Archivo10 de enero de 2026

1
65. Un triste aniversario
2
10 de enero: un triste aniversario

65. Un triste aniversario

Hoy es de esos aniversarios que no nos gusta celebrar.
Ni siquiera a mi que soy de celebrar todo.

18 años, una mayoría de edad, hace que mi madre, Sita Gallejones, esa pequeña gran mujer que me trajo al mundo, dijo «hasta aquí» y me dejó sola, huérfana, perdida y con una soledad difícil de explicar.

10 de enero de 2008, justo en medio de nuestros cumpleaños:
5 días después del 5 de enero en que yo estrenaba década en mi 40 cumpleaños
5 días antes del suyo, el 15 de enero, en que ella hubiera cumplido 75 (realmente eran 78 pero tenía su DNI «trucado»… así era Sita, siempre muy celosa de su edad 😄)

No se olvidan.
No se pasa.
No se cura.

Pero se ve de otra forma. Las lágrimas caen, pero más suavemente, más en privado, más hacia dentro y más reposadas.
La congoja inicial evoluciona a resignación.
Te acostumbras a vivir sin tu referencia, y te haces más fuerte.
O no.

Mamá, Sita, una gran mujer que escaló montañas desde muy jovencita rompiendo todas la reglas, y que construyó una familia a base de firmeza, seriedad, valores, y que aguantó como una jabata importanes problemas de salud para no dejarnos solos.

Todo eso marca.

Hoy le he dedicado un espacio, un tiempo para pensar en ella, agradecer y sentir todo lo que aprendí y lo que me dio.

MI MADRE, UNA PEQUEÑA GRAN MUJER

Y si queréis la version de mi padre, os animo a leer lo que escribió de ella tras nuestra pérdida, artículo que se publicó y emocionó en varias revistas de montaña..

RECORDANDO A SITA

Algunos de los que me leeís llegásteis a conocerla en más o menos medida; creo que os gustará recordarla, dejó huella en todos los que tuvimos la gran suerte de compartir momentos con ella.

10 de enero: un triste aniversario

10 de enero, esos aniversarios que no son para celebrar.

Eran las 9 de la mañana más o menos, acababa de bajar a la agencia cuando me llamó mi hermana, «Hellen, corre, ven, que mamá se ha puesto muy mala»

Me dio el pálpito… Dejé a Claudia sola, subí a casa, agarré las llaves del coche con los nervios en punta y corrí como una loca los 15 km que separaban mi casa en pleno centro de Zaragoza de la de mis padres en las Lomas, a las afueras.

Cuando llegué estaba la ambulancia del 112 y los enfermeros fuera.
Me esperaban a mi, tal como les pidió Ana, imaginando que me iba a dar el síncope al ver que mamá no estaba enferma…
Es que ya no estaba.

Leer más

Todo el contenido de esta página es propiedad y opiniones personales de © Hellen Faus. Los contenidos externos están indicados o vinculados a sus sitios web o sus autores. Si ves algo que no debería estar, equivocado o incorrecto, no dudes en hacérmelo saber.

Verified by ExactMetrics