Relatos y vivencias

1
Mozambique, una opinión personal
2
Hablemos de Tiburones
3
Malpelo y mis Eagle Ray.
4
Travesía Pacífico en Velero de Polinesia a Fiji
5
Travesía Pacífico 8 – Un resumen de la experiencia
6
Maupiti (Polinesia)
7
Las Chiruca

Mozambique, una opinión personal

Reflexiones sobre el viaje a Mozambique

Antes de cambiar de hemisferio, casi continente, país, cultura y sobre todo estilo de viaje, voy a dejar algo escrito del pequeño rincón de Mozambique que he descubierto en este viaje. 

Pequeño porque nuestra estancia se ha reducido a un trocito de un enorme país, más virgen de lo imaginable.  Un territorio de enormes distancias, largas de recorrer por las carreteras poco (y mal) asfaltadas, mayormente caminos de tierra y la siempre presente arena de las interminables dunas del área de Inhabane, vías solo practicables con tracción y tractores. 

Es un tópico, África y sus contrastes. 

Pero es una realidad. 

 

Leer más

Hablemos de Tiburones

Toca ponerme seria.
Hablemos de tiburones.
Desgraciadamente, una vez más se está haciendo viral un accidente ocurrido ayer en Hurgada, en Egipto.  Yo me enteré al muy poquito de ocurrir ya que estando en la zona, las cosas vuelan.
Ahora ya es carnaza mundial. Porque vende, porque da (falsa) razón a la ignorancia, porque alimenta el morbo.

No. No son esos seres depravados que nos han hecho creer.
Son animales, en su medio, con sus instintos y sus comportamientos normales, que se pueden ver afectados por los cambios que provocamos los humanos.

Os voy a explicar por qué ha ocurrido, con casi total seguridad.
Leer más

Malpelo y mis Eagle Ray.

Es la tercera vez que cruzo medio mundo para llegar a este recóndito lugar en medio del océano Pacífico. Pero es que en esto del mar, nunca se repite, nunca es nada igual.
Hay ocasiones que la naturaleza y los elementos te lo pintan bello, se alinean los astros y hacen que un viaje ya repetido se convierta en una experiencia excepcional. 

Es mi tercera vez en Malpelo, y ésta ha sido realmente impresionante. 

Podría decir que lo ha sido por todo:

  • El tiempo, buenísimo
  • Una navegación tranquilísima con mar plana (30 horas para llegar a la roca, mas otras 30 de vuelta por el Océano Pacífico bien abierto, pueden dar lugar a muchos cambios marítimos…)
  • Una semana fondeados en agua tan calmada que parecía que estábamos en tierra; ni media ola para llegar a los puntos de inmersión, aunque fueran al otro lado de la isla, cuando los trayectos en zodiac ya son de por si aquí toda una aventura;
  • Temperatura del agua de 28-30 grados, no común en este área donde las corrientes de Humboldt traen aguas más frías  y las termoclinas son importantes (24 a 16 grados lo normal) y, friolera que es una, esta vez me vine con el traje seco que se ha muerto de risa y he tenido que llevar uno prestado para no morir achicharrada bajo el agua.. 
  • Podría añadir la visibilidad estupenda del agua (tanto nutriente hace que esté muy turbia) y que salvo un par de inmersiones de «pelear» no hemos tenido corrientes de esas durísimas de Malpelo que te dejan exhausto;
  • Y la fascinante vida marina de este paraíso aún salvaje que nos ha acompañado en cada inmersión (basta ver las fotos de Jorge ), el buen grupo de buceo que hemos  formado con los Chilenos y el grupo nuestro, y sin dudar la excepcional compañía, guía y coordinación de Julio que lo hace todo fácil y extraordinario.

 

Pero como si todo eso fuera poco, Neptuno ha tenido a bien hacerme un regalo de los que son difíciles de explicar. 

