Hellen y Koke[email protected] a mi espacio

Un lugar para relajarse, leer, expresarse y dejarse llevar.

No esperes mucho. No busques nada. Si te gusta, quédate. Si no, gracias por venir.

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Experiencia “Hombre al Agua” (MOB) navegando
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Ni banderas ni fronteras
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Viajar…. ¿O no viajar? (O los que no deberían viajar)
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La muerte, ese incómodo visitante..
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Tubbataha y Mama Ranger
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Baños de Bosque… ¡bonita experiencia!
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No quieras necesitarlo, pero si lo haces… chapeau por la asistencia en aeropuertos

Experiencia “Hombre al Agua” (MOB) navegando

MOB navegando

Hombre al Agua con chaleco y salvavidas

El temor de cualquiera que pasa tiempo en el mar es, siempre e inevitablemente el caer al agua, y el quedar flotando en ella sin que nadie te vea. Por este motivo, las medidas de seguridad, ya sea en navegación, buceo o cualquier actividad náutica, son imprescindibles y cada vez todos más consciente de ellas.

Navegando en velero, en escoradas, con el mar en movimiento, por alguna maniobra rara, o tener que ir a proa a arreglar algo, el acabar en el agua es, sin duda peligroso. Por muy despacio que vaya una embarcación, a un solo nudo de velocidad (para profanos, no llega a ser 2 km/h), ni aunque seas el mismísimo Phelp, vas a alcanzar el barco a nado. E, inevitablemente, en breves segundos vas a estar muy lejos del barco, y no se te va a ver. Luego está el tema de que si lo alcanzas o está parado, si no hay nadie a bordo que te ayude a subir y no hay ninguna escalera o plataforma que facilite el acceso, es prácticamente imposible para los humanos standard (supermanes o superfuertes no incluidos… o sí), subir por uno mismo. Así que está claro…. mejor no caerse.

Pero en la vida no podemos controlar todo, así que si tienes la enorme mala suerte de caerte… ¡¡que sea con chaleco!!

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Ni banderas ni fronteras

Estamos viviendo momentos complicados en España… La ruptura entre “Cataluña” y “España” está estos días en boca de todos, desde las esferas más altas, hasta las más estrechas relaciones. Una pena, pero nada que haya que sorprendernos… por desgracia, va en el adn del ser humano. No es nada nuevo, ni ajeno. ¡Pero no aprendemos!

Yo siempre he sido de mostrar orgullosa la bandera de España donde fuera… quizá el haber nacido en una familia tan dispersa en la geografía (y las ideologías creo que también) y el haber viajado desde muy pequeña me ha hecho sentir esa referencia por el lugar donde he nacido, pero sin el fervor de sentirme a fuego de ningún sitio. Las banderas de España han decorado mis carpetas de colegio, mi primera moto, la he lucida en pulseras, ordenadores, móviles y mil cosas más, pero con esa certeza de que los colores no representan más que lo que cada cual quiere que signifiquen. Cuando me han tildado de “facha” por lucirla me he reído por dentro, y cuándo por llevarlas he encontrado gente en los más recónditos lugares del mundo hablando mi idioma con los que compartir ratos agradables por esta conexión, también he reído.

Hoy no puedo reirme. Me da una tremenda pena el ver como las estupideces derivadas de los posesivos “mi” país, “mi” tierra, “mi” idioma, “mis” pensamientos llevan a peleas, enfrentamientos, malos rollos y tensiones. A nuestros políticos les da todo igual, sean del color que sean, puesto que lo miran todo, ellos sí, riéndose (pero de nosotros) desde sus sillones, prebendas y comodidades y realmente les importa poco los puñetazos, insultos o portazos que demos por aquí abajo. Tengo claro que somos unos peleles a merced de poderes que ni siquiera intuimos, y que todas estas cosas son el opio del pueblo para que “ellos” sigan moviendo los hilos como les convenga. Pero aún así, veo lo absurdo de todo esto.

Pese a haber llevado la bandera con orgullo, nunca me he sentido más que “ciudadana del mundo”, y de hecho es lo que siempre respondo cuando me preguntan. Me siento bien allí donde me encuentro a gusto, donde las personas nos queremos y nos llevamos bien, donde la armonía se siente y los colores no importan. Me gusta hablar el leguaje universal de los signos y tratar de hacernos entender unos y otros, más fácil de lo que muchos creen. No entiendo las fronteras ni las separaciones. El Mar es mi mayor fuente de inspiración y ahí no hay posibilidad de dibujar fronteras, todo fluye.

Me repele la violencia, me parte el alma ver familias, amigos, gente rebosando ira entre ellos. Huyo de las confrontaciones por política, religión, sexo… y no digamos nacionalismos. Creo que la vida es mucho más sencilla, muy corta y muy intensa como para desperdiciarla en estas tonterías. Desde el principio de los tiempos, el ser humano se ha empeñado en poseer, en tener poder, en vencer, en ser superior y esto nos ha llevado donde estamos. Nuestros mayores dones se han convertido en nuestras peores armas y lo que nos podía haber hecho felices, nos ha transformado en unos seres incapaces de vivir lo que tienen, querer a los suyos, disfrutar del momento y dormir tranquilos.

Veo a Koke y a Chuqui ahora mismo y envidio esa “falta de comprensión”. No podrán escribir como estoy haciendo yo ahora mismo, pero no dudo que sus vidas son mucho más llenas, felices y tranquilas que las nuestras.

No quiero banderas, ni fronteras, ni diferencias.

Dejadme en paz, no pienso dejarme llevar por vuestros odios y afanes de poder, de ego, de orgullo…, mi vida es mía, y mis trocitos de felicidad no me los vais a arrebatar.

