Navegación – Sailing

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Despedirse de un barco
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134. Silencio. Se navega.
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Polinesia. Un lugar del mundo. Y de mi corazón.
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Islas Salomón (2)
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Islas Salomon (1)
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Navegar…
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¡Ya soy Capitán!

Despedirse de un barco

Mi última navegación con el Kivuca

Fue el sábado 4 de abril del 26 y era una despedida. A eso de las 11,30 h entrando a puerto, cuando la proa estaba justo entre las luces Roja y Verde de la bocana rumbo a su amarre, me di cuenta que era la última vez que entraríamos a puerto como armadora y su querido velero.

Ultima entrada a puerto del Kivuca

Tan solo un rato después de esta prueba de mar, se confirmaba la venta y el traspaso, y el Brisa 40 pasaba a manos de otro armador, de una familia con ilusión y muchas ganas de disfrutarlo.

Ahí entendí que terminaba una etapa muy importante de mi vida, y me sentí un poco «huérfana».

Por primera vez desde el 2011, no tengo barco, no soy armadora, no cuento con un apéndice náutico que une mi «ser persona» con mi «ser acuático» a través de un cascarón donde sentirse una en el azul.

 

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134. Silencio. Se navega.

Hoy hemos salido a navegar con el Kivuca.
Las apps de meteo y lo que se veía daba un día tranquilo, de esos de ir a motor por falta de viento, de no estresarse mucho y disfrutar de la compañía, de la comida riquísima con la que siempre nos deleita D, de charlas, de poner cosas a punto.

Joder con el parte.

Nada más enfilar la bocana ya hemos visto que soplaba guay, así que velas fuera, mayor, génova, y ¡¡donde nos lleve el viento!!

Ibamos a toda castaña, el casco no está limpio del todo, pero hemos pillado hasta 7 nudos a ratitos con las rachas (para quien no entienda, para un velero de la eslora del Kivuca, 40 pies, o sea, unos 12 m, 5-6 nudos es ya una velocidad de crucero bastante buena).

Pero el Kivuca, es mucho Kivuca 🥰. Con casco limpio y condiciones adecuadas he llegado a pillar picos de 9,5 nudos, y eso es volar en un velero de este tamaño.

Da igual, no íbamos a correr, íbamos a disfrutar de un día de mar.

 

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Polinesia. Un lugar del mundo. Y de mi corazón.

Hace unos meses me pidió Ingrid Riera, de la revista de buceo Buceadores, si podía escribir un artículo para este destino increíble que pensaba publicar en su número de primavera del 26.

Por supuesto que acepté.

Puedo hablar sin cansarme de Polinesia como un destino increíble al que viajar, como un lugar donde todos deberíamos dejarnos llevar alguna vez en la vida.

Desde esa perspectiva, que ademas me mueve comercialmente ya que en mis empresas (ViajarSolo, Buceoyviajes y Luxotren) ofrezco este viajazo, podría pensarse que escribí el artículo de esta revista: VIAJE A POLINESIA, para buceadores y amantes del azul.

Pero es que para mí, hablar de la Polinesia no es sólo hacerlo como algo que me gusta y ademas dar a conocer un lugar fascinante, que ya sería suficiente. Sin embargo, escribir, pensar y recordar este lugar, es mucho, mucho más que hablar de «un viaje»

Estas islas salpicadas en medio del inacabable Océano Pacífico tienen un significado tremendo a nivel emocional en la vida e historia de Hellen, aunque es algo que pertenece más a lo privado y a lo que muy poquitas personas conocen. Y sacar ahora el tema, era como rescatar un poco algunas vivencias tremendamente importantes que el paso de estos últimos años, tan agitados, han dejado algo escondidas.

Así que iré poniendo poco a poco enlaces y escritos sobre este lugar físico en el planeta tierra, para el que lo quiera descubrir como una propuesta de viaje, y como un lugar emocional en el planeta Hellen, para el que quiera atreverse a viajar por él, y quién sabe, si no sentir una llamada personal.

 

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Islas Salomón (2)

Pues… que he navegado y “capitaneado” ¡¡¡ una auténtica canoa de las Salomón!!!!!

Bajamos a una de las cientos de islas que hay, de las desiertas, sin nadie, a pisar tierra (arena) y merienda y cervecita a la puesta de sol…

Había una de esas canoas en la playa, y todos a hacer la foto, subirnos y verla y tocarla “de verdad”. 

Al rato vimos que había un hombre debajo de un árbol, era la suya… sonrisas y gestos amables. Nada de mirarnos mal, todo lo contrario. Somos forasteros, una especie rara por aquí, pero saben que somos «extraños inofensivos»

Al poco aparece otra canoa con 3 chicos más jóvenes. 

Nosotros somos “los exóticos” aquí, está claro 

Les ofrecimos algo de tomar y beber… y ya no me contuve de las ganas… entre gestos les pregunté si no me llevarían a probarla y dar una vuelta.

Dicen que si, ¡yupiiii! y dos más del grupo se animaron…

-¿Cabemos? ¡si! Perfecto!! 