Quien me conoce buceando sabe que pierdo el sentido con las Águilas Raya, que Hellen desaparece y empieza a aletear como una loca cuando aparece una de estas esquivas “voladoras” de los mares por acercarme y disfrutar unos breves segundos de su presencia. Estos animales, ignoro por qué, tienen algo especial para mi, me conectan de un modo especial con el Azul, me transmiten algo diferente que ninguna otra especie marina, mucho más llamativa o espectaculares, consigue igualar. 

Fijaros el significado para mi, que están en el logo de mi empresa y en mi barco, mi Kivuca, impreso en las amuras y popa.

Y aún más, tras la experiencia de catarsis de la travesía por el Pacífico, al llegar a Samoa sentí que tenía y quería hacerme un tatuaje, y tras mucho meditarlo, todo llevó a que fueran mis águilas raya, llenas de significado, las que acabarán formando parte de mi piel y de mi ser. Y no uno, si no que al final me hice dos tatoos con ellas, el primero en un tobillo, pequeñito y simbólico (no me fiaba mucho, jeje) y el segundo ya con 3 bien diferenciadas, en el otro.

Con todos estos ingredientes de este animal, me encuentro con la maravillosa sorpresa y felicidad máxima continua, que en todas y cada una de las 18 inmersiones realizadas, han estado presentes mis adoradas Eagle Rays…!!!! Algo increible que ha hecho de este viaje un TOP para mi.
Sí, claro, cruzamos medio mundo para ver los bancos de Tiburones Martillo, que ahí estaban, pero aunque me encantan esos animales y es fascinante estar ante ellos, mi corazón se va siempre hacia esta otra especie marina…

¡Cada cual con sus rarezas, oye!

Pequeñas y enormes, solas, en parejas o en grupos, a ras de superficie o a 40 metros, de frente, de abajo, rápidas o pausadas, volando en el azul, junto a las raras móviles doradas, en las estaciones de limpieza de los peces mariposa amarillos, pasando entre los enormes bancos de barracudas, pargos, jureles e incluso entre los de tiburones martillo. 

Increíbles, mis amigas, en cada ocasión 

Pero uno de mis mejores momentos buceando  puedo asegurar que lo he tenido aquí y con ellas.  

Seguí a una, que, en vez de alejarse, curiosamente comenzó a trazar círculos a mi alrededor, como si fuera ella quien observaba a este bicho tan poco ágil en su medio que era Hellen. 

Yo me había separado del grupo al ir a buscarla y estaba sola, y ella, volando lentamente, sin alejarse mucho, permitiéndome aproximarme, tener de cerca esa cara tan bonita que tienen, que parece que sonríen. Pero ella también me miraba…

Mas de 15 minutos juntas, que en el agua es una barbaridad.
En tanto rato, y tantas posiciones, pude ver el patrón de su punteado (me he estado fijando estos días con tantas, y son realmente su huella dactilar) y los detalles que podrían hacer que la reconociera en otro momento.

Según veía que no me esquivaba, mi asombro iba in crescendo… si me quedaba atrás, cansada de tanto aletear a su lado (parece que no se mueven, pero no les sigues el ritmo…) me daba cuenta que cambiaba el giro para acercarse ella; si me quedaba quieta en una roca, cerraba más el círculo conmigo en el centro… era para llorar de la emoción. 

Nos cruzamos varios momentos las miradas, lo aseguro, con esos ojitos tan pequeños y diferentes que tienen, y yo pensaba, me acabaría conociendo, si volviera varias veces a este punto y nos encontráramos, acabaríamos teniendo una relación “humano animal” especial, porque ese comportamiento no era normal. Estábamos ya acabando la inmersión cuando apareció, por suerte a poca profundidad, entre 14 y 8 m, con lo que el aire me daba juego, pero tanto tiempo dando aletas y respirando emocionada, ya vi que me quedaba poco. Pero ella no hacía amago de irse… y menos yo! 

Pasó mucho rato hasta que apareció Jorge y luego el resto, los otros ya estaban en superficie, pero se ve que me quería solo para ella, así que fue entonces cuando ya no hizo ningún giro más hacia mi y voló lejos, mientras a mi me tocaba ascender, ya con la botella a 0 bares y el corazón tan lleno y feliz como no podría expresar jamás… 

Son estos momentos que quedan para uno, en el recuerdo, en la memoria, en los sentidos… Son mágicos y especiales, se viven de dentro. 

