Y en cada capítulo, al principio junto al título y el dibujo…
Y en páginas intermedias.
Y por el medio, en sitios sueltos…
Y entonces me fui fijando que la letra era diferente. Que no era la misma en todas las notas «manuscritas». O que no me lo parecía al menos.
En algunas veía clarísimamente la letra de mi padre.
En otras, seguía pensando que serían de Maimón.
Aunque luego lo iba dudando ¿serían también de mi padre?
Pero además de las notas, seguí mirando y me encanté, porque tiene muchos dibujos, los típicos dibujos de mi padre.
Me paré sonriendo mirando en detalle alguno de ellos en concreto, porque forman parte de mi infancia. Eran tal como me enseñaba a dibujar los cielos de noche, a base de pintar rayas horizontales de punta a punta, dejando los huecos de la luna y las estrellas. Ahí estaba absolutamente reflejado su estilo tan particular en alguno de los cielos de montañas y vivacs con ese rayado tan, tan peculiar suyo.

Pensé que era muy bonito que ese libro lo hubiera ilustrado tanto.
Al principio de cada capítulo, al final en muchos casos, y por partes diversas.
Pero ya me empece a mosquear…
No terminaba de ver si eran dibujos «de imprenta»… o pintados después.
Al ser en tinta negra no soy capaz de ver la diferencia, pero en algunos casos se meten trazos entre las letras impresas, y eso me desconcertaba un poco.

Pero claro, no podía dudar, porque las dudas quedaban disipadas ya que al lado del índice, donde viene la edición (1954), la autoría del prólogo (nada menos que de Enrique Herreros, toda una vaca sagrada del montañismo en España), la impresión, el año… pone «Dibujos originales del autor. Junio 1954»
Y además, este texto escrito en forma «manuscrita» con la letra totalmente reconocible de mi padre.

Seguí mirando con atención y leyendo aún con más atención los comentarios; los que tenía claro que eran letra de mi padre, y los que dudo, y los que diría que no lo escribió él.
Y cuánto más los leía, más me daba cuenta que son «muy suyos», muy de su estilo… Son cuestionamientos, pensamientos, reflexiones bastante profundas e intensas, muy como era él.
Pero eso que sientes que hay cosas que no te cuadran.
Ya muy mosqueada, le pedí a mi primo Tinet que mirase si tenía este libro en casa y me dijera si tenía estos dibujos y notas a mano.
Y NO TIENE NADA.
Todo limpio, sin ningún dibujo. Y por supuesto, sin ninguna nota.
El libro original no tiene nada de nada, ni dibujos, ni anotaciones. Ninguna.
Hasta la cubierta. La que tengo yo, tiene su firma en la esquina inferior, algo que yo daba como parte del diseño.
Pero el original… no tiene más que un trozo de nieve sin más.
El mío:

El original:


¡Toma ya!
Así que este libro, que compré al azar de los varios que había en una tienda de libros antiguos, viejos, los que nadie quiere… resulta ser una verdadera JOYA Y OBRA DE ARTE del autor, Agustín Faus, que resulta ser mi padre.
Resulta que de pura casualidad (ejem, ejem) ha llegado a mis manos un ejemplar totalmente tuneado por el autor, por mi padre…
¿Cuándo?
Pues según la fecha de esa anotcación de «dibujos originales del autor», en Junio de 1954.
Y eso me ha hecho dar muchas vueltas a la cabeza, porque… la dedicatoria es de MARZO del 54.
Es decir, que los dibujos posteriores son de JUNIO.
Posteriores incluso a la dedicatoria de este ejemplar a Maimón.
Y todos esos dibujos que hay, que son un montón… no se hacen en un momento firmando un libro en una mesa o un refugio.
Total, que no hago más que preguntarme cosas, porque no entiendo mucho…
¿Por qué ESTE LIBRO viene de una tercera persona, si es tan, tan personal?
Porque este libro no ha venido de mi casa, no es uno que tuviera mi padre como algo re-decorado de tu obra original.
No, este libro lo tenía alguien, y ha terminado en una librería de esas que ni saben lo que tienen, donde la gente lleva lo que no quiere, los familiares vacían las casas de los abuelos o los padres o los tíos; o gente aún más extraña que compra una casa y mete en una caja todo lo que no vale, y suele acabar en estos sitios.
Asi que tengo la cabeza bullendo interrogantes.
¿Qué sentido tendría?
¿Por qué mi padre hizo una decoracion especial en casi todas las páginas de uno de sus primeros libros, ya editado, y no lo tenía él?
¿Se lo hizo en especial a la tal Maimon, simpática, entrometida y de las piernas cortas?
¿Fue casualidad que lo tuviera ella?
En serio… me da mil vueltas la cabeza intentando pensar opciones, de algo que jamás podré saber.
Pero lo que sí tengo claro es que tengo en mis manos algo de valor incalculable, un auténtico tesoro, una obra única y realmente especial de un libro de mi padre, uno de los más representativos suyo.
Ahora voy a localizar y comprar otro que esté «limpio», tal cual salió de la imprenta hace 72 años.
Y el misterio de este libro en concreto, y por tanto de esta obra, me lleva a tener aún más inquietud para publicar ese «Cara a la Montaña, 50 años después» que como conté hace no mucho, me siento en la obligación moral de editar, ya que lo escribió mi padre para sacarlo en el 2004, pero se quedó como un montón de archivos de word en mi ordenador por falta de interés de la editorial, aunque entre los dos ya lo habíamos dejado listo para simplemente maquetar.
Y espero poder hacerlo relativamente pronto, y no tardar 3 años en hacerlo, porque entonces sería una paradoja numérica:
A los 75 años de su publicación, sale a la luz el póstumo «Cara a la Montaña, 50 años después» .
En fin.
Sigo leyendo comentarios, el libro, y dando vueltas a la cabeza y al misterio que siempre quedará por resolver.
¿Serán misterios familiares?
¿Misterios de autor?
¿Simples curiosidades?
PD: Si alguien que llega aquí puede aportar alguna luz sobre el caso, conoce a la tal Maimón o cualquier cosa que tenga relación con mi padre, con sus libros, sus escritos o su vida, por favor, ¡no dudes en contactarme!
Nota posterior: Duró poco el misterio. Ya averigüé quien era, gracias a todos los que me han aportado informacón, y aquí esta la solución del misterio, que ha resultado ser una historia bien bonita e interesante: MAIMÓN, OTRA MONTAÑERA A ADMIRAR
Aquí algunos de esos pensamientos que siguen dando de pensar. Por lo que dicen y por lo que dejan de decir…




























https://www.xuliocs.com/PDF/elisa-villa-izaguirre.pdf
Hola Hellen:
Supongo que conoceras esta pagina.
Enhorabuena por esa publicación única de tu padre con dibujos y anotaciones.
Un saludo.
Si, Jesús, gracias, es una de las que encontre y me pasaron al investigar sobre ella y de las que he sacado la informacion del proximo post… Una maravilla, la verdad.
Me alegro que te haya gustado, la verdad que es un autentico tesoro, y ahora con lo que sé, aun más!