Tiburon Ballena de noche en el Mar Rojo
Miércoles 23,30.
Casi a punto de apagar la luz.
La alarma puesta a las 7:30.
No me lo creo, voy a dormir 8 horas hoy, ¡¡¡qué ganas!!!!
Estoy leyendo un poquito en la cama antes de caer rendida.
Y de pronto TOC, TOC TOC…
Llaman a la puerta
-¡¡¡Hellen, Hellen!!!! ¡¡Un tiburón ballena, hay un tiburón ballena!!! ¡¡Sal!!!
Era Neus.
Ella no estaba antes cuando en la plataforma veíamos el enorme grupo de peces del que hablaba antes, con sus formas infinitas y engañosas.
La veo tan excitada, que me levanto
-No, Neus, ojalá… pero es un cardumen gigante que lleva toda la noche ahí… del tamaño de un tiburón, sí, es una barbaridad
Voy saliendo con ella para enseñárselo.
Veo a varios de la tripulación alborotados, y uno me enseña la pantalla del móvil con un vídeo…
COÑOOOO

ES UN TIBURÓN BALLENA
Me asomo y
¡¡¡¡¡ES UN TIBURÓN BALLENA DE VERDAD!!!!
Está dándose el atracón de peces…
No me lo puedo creer.
Es raro verlos en el Rojo, pero ¿¿¿¿de noche?????? Eso ya etra en la excepcionalidad…
UUUUUUAAAAAAAUUUUUU
De repente, todo cambia.
Gritos, carreras, tocad la campana, que salga todo el mundo
Me quito el pijama a toda pastilla y me pongo el bañador, una licra, máscara tubo, aletas, cámara y saltamos las dos al agua, despacito, para no asustarle y que siga ahí
Ahí está.
Ni se inmuta por tenernos encima. Pasa de nosotras como de la m.
Le importamos un comino, si no nos apartamos, nos empujaría o daría con la aleta con toda tranquilidad. No le interesamos en absoluto, ni le molestamos, ni importunamos. De ser así, se van.
Pero ahí estaba, tan tranquilo dando vueltas ante nuestros ojos más abiertos que la puerta de Alcalá…
Tiene delante un festín, y está entregado en cuerpo y alma a dar vueltas, abrir su enorme bocaza y meter dentro todo lo que pueda y no se escape.
Baja da una vuelta, se mete debajo del barco, vuelve a aparecer por un lado, y un nuevo bocado
Repite proceso, sale de detrás de las zodiacs, del fondo, de un lado, del otro.
A estas alturas ya estamos 4 en el agua, se ha unido el capitán y uno de los clientes.
El resto está observando, admirando y alucinando desde arriba, un palco increble para un espectáculo único, sin entrada ni acomodador.
Más de una hora en el agua.
El animal iba y venía, y nosotros sin poder salir de nuestra emoción, tan cerca, tan tranquilo, tan natural, tan indiferente.
Son estos momentos mágicos que regala la Naturaleza, que jamás se podrían comprar con dinero porque nadie nunca puede saber ni asegurar lo que puede ocurrir. De hecho, si en un viaje de este tipo te garantizan ver algún tipo de especie única, como algo llamativo, exclusivo, excepcional… es que algo hay que no es natural, donde el hombre media.
Sólo estos encuentros, fortuitos, únicos, irrepetibles son los que te aseguran que estás en medio de la naturaleza más salvaje, más libre, más virgen.
Y eso te pone los pelos de punta, nos hace sentir privilegiados, afortunados, agradecidos y henchidos de unas sensaciones que se pueden intentar explicar, pero nunca se podrán entender hasta que se viven.
Momento mágico, de los que recuerdas siempre y se queda grabado.
De los que pasan cuando sales de tu casa, de tu rutina, de tu espacio conocido, de la tan manida «zona de confort»
Por eso os animo a VIVIR, a SENTIR, a VIAJAR donde puedan ocurrir estas cosas que te cambiarán por dentro.
Por eso aseguro que estas experiencias no se compran.
Claro que puedes ver un tiburón ballena, y varios, en sitios donde aparecen con bastante frecuencia, y es maravilloso.
Pero cuando surge como de la nada, sin esperarlo, sin buscarlo, sin siquiera imaginar que estaría… cuando sucede en un lugar extremadamente difícil que ocurra y precisamente en ese momento tú estás para presenciarlo…
Entonces SI.
No dejéis de viajar, de vivir, de dejaros tocar por la naturaleza salvaje, libre, genuina.
De verdad… Hazme caso, y tu vida será mucho mejor.
GRACIAS OCÉANO.
GRACIAS VIDA.



