Viajar…. ¿O no viajar? (O los que no deberían viajar)

Este es el texto que posiblemente no debería escribir alguien que vive viajando, tiene una empresa de viajes, cuyo trabajo es hacer viajar a la gente y disfruta viajando y viajando… sin embargo, es el texto que llevo mucho tiempo en la cabeza y que, precisamente en un avión, de viaje, me dispongo a esc…upir (¿escribir?)

Viajar es maravilloso. Amplía la mente, abre el espíritu, ensancha el alma…. Potencia el conocimiento de uno mismo, enseña a descubrir a los demás, re-estructura las relaciones interpersonales y con el planeta. Viajar abre los ojos a otras realidades, es sanador, es alentador, es motivador. Viajar últimamente está de moda, gusta, queda bien, se fomenta, se presume, se planea, se habla….

¡Ah, viajar! ¿quién no ha oído lo bueno que es?

Personalmente no me canso de hacerlo, y cualquiera que me conozca mínimamente sabe que mi vida parece un “proyecto de viaje” y con tremenda facilidad acabo subida a un avión, a bordo de los más diversos tipos de embarcaciones, poniendo kilómetros o millas bajo mis pies y pensando en el siguiente….

Podría explayarme hasta el infinito poniendo palabras a lo que lleva siendo una vida de aquí allá, pero no voy a hacerlo, primero, porque de las bondades de viajar ya hay mucho escrito, y segundo, porque no es este el objetivo de esta reflexión.

Y es que, siendo todo lo anterior una gran verdad, también hay sombras detrás del “viajar”.

O mejor dicho, viajar puede sacar las sombras de las personas, o si perfilamos aún más…. Viajar no es para todos.

O al menos, no todos las personas pueden hacer todos los viajes, o considerarse viajeras. Y lo que es peor, no hay derecho a que estas personas puedan llegar a amargar la maravillosa experiencia que es viajar a los que tienen alrededor.

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La muerte, ese incómodo visitante..

Veo la serie “Cuéntame” desde el principio; justo el jueves pasado, Herminia, la madre de Merche, le dijo a Antonio por estar destrozado tras la muerte de su hermano algo así como “pasados los 50 empieza a acostumbrarte a ver marcharse gente con la que has compartido vida, y dedícate a disfrutar de los vivos que tienes alrededor”.

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Tubbataha y Mama Ranger

Esto no va a ser una entrada de un post al uso. Se trata de un artículo largo sobre un lugar magnífico de nuestro planeta agua, pero sobre todo, de la persona que ha logrado que sea uno de los lugares donde aún “existe el paraíso” submarino, esa gente a la que todos deberíamos estar agradecidos.

Con un 80% de la riqueza de arrecifes de Asia, y más del 50% del de todo el planeta (¡¡más de la mitad en un punto tan minúsculo, es increíble!!), este pequeño arrecife formado por 2 círculos, en medio del mar de Sulu en Filipinas, es una maravilla natural y sobre todo el reconocimiento a la dedicación y esfuerzo de una mujer, cuya tenacidad y amor por los océanos, lo ha hecho posible. Pero no voy a hablar del lugar ya que hay numerosos artículos y escritos que dejan patente lo increíble de este lugar. Voy a escribir de la mujer que se desvive para su protección y conservación.

Ella es “Mamá Ranger”, Angélique Songco, a quien he tenido el enorme placer de conocer y compartir con ella una semana a bordo, en su “casa”. Me ha contado cómo se llega hasta este punto y me ha dejado tocada, muy tocada, y tremendamente sensibilizada por su historia y la de este remoto trocito de mar, que ahora considero un poquito mío.

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Baños de Bosque… ¡bonita experiencia!

Que la naturaleza es sorprendente, es algo que sabemos todos.

Pero que aún lo aparentemente conocido, no deja de sorprendernos, es algo que particularmente cada día me fascina más.

Desde muy pequeñita, dada la vida montañera de mi familia, ir a la montaña, pasear por bosques, andar por caminejos, comer un bocado apoyado en un tronco, ha sido algo muy habitual en mí. Aunque el paso de los años me ha llevado a saber que yo tiro más al mar que al monte, llevo muy dentro toda esa experiencia y el aire puro verde me llena los pulmones de buena manera.

Pero hoy he descubierto otra forma de andar por el monte.

Gracias a Albert y Joan, casi maestros (en poco serán unos maestrazos!!!!! Llevan poco y ya les sale por todos los poros) en el arte del Shinrin Yoku o “baños de bosque”, puedo decir que los pasos de hoy por el bosque dels Ports ha tenido mucho de especial.

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No quieras necesitarlo, pero si lo haces… chapeau por la asistencia en aeropuertos

Mala pata ¡otro esguince!

Lo que viene llamándose una “mala pata” en toda regla.

Voy un fin de semana a Alemania a la Boot, la feria de Naútica más grande de Europa, para trabajar, reunirme con proovedores actuales, buscar contactos nuevos, viajes o experiencias innovadoras, inspirarme, disfrutar, patear por todas partes…. y el primer día por la noche, me caigo de la manera más tonta, me tuerzo un pie, y ¡me hago un esguince!

Nada grave, pero sí bastante puñetero, sobre todo si en el plan quedan 2 días a tope de andar por un recinto inmenso, estar de pie, usar numerosos transportes públicos (tren, tranvía, buses, shuttles, aviones….) e ir cargada con folletos y demás parafernalia.

Había que ver cómo solucionar este tema, puesto que siempre impera en buscar soluciones y no llorar por los rincones.

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