Archivodiciembre 2025

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50. Un cuaderno de Suiza
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49. Hazte un favor y lee.
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48. A 4 años del accidente
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Bangladesh. No estaba en mis planes (hasta hoy)
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47. Bangladesh. Mucho más que camisetas
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46. La chica que salió del mar
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45. Yo sólo iba a cenar

50. Un cuaderno de Suiza

De niña tenía una extraña obsesión con «las cosas de papelería». Me encantaban y especialmente lo que no había en España, lo que era diferente.

La suerte de haber nacido en una familia tan viajera en este caso se traducía en que, cualquiera que fuera el destino de donde vinieran mis padres, siempre para la cría (yo) había «cosas de papelería». Esperaba con auténtica expectativa el momento abrir las maletas y desenvolver eso que me hacía más ilusión que cualquier otro regalo, por bueno que fuera.

Lo que más me hacía vibrar eran los cuadernos de Suiza. Muy gorditos, sin espiral, de cuadritos algo más grandes que los de España, pero con las líneas muy finas, como me gustaba. Pero lo que los hacía realmente diferentes es que la cuadrícula no ocupaba toda la página, había un recuadro blanco en todo el borde y eso me parecía lo más bonito y especial del mundo.

Jamás los usaba para el cole, los guardaba como oro para alguna ocasión muy especial… Ocasión que nunca encontraba, porque no quería «estropearlos» y así acumulaban en mi estantería, nuevos, brillantes, de colores, a la espera de su debut con paciencia y confianza.

Hasta que ocurrió.

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49. Hazte un favor y lee.

Déjate de tantos regalos chorras estas Navidades y gastar dinero que acabará en la basura en el mejor de los casos y que no aporta mucho.

Regala / Regálate algo bueno de verdad...

Y una buena lectura siempre va a hacer el papel… Si, ¡aunque sea en digital!

Dicen que ya no se lee, pero es tremendamente falso.

Para muchos, sólo ha cambiado el formato, de libro de toda la vida a la pantalla, ya sea móvil, E-book, internet, redes o ese infinito scroll que, de cuando en cuando, hasta tiene algunas letras que merecen la pena.

📚 Así que si estás a faltar de ideas, aquí van unas sugerencias de libros de amigos que puedo recomendar.

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48. A 4 años del accidente

Tal día como hoy, hace 4 años, con unas mallas polares azules con dibujos grises y mi abrigo largo granate con capucha de pelo (falso, por supuesto), una mañana bastante bastante fría, volviendo de Pilates con mi mochila azul a la espalda, tras dejar un paquete en Correos y colgar al teléfono con un amigo al que le acabábamos de grabar un video sorpresa del que él aún no tenía ni idea, me di un lechazo importante con la moto.

👉 El inciso entre el «hace 4 años» y «la leche» es para que nos demos cuenta cómo se nos quedan grabados y se recuerdan con total exactitud detalles insignificantes justo antes que pasen cosas gordas (o traumas, sí, de esos que nadie se libra de llevar unos cuantos a cuestas). Eso es lo que se llama un ENGRAMA, palabra y concepto que me gusta utilizar bastante. 👈

Fue casi en parado y por un gili… que no sólo me hizo caer con sus maniobras extrañas, si no que encima se largó sin más miramiento, dejándome tirada en la calzada.

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Bangladesh. No estaba en mis planes (hasta hoy)

Oídos abiertos, mente abierta y espíritu abierto son la puerta a todas las oportunidades que puedas imaginar. Y las que no te imaginabas, también.

No hay más que abrir un poco los ojos, escuchar y entablar conversaciones con cualquiera que puedas tener alrededor para que cualquier cosas pueda ocurrir. Siempre hay algo que te hace conectar, sorprenderte o aprender. Y hasta hacer negocios o crecer profesionalmente, como te guste más llamarlo.

Estas últimas semanas están siendo de una riqueza máxima en este tipo de encuentros y oportunidades, y a menudo, donde menos te lo esperas.

