112. Londres

Londres

A lo tonto, hacía ya bastantes años que no venía a la ciudad. Pasar por los aeropuertos no cuenta, aunque haya quien haga check por ello.

Tengo muchos recuerdos aquí, muy diversos.

Los más nostálgicos son de cuando pasaba temporadas con mi familia inglesa en Worthing, al lado de Brighton desde los 11 años y tegularmente.

Me encantaba coger el tren y venir a pasar el día a patear las calles. Entonces me perdía en  las librerías, y volvía como una mula con libros increíbles de focas, ballenas y naturaleza salvaje que no encontraba en España y que todavía conservo en mi librería.

Ay, Londres.

Me has visto de chiquilla, de adolescente; de treintañera, cuarentona, cincuentona; con distintas parejas, -porque este es un lugar de esos tan clásicos de venir con pareja-, con amigos, en escapadas y de locuras, de serio, de trabajo, de paseo, de compras, de relax, de fin de año y de verano… Y esta vez, tambien diferente, con Xavi Clotxa, de Ceremonia de entrega de premios… what else?

Tantas y tantas veces, Londres…

Y ahí sigues,

Tan distinta.

Tan igual.

Mismas calles, mismos autobuses, mismos taxis, todo tan emblemático

Pero todo cambiado.

Contrastes, colores, gente de lo más dispar.

Todo lo que se pueda imaginar y no imaginar encontrar en un ser humano, aquí lo vas a ver.

 

Posiblemente la palabra diversidad se creó entre sus calles, especialmente en el Soho.

Cierto que ya no llaman tanto la atención atuendos y comportamientos como antes, que todo es más universal, pero aún así, me ha seguido pareciendo que conserva esa idiosincrasia propia de que todos tienen cabida, su hueco y su lugar de ser y estar en el mundo.

Me ha encantado volver a perderme por ellas, aunque si he echado en falta ese regusto bohemio más real que recordaba. Ahora es todo más ordenado, más limpio, más uniforme, aunque sigue manteniendo ese toque tan especial que tienen sus callejas.

He agradecido muchísimo el poco tráfico, cómo se nota la nueva ordenación, hay que decir que hace las ciudades más amigables con los viandantes, aunque para los propios será sin duda una gran complicación.

¿Y China Town? ¿Qué me decís de ChinaTown? ¡Dios! Ya no hay esos patos laqueados colgando en chiringuitos de dudosa higiene, pero las plazas y rincones, son las mismas, todo más nuevo, mas igual a todo, pero reconocible.

Londres, London…

Ese lugar de la paradoja, donde al mismo tiempo todo es lo mismo y todo cambia.

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