Cali es una de las grandes ciudades de Colombia.
No está en el circuito turístico habitual, porque no tiene grandes atractivos, pero yo ya he venido varias veces ya que es parada obligada para ir a Malpelo.
Como cualquier lugar del mundo, por poco que tenga, siempre hay algo especial que merece conocer y apreciar, así que os cuento lo que tiene la capital del Valle del Cauca.

Los gatos y La salsa
Que se llame la ciudad de los gatos, no quiere decir que estos felinos anden por sus calles o la pueblen de forma llamativa, como ocurre en Estambul.
No, los gatos Caleños no se mueven, son coloridos y cada uno de ellos tiene una leyenda, una historia, un autor y un «personaje».
La vereda del río, de una vegetación tremenda y con un área de parque muy cuidada, donde se ven además bastantes pájaros interesantes, está llena de figuras de gatos.
La historia es curiosa, una buena evolución del primer intento de hacer bonita una zona descuidada y con el tiempo convertirla en lo que es actualmente.
En este enlace podeis ver toda la historia bien contada, y así yo no suelto el rollo.
La salsa, -y no la de mojar ni del zancocho, ese plato típico que si lo comes necesitas ayunar un par de días despues-, la buena salsa, la que llevan de ritmo metido en el cuerpo y se baila al son de la música…
Poca gente lo sabe, pero Cali es la capital de la Salsa, está llena de locales de donde bailar, aprender, disfrutar… Hay mucho viajero que viene a las escuelas de salsa, pero yo, en todas las veces que he venido, todavía no he podido ir a ninguno de estos locales espectáculos… A ver si a la vuelta hay opción.
Hoy sin embargo, me ha sorprendido una zona que no había visto en otras ocasiones. Nos han llevado a un restaurante donde hemos comido francamente bien, que estaba en el barrio colonial.
Apetecía pasear por sus callejas. Conserva su toque antiguo, pero la mayoría de las casas están arregladas, pintadas bonitas, convertidas en alojamientos, restaurantes de todo tipo, tiendecitas…
Fachadas con pinturas y arte urbano muy trabajado, y música en vivo en cualquier momento hacen que resulte de lo más agradable, es como un oasis de tranquilidad en el follón de sus calles con un tráfico enorme, ruidos y bastante desorganización.
Y desde aquí, al fondo de las empinadas calles que van hacia la montaña, levantándose en lo alto de la colina que pareciera proteger el alma de esta urbe, no podía faltar la enorme figura blanca de un Cristo Redentor, con sus brazos en cruz, bien abiertos, protegiendo a los Caleños.
Y como las imágenes en estos casos son bastante más fieles que las descripciones, aquí van unas cuantas…