Y te preguntas el significado y la confluencia de tantos elementos. 

Y cada uno le pone las palabras y las emociones que le conectan con lo vivido. 

Nunca pensé que mi atracción hacia estos animales me llevaría  a este punto en el que de forma física (tatuajes), emocional (lo que significan), y experiencial (lo que siento buceando en su presencia) se haya creado un vínculo tan especial y completo.

Mis águilas y yo…

Esta foto no es con «esa» águila, ya que como digo, estaba yo sola con ella. Pero fue de esos días, me la hizo Jorge en uno de los múltiples encuentros con ellas.

 

Esta otra sí es «ella», pero apenas se la ve. Intentaba sacar tipo «selfie» estirando el brazo atrás con la Gopro, pero nada… Misión imposible. De cualquier modo, ha quedado tan grabado en mis recuerdos, que cualquier imagen sería siempre mucho menos representativa de la realidad.

Travesía Pacífico en Velero de Polinesia a Fiji

«Qué vida más bonita tienes cuando dejas de soñar y vives tus sueños»

Esta dedicatoria en un libro que había en la biblioteca del Wipi, que alguien dejó escondida, me marcó especialmente en este momento tan especial de mi vida.

Una aventura, una experiencia, una vivencia, un momento de Catársis personal bastante fuerte.

Escribi mucho durante estos meses de vida nómada, en un velero, con desconocidos que se convirtieron en parte imprescindible de la supervivencia, pero lo hice en papel, en un cuaderno especial.

Lo más íntimo, lo más potente, lo más vital y hasta desgarrado en algunos momentos, está de mi puño y letra, como no podía ser de otro modo.
Pero también escribí algunas notas en el móvil, estas son, aqui las comparto.  Sin mucho vínculo, algo desordenadas, no por fecha, si no por pensamientos..

Debería acompañar de fotos, pero la palabra, en sí, tendría que ser lo suficientemente expresiva. Es lo que me dice el cuerpo ahora.

 

Leer más

Travesía Pacífico 8 – Un resumen de la experiencia

Travesía a vela por el Pacifico. De Polinesia a Fiji en velero

13 marzo 2023

2 meses exactos hace que iniciaba este viaje tan alucinante, deseado, sorpresa e inesperado. 

Desde entonces, ha sido mi casa un velero, una estrecha litera la cama donde soy feliz (dormir en cubierta bajo el inmenso cielo es la genial alternativa) y un espacio muy reducido de suelo, pero enormemente infinito alrededor…. 

4 países (Polinesia, Samoa, Futuna, Fiji), un buen puñado de islas e islotes, muchas desiertas o bien poco pobladas, playas de ensueño, palmerales, paisajes…

Más de 2.000 millas navegadas, muchos días seguidos absolutamente solos en el gigante océano sin cobertura ni rastro humano alrededor (11 días en el primer cruce y 4 el segundo más corto), con todo lo vivido y experimentado que no se puede describir con palabras. 

Estando a tan solo unas 40 millas de Marina Naisoso en Nadi, Viti Levu, la isla principal de Fiji, punto final de esta etapa de navegación donde dejaremos el WIPI bien amarrado, recogido y listo hasta la siguiente temporada de navegación en unos meses, ahora se siente el “fin”… 

 

Leer más

Maupiti (Polinesia)

MAUPITI

Maupiti, la última isla de Polinesia hacia el Oeste. 

Y… ¿¿Que sería de una isla remota sin cobertura?? 

 La globalizacion llega hasta el lugar más escondido, está claro, por sencilla y aislada del mundo que sea. 

Llegar hasta Maupiti ha sido la mayor aventura y bastante estresante…

La entrada a la isla es la más difícil de toda la Polinesia y ya varios me habían advertido… ¡y tal cual es!

