102. No te fies ni de tí mismo
Que nos engañan, lo tenemos claro.
Y duele. Y decepciona, Y nos deja con cara de tontos.
Vale.
Que nosotros engañamos a otros, reconozcamoslo… ¡También!
De cuando en cuando. Voluntaria, involuntariamente, por defecto o por defensa, me da igual.
Que sí, que, ya lo se, que tú y yo somos «menos malos» que los de enfrente, ejem, ejem, pero un ejercicio de auto-sinceridad, no va mal, y no tiene por qué saberlo nadie.
🤫 Tsssttt… De tí para tí… que yo tampoco te voy a contar lo mío.
Pero, donde voy, es aún más allá.
No es que las personas nos engañemos, de la forma que sea…
Es que nosotros mismos nos engañamos a nosotros mismos (viva la redundancia), porque nuestro propio cerebro nos trae locos y nos las lía pardas.
Somos nuestros más expertos saboteadores, y no por mala intención, si no porque lo llevamos en la propia constitución fisiológica, biológica y genetica. Y alguna función elaborada y necesaria tendrá, no lo dudemos. Pero hay que estar al loro, que nos la jugamos.
Esta certeza es algo que tengo asumido de hace tiempo, y si tú no lo tienes, te invito a hacer ejercicios para tenerlo claro: en caso contrario, vas por terrenos muy lodosos y los resbalones y enfangadas son importantes…
Pero como un meneo de reafirmación me llegó este video que os comparto abajo sobre la explicación de los colores de los quirófanos con su historia en base a CÓMO NOS ENGAÑA EL CEREBRO.
Me dejó bastante del revés pensando.
Ya sabréis de mil y una jugarretas que nos hace la vista -la maquinaria de detrás, el cerebro, que por sí sola, no hace nada- y los infinitos ejercicios que hay por todas partes de estas cosas que nos descolocan.
Pero hay veces que cualquier cosa aparentemente inocua que vemos, leemos, escuchamos o sentimos, nos puede hacer un clic, diferente.
A mi lo que me lleva a pensar es que si extrapolamos esto, un engaño del cerebro respecto a colores, la pregunta que me sacude es ¿¿a cuantas cosas podríamos aplicarlo??
No sé, piensa en algo, cualquier cosa que te haya pasado, que te haya alterado, afectado, que tengas de alguna forma clavadito como se nos clavan ciertas experiencias o vivencias… y dale esta vuelta (yo ya lo he hecho)
¿Y si fuera incierto?
¿Y si hubiera algo que no es como yo «creo» que es?
¿Y si «saber» otro punto de vista certeza, opinión, aseveración científica, nos diera otro resultado…?
¿Y si….?
Ahí te queda. Para ti. (Y para mi, repito)
Los humanos tenemos esta tendencia egoica a creernos tener la razón y la verdad en todo, cuando las equivocaciones son tan parte de nuestra vida que el propio respirar.
Que o pasa nada, están y son, y con esto vemos que hasta muchas con explicación «científica», pero creo que lo importante LO ESENCIAL es integrarlo, querer conocerlo, entenderlo y a partir de ahí poder cambiar el chip mental.
En fin, si sirve para algo, aquí va.
Al menos la historia de el por qué y el por qué no, tiene su aquel.
PD1
👉 Sigo a esta mujer hace un tiempo, Inés Moreno Sanchez, una ingeniera traumatóloga (menuda mezcla, ¿verdad?) activa divulgadora de Medicina en redes.
Me resulta un tanto exagerada en formas (opinión personal), pero me gusta lo que trasmite y cómo lo hace. Le quitaría un poco de movimiento e intensidad pero vamos, me quedo con la esencia.
Podéis encontrarla en redes varias y youtube y demás por @latraumatologageek.
No la conozco ni sabe quien soy, vamos, que esto es un «inspiracional» puro y duro 👈
PD2
Me encantaría saber qué jugarretas te ha hecho a tí tu masa encefálica, que seguro que más de uno hay para contar.
Cualquier día sabrás alguno mío, que a veces me dan ganas de extirpármelo, jodíííííío que es mi cerebrito juguetón…. 🤣