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47. Bangladesh. Mucho más que camisetas

Oídos, mente y espíritu abiertos. De par en par. No hay más misterio.

Estas semanas en modo flow, sin expectativas, dejándome llevar, están pasando muchas cosas que me llevan a multiplicar mi portfolio de trabajo de la forma más casual y espontánea. De verdad, si buscara, no encontraría tanto.  Estoy haciendo más contactos reales, de los buenos, de persona a persona, que en una maratón de ferias de turismo 😜.

Hoy, gracias a tres amigos bangladesíes —Kawsar, Imra y Rashid— he descubierto un país del que sabía poquísimo y que ya me ha colocado otro pin de «próximo destino» en mi mapa de descubrimientos.

Bangladesh.

Conversaciones sin prisas, té, comida que pica “un poco” (ejem), risas, cultura, religión, amor, diferencias de mentalidad… y de pronto, un destino, totalmente inesperado, empieza a tomar forma delante de mis ojos.

La playa mas larga del mundo (130 km), el manglar más extenso del planeta, selvas con tigres que se pueden ver de verdad (no en un zoo), plantaciones de té, ríos infinitos, montañas enormes, la punta del Everest… contrastes brutales y mucho por descubrir.

Y un sueño muy claro por parte de uno de ellos: enseñar su país al mundo.

El jodío me ha atrapado.

Algo me dice que este lugar tiene mucho que decirme… y que yo tengo muchas ganas de escucharlo.
Y conocerlo.
Y transmitirlo.
Y que lo descubráis.

👉 Te lo cuento entero en el post.

46. La chica que salió del mar

Lo de bucear estos días ha sido como misión imposible e increíble.

No os voy a contar todas las complicaciones que me iban saliendo, porque sería cansino, y ya lo había descartado.

Pero la noche antes, a eso de las 21 h (tardísimo para aquí) me confirman que sí, que vale, que se sale

¡¡Albricias, lo conseguí!!

Pero el resultado fue, cuanto menos, poco curioso.

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45. Yo sólo iba a cenar

Esta noche ha sido épica.

Bueno, la mañana ha tenido su puntazo, pero eso, para otro día.

Cena de fin de estancia en esta isla tan especial como vacía de turismo.

Un broche deslumbrante a estos días de tranquilidad que tan bien me han sentado. Y es que estar sola, conviviendo únicamente conmigo misma y con la gente del lugar no podía tener un final más acorde.

Ilyas, el maldivo que se lo ha currado bien para que no me faltara nada, llevándome en moto y en barco por tierra y por mar, me invitó a cenar a su casa.

Nunca había estado, ni por supuesto comido, en una casa maldiva «de verdad», con lo lo que podía dar respuesta a esa pregunta que siempre me hago de cómo vivirá puertas adentro la gente del lugar.

Acepté encantada, con respeto, curiosidad y por supuesto, la ropa más tapada que encontré en lo poco que traje (¡benditos «por-si-acasos»!).

Lo que vino después fue una cena tan auténtica como desconcertante:

… Platos para una boda,

… Sólo dos comensales,

… Una mujer muy tapada que parece un fantasma de negro

… Niños que no se oyen

… Normas culturales que chocan,

… Ausencia de papel higiénico – Ayyyy ¡¡qué apuro!!…(*)

Y yo, combinando el disfrute de unos platos deliciosos con el terror de los que «asoma el rojo», intentando sobrevivir al picante y sus efectos con decoro.

Una experiencia extraña, sabrosa y tan reveladora como enriquecedora.

De esas que solo pasan cuando viajas despacio, te dejas llevar por la vida sin filtros y no sabes si poner cara de haba o de flipada.

👉 Te lo cuento todo en el blog, pincha aquí para la versión completa

Prometo risas, sorpresa… y mucha reflexión.

PD1

(*) El apuro no es por lo que te crees 🤣🤣 Tendrás que leerlo todo para enterarte. No es un click bait de esos, pero hay que darle su protagonismo a la historia..

PD2
Cuando lo leas todo, hazte la pregunta que me he hecho yo…

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