Un canal realmente estrecho, muy sinuoso, entrando teníamos las olas grandes batiendo por la popa el viento que venía con ganas, y una corriente fuerte que te puede hacer una mala jugarreta si no cuentas con su deriva. Una vez pasadas la rompientes, ya en el canal, arrecifes a babor y estribor realmente cerca, visibilidad al fondo nula, (todo arena y removido) y todo todo plagado de cabezas de coral, con lo que hay que ir cantando cambios de rumbo constantes al patrón y ser muy fino al timón. 

Pero llegamos genial, fondeamos, y por no bajar el dingui que está desmontado para la travesía, fuimos nadando a la isla a caminar. 

Una sola calle, casas espolvoreadas, gente súper amable, todos saludando “¡Ia Orana!” y animándonos a participar en los bailes (como quien va a Pilates, pues aquí, bailan), los niños se nos acercaban y todos sonreían. 

Aquí no hay nada de turismo, ni un hotel, un par de “pensiones” que deben ser bien, bien sencillas, (por no decir cutres, la pinta que se ve), y ahora no hemos visto a nadie. 

Somos el único barco, aparte de los locales, por supuesto. … sensación de auténtico total. 

Cenamos en un sitio que preparaban platos para llevar, pero nos ofrecieron comer en su casa, en la terraza (bueno, aquí todo es abierto) y estuvimos de cine. El mejor carpaccio de atún que he tomado en mi vida, con una salsa que era absolutamente delicioso. Los niños, perros y gente de la casa a nuestro alrededor. Nos dejaron sus platos, vasos y cubiertos mientras ellos seguían su vida. Entrañable. 

Vistas espectaculares a la enorme laguna, y a la noche, volver al barco… nadando otra vez. 

Luna llena enorme, con lo que resultó delicioso. Como un sueño. 

Yo he dormido fuera hoy, y algo raro aquí, no ha caído ni una mi una gota de lluvia, por lo que como un tronco, ha sido de las mejores noches desde que he llegado. Temperatura perfecta, brisa, y en cuanto la luz ha empezado a romper, la vista de la móntaña que es espectacular. Imposible despertar mejor. 

En esta laguna vive todo el año un grupo de mantas y hay un punto de inmersión en la estación de limpieza, así que ahí hemos estado, poca visibilidad, pero ¡ahí estaban!

Tocaba hacer alguna revision a tope del palo antes de la travesía larga, así que he aprovechado para que me subieran a lo más alto del WIPI y disfrutar de una de las vistas más espectaculares que se puede tener, desde 18 m de altitud, con todo turquesa alrededor, y mis compañeros, pequeñitos como pulgas. Ha sido estupendo y desde esta perspectiva, he tenido la enorme suerte de ver pasar una manta por la laguna…

 

La isla más bonita para mi de todas las que he visto y en la que me quedaría una semana o más… y los demás, igual, nos ha cautivado.

Pero no podemos porque Raul y Moki tienen fecha de vuelta y si no, los vientos nos nos acompañan… así que zarpamos cuando cambie la marea y que sea saliente, y no marea en contra. Si no que nos ayude a salir, ya al alejarnos de tierra perderemos ya la conexión con el mundo. 

7-11 días de navegación tenemos por delante, un gran hermano particular  y  una experiencia vital que creo que va a ser importante. 

Estoy feliz, cumpliendo un sueño de mi vida.. y lo que me queda por vivir!! 

Gracias vida. 

Gracias a todos. 

 

 

PD. Sin tener ni idea, el último día que tuve Facebook fue en Maupiti, el 8 de febrero.

Y desde ahí, justo antes de salir para la travesía larga, compartí lo siguiente:

 

Cuando me dicen que estoy colgada , algo de razón tienen… 

Despedida de tierra por todo lo alto 

 Subida al mástil del WIPI para buscar las mantas desde la mejor perspectiva y enseñaros lo guapo que es el barco en el entorno mas flipante…. 

