27. Ayer y hoy en Maldivas
Diría que fue 2007 la primera vez que vine a este archipiélago tan idílico e idealizado; no recuerdo la fecha exacta, sería año arriba año abajo, en todo caso, ya son unos cuantos, cerca de la veintena.
Desde entonces es uno de los destinos que visito regularmente, incluso varias veces en el mismo año. Sin ir más lejos, no hace ni 3 meses que pasé un par de semanas entre Hanifaru y Guraidhoo, y aquí estoy de nuevo, con tremendas ganas de todo lo que ofrecen estas islas.
Es por puro vicio, ya que es uno de los sitios top de buceo del mundo y por trabajo, al ser de los habituales donde traemos grupos desde la agencia (desde la parte de buceo, Buceoyviajes.com).
Vamos, como siempre digo, la parte bonita de mi trabajo, y, oye, ¡cómo me gusta trabajar así 😎 !
El caso es que ayer, cuando por la ventanilla del avión comenzaba a aparecer esa vista alucinante de los arrecifes e islas que se te plantan ante la mirada sorprendiéndote entre las nubes, esos trocitos de tierra rodeados de agua que parecen salir de un cómic de Borges, en ese momento, supongo que mecida en la especie de «trance» que me dan los vuelos, a mi cabecita le dio por el modo recuerdo, e, inevitablemente, comparación.
Aterrizar en Maldivas ya es un espectáculo en sí mismo porque es en encontrar un trozo firme en esta inmensidad de agua.
Y ahí aparece el primero de los contrastes de hace casi 20 años, cuando la pista era muy pequeña, mar a ambos lados, las alas prácticamente iban por encima del mar y el aeropuerto era poco más que una caseta.
Hoy ya es tierra rodeando todo.
Y edificios.
Y logística de aeropuerto.
Y estructuras.
Y justo detrás, una linea grande de pisos que matan esa primera impresión de «lugar mágico» que habías tenido desde el aire.
Luego llega el momento de pisar tierra con tus pies.
Sin besarla, eso se lo dejamos a los Papas (o después de un susto gordo a bordo en las alturas, que cuando pasa, también te dan ganas de comértela a besos al llegar).
No hace tanto que abrían la puerta del avión, sentías el primer contraste de temperatura con el sol brillante deslumbrante dejándote medio ciego y el calor húmedo obligando a despojarte de lo que llevas puesto para paliar el horroroso aire acondicionado de los aviones, y andando, entrabas en una terminal bien modesta para pasar el control, recoger maleta y comenzar aventura.
Ahora hay autobuses esperando a la puerta de la escalerilla para llevarte a la terminal, nueva, arreglada, ampliada.
Porque todo se está ampliando en Maldivas.
Y modernizando.
Y renovando.
¿Y como amplias en un sitio que no hay tierra, que es todo mar?
Pues solo hay dos formas:
1- Conectando islas cercanas con enormes puentes
2- Ganando Tierra al mar, a base de dragar arena del fondo y ponerla alrededor de la existente.
Ambos, trabajos impresionantes de ingeniería, se suman y complementan en lugares de mucho crecimiento y tránsito, como es la capital y su aneja: Male y Hulhumale que ya “son una”, pero que se está realizando en muchas otras.
Construyen «a lo ancho» extendiéndose sobre el mar, pero también «a lo alto».
Y eso, especialmente en las islas pequeñitas, como mostré en un video en Facebook en septiembre, es como una patada a los sentidos.
Se entiende que se haga en Male, la capital, en constante crecimiento, donde vive casi la mitad de toda la población del país (unos 200.000 habitantes largos, frente al medio millón aproximadamente del total), pero, sinceramente, no lo veo necesario en el resto.
Un dato relevante es que por el aumento del nivel del mar, degradación de arrecifes y otros fenómenos naturales, podrían desaparecer las Maldivas entre 2050 y 2100 (dependiendo de lo alarmista o conservador del estudio) y que el Gobierno está comprando tierras en Sri Lanka para ubicar a todos sus ciudadanos.
¿Será esta la razón por la que, mientras llega, «les da igual» lo que hagan y todo vale?… Pero, ¿realmente ocurrirá? Y si así fuera, de verdad, ¿nos vale el «todo vale»? O tendrá más que ver con la enorme entrada de capital Chino, a cambio de «no se sabe qué» (se sabe, se sabe, o se imagina, pero no puedo decirlo aquí…)?
Bueno, sea lo que sea, el caso es lo que es.
Y cuando vienes mucho a un sitio, puedes no ves tanto los contrastes, porque es gradual… Pero si cierras los ojos y “te saltas” a años atrás, la comparativa viene fácil.
Y con ello las preguntas.
¿Es bueno, es malo?
No lo valoro.
Es bueno para el desarrollo, mejorar la calidad de vida de los locales, que más personas puedan conocer y disfrutar estos lugares antes sólo aptos para locos o millonarios, y por ende, valorarlos, cuidarlos, defender su existencia.
Es malo para el entorno, para el medio ambiente, para favorecer la masificación y pérdida de singularidad, para el enriquecimiento irresponsable y el destrozo de recursos naturales.
Es obra humana en este planeta, dejémoslo ahí.
Cada quien tendrá su opinión, que, como siempre y como los culos, cada cual tiene el suyo.
¡¡¡Ehhhhh, pero que no nos quedemos con eso!!
La parte de la naturaleza y las pequeñas isla locales, sigue siendo algo único.
A mi no deja de engancharme este país, sus aguas, sus contrastes.
Bucear, navegar y seguir sorprendiéndome con lo que cada inmersión nos regala es un tesoro.
Piensa que de sus casi 1.200 islas repartidas en 26 atolones que forman el país, tan sólo unas 200 están habitadas por población local, -otras tantas son islas con resorts de lujo- .
Y aunque algunas se están poniendo «de moda», mi misión, -con la de Jorge y los que estamos en esta «guerra» tan bonita,- es la de ir encontrando y descubriendo cada vez alguna más escondida, menos conocida y más recóndita, para que los locos como nosotros, amantes de lo natural, podamos seguir dejándonos sorprender por la autenticidad de un lugar del mundo realmente alucinante, digno de perderse en él…
PD
👉 Os seguiré contando cositas de por aquí, aprovechando estar en el lugar, si ustedes lo consideran entretenido.
PD2
👉 Por si acaso es cierto lo que se dice, planteate venir. pronto No hace falta ser buceador, a poco que te guste el agua, el disfrute está asegurado, te lo aseguro.