Nos subimos, es estrecha y muy poca base… mantener el equilibro no es fácil…

Uno de ellos la empuja para el agua… pero no le veo yo ánimo de subirse, así que le hago los gestos,

– ¡¡Sube sube!!…

Veo que se ríe y dice que no, que nosotras solas…. 

Yo nos veía en el agua pero ya. 

El resto del grupo mirándonos y grabándonos esperando el momento de la volcada…

Es un tronco sin más, súper inestable, ¡¡¡y el mar se mueve!!! 

El caso es que les digo vamos a centrarnos, movernos poco y solo para remar… y oye, que le cogimos el truco.. 

Poco nos faltó algún momento de acabar con la canoa de sombrero, pero lo logramos… dimos una vuelta, avanzamos, girar tiene su miga…  disfrutamos y vuelta a la playa… los chicos riéndose desde la sombra del árbol, pero guay.

Mas gente se quiere subir pero que la lleve yo, que más o menos me he manejado… así que me ha tocado hacer de “patrona de canoa del Pacífico” 

 Lo cierto es que ha sido una experiencia bien sencilla pero muy especial e inesperada, en ningún momento me lo hubiera pensado. 

Ya tengo algo más avanzado si decido abandonar la civilización y perderme por aquí: puedo moverme en canoa 

 (de algo me tenía que servir el título de Capitán de Yate que ostento ya hace un año, digo yo, jeje) 

En fin… experiencias bonitas, la verdad… 

Islas Salomon (1)

Hay esperanza.

Quedan lugares puros en este planeta. 

Gente que vive de verdad como en otra época, del mar, de la tierra, de lo sencillo. 

Donde la simplicidad aún es todo. 

Poblados, donde no hay espejos y verse en el móvil les saca carcajadas… 

Viven entre sonrisas…

Mezclas curiosas, rostros diferentes, me ha llamado la atención tanto pelo rubio en los niños de tez tan oscura.

Una calurosa bienvenida al bajar a una de sus islas, nos han puesto collar de flores, cantado y bailado, los hombres y las mujeres por separado, y los niños alborozados y divertidos con nosotros.

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Navegar…

Navegar
Es difícil explicar lo que se siente al moverte sobre la superficie del mar  con tan solo la fuerza del viento empujando las velas
Cuando estoy ahí, pienso que es lo más bello del mundo…
Como cuando estoy bajo el agua…
Al final es la conexión absoluta con el Azul, eso que entendemos los que lo sentimos tan profundo.
Siempre digo que “yo me ahogo fuera del agua” 🙈 y sí, es que es mi medio, mi vida, mi sentido…
Puedo “pelearme” con el barco y sus inacabables problemas y “cosas que siempre pasan”, pero lo cierto es que cuando la brisa me acaricia en la cara y no hay más que esa sensación de paz, sonrisas a bordo y el llenazo que produce en cualquiera una jornada de navegación, la satisfacción me llena de nuevo y me motiva hasta las trancas.

¡Ya soy Capitán!

¡¡YA SOY CAPITANA!!

¡Aprobado el examen de Capitán de Yate!

Y casi un 0 fallos… sólo 1 pregunta mal de 40 (por buscar complicación donde no lo había, muy Hellen esto) 

Así que, oficialmente ya tengo el título de máxima autoridad a bordo… y ojo, que hasta podría casar a algún insensat@ en el barco 

Tras un mes y medio sacando horas de donde ni sé, absolutamente enfocada al estudio, con prioridad para dedicarme a un temario complicadete y denso, pero que particularmente me parece APASIONANTE, la recompensa al esfuerzo ha llegado y ya tengo “las tres barras”…  

Ahora toca ponerlo en práctica, aún más, donde toca: en la mar, bajo las estrellas y ante los deseos de Neptuno

Y con esto, ya soy, en toda regla, Capitana del Infierno, a enorme honra y gracias eternas a quien lo han hecho posible azotando, motivándome y retándome sin parar…  Rober Onabat, Javi Diablo y todo el maravilloso grupo de los Capitanes del Infierno. ¡¡GRANDES!! Sin ellos no habría llegado hasta aquí, gente grande en el mundo que da todo a cambio de NADA.

Y como no hay mejor forma de “celebrar” mi reciente “capitanía” que haciendo lo que más me gusta, combinar MAR con GENTE MARAVILLOSA…
Asi que después de muchos años, he vuelto a Palos, me he reencontrado con gentecilla de esa que la vida te pone en el camino y aunque pasen 15 años sin verte, como si nada, las risas sin parar y el buen rollo son iguales (aunque con más canas) y el mundo común pone otros en el camino a los que ya estábamos relacionados sin saberlo, se cuecen nuevas movidas y vamos… que… ¡¡¡qué bonito vivir!!!!
Bucear no he buceado, porque a esta temperatura del agua 🥶, va a ser que no, 😅 pero sí navegado con mi viejo amigo Toni y la gran Rosita, y comido , bebido, faro visitado en exclusiva, paseado y ante todo disfrutado de unos días inesperados y maravillosos con mi Lauri, Elenita, Silvia y Fer!!!
Mooolaaaa