A todo esto, quede constancia que soy la abuelita del grupo; de esta, las “señoras mayores”, ganamos puntos sí o sí 

Hellen ”maricharcos” o “medusita” son mis últimos apodos

 

 

 

 

 

 

Las Chiruca

¡¡¡Las Chiruca!!!! 
¿¿Quien de mi quinta no las ha llevado o no las conoce?? Apuesto que los que sois de antes del 80 habéis calzado al menos un par de ellas en vuestra vida. Hablo de las antiguas, de las de antes, no las nuevas, que siguen existiendo, si no «las auténticas»

Esas botas recias de gruesa tela, suela de goma, entre aterciopeladas y ásperas que tantas aventuras han pisado.
Eran marrones, de un marrón raro, tipo tierra, y en los últimos años de las originales, sacaron un modelo en azul, que era lo más, y las que a mí más me gustaban.

Pues os voy a contar una historia que no sabéis y diría que os va a despertar una sonrisa….
Seguramente las que calzasteis en vuestros tiempos pasaron por mi casa, y probablemente hasta por mis manos, o las de mis queridos vecinos Iñigo y Covi, ya que mi padre era el representante de estas botas, y fue el mayor distribuidor de Chiruca de España (bueno, no se si se vendían fuera, ahora que lo pienso).
Desde el almacén de la calle Encinas 17 en Madrid donde vivíamos,  el mismo lugar donde mi padre tenía su trabajo, llegaban hasta todas las tiendas de deporte de la provincia y más, y de ahí, porque entonces solo se compraba en tiendas físicas, llegaba a las casas de todos.
Para nosotros, niños, era una fiesta cuando venía el camión de las Chiruca cargado de cajas enormes en cuyo interior estaban no se cuántas cajas de pares de distintas talla.  Las enormes cajas se amontonaban en el garaje de mi casa, esperando abrirse y colocarse dentro en el almacén.
Ese día, o por la tarde o a lo más tardar el fin de semana, los críos vecinos nos juntábamos y ayudábamos a mi padre a sacarlas y colocarlas por número en los estantes. Iba a cambio de una propina para chuches, pero lo más divertido era lo que venía después. Las cajas gigantes vacías quedaban a nuestra disposición y era el momento fabuloso de recrear la creatividad…
Hacíamos casas, túneles, escondites y lo que se nos ocurriera… ¡era el momentazo de todos los críos de la calle!
¡¡Qué recuerdos más bonitos tengo de pensar en esto!!
El origen y fabricación era en Barcelona, pero el mayor vendedor, un montañero catalán afincado en la capital.
El dueño, Joan Fontfreda (padre o abuelo de Victor Fontfreda Puig, navegante) era un gran amigo de mis padres, una relación de mucho cariño, a quien recuerdo como un “señor mayor” entrañable que muchas veces venía a casa o íbamos a ver en Barcelona.
Era muy cariñoso y tenía mucho cariño a mi familia.
Supongo que por eso, o vaya usted a saber el origen de esto, los pies de mi madre, fueron durante muchos años la imagen de la marca de los anuncios de periódicos y revistas de la época… Me encantaría recuperar alguna de esas imágenes, no sé en qué archivo antiguo podrían estar.
– “Tienes unos pies preciosos, Sita”
Siempre contaba mi padre que esto lo decía Joan de mi madre, de sus pies, realmente, y de ahí que fuera la elegida como “modelo” para sus anuncios… Aunque, claro, calzada con las Chiruca, es evidente que se veían poco sus pies. Quiero recordar que sí había un anuncio en que aparecía descalza con las botas al lado.
En fin… que las Chirucas van muy, muy unidas a mi vida, a mi familia, a mi infancia, a mis recuerdos…
¡¡La de pares que he llevado en mis pies y tocado con mis manos!!
Que sonrisa mas agradable me ha despertado esta foto que ha aparecido en Fb, de unas botas que, ¿quien sabe? casi seguro pasaron
por mi casa,
por mis manos,
por mi vida.

Todo el contenido de esta página es propiedad y opiniones personales de © Hellen Faus. Los contenidos externos están indicados o vinculados a sus sitios web o sus autores. Si ves algo que no debería estar, equivocado o incorrecto, no dudes en hacérmelo saber.

Verified by ExactMetrics