Viajes

1
Nochevieja en Tailandia, farolillos y simbologías
2
Bangladesh. No estaba en mis planes (hasta hoy)
3
Curiosidades de una invitación a cenar
4
Maldivas como hace 15 años
5
Cuando el malo de la peli no es el tiburón
6
Underwater SPA: tratamientos exclusivos para clientes con escamas
7
Islas Salomón (2)

Nochevieja en Tailandia, farolillos y simbologías

31 de diciembre en Chiang Mai, Tailandia. 
Una forma diferente de celebrar un fin de año y bienvenida del nuevo. 

No hay uvas. Hay farolillos.

Que suben al cielo al quemarse, impulsados con nuestros deseos, para que lleguen allá donde nuestra mirada se pierde, mientras ellos siguen subiendo…

 

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Bangladesh. No estaba en mis planes (hasta hoy)

Oídos abiertos, mente abierta y espíritu abierto son la puerta a todas las oportunidades que puedas imaginar. Y las que no te imaginabas, también.

No hay más que abrir un poco los ojos, escuchar y entablar conversaciones con cualquiera que puedas tener alrededor para que cualquier cosas pueda ocurrir. Siempre hay algo que te hace conectar, sorprenderte o aprender. Y hasta hacer negocios o crecer profesionalmente, como te guste más llamarlo.

Estas últimas semanas están siendo de una riqueza máxima en este tipo de encuentros y oportunidades, y a menudo, donde menos te lo esperas.

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Curiosidades de una invitación a cenar

Hoy es mi último día en esta isla de la que he ido hablando, local, sin turismo, sorprendente: Nolhivaranfaru, en el atolón de Thiladhunmathi (¿a alguien no se le ha ocurrido que pueden poner nombres menos complicados???)

El personal de la guest house donde estoy (yo solita, no hay nadie más, menuda suerte para mí), es encantador y se han desvivido para que estuviera a gusto… ¡Prueba conseguida!

Pero lo de hoy ha sido ya lo más…

Y suma una nueva batería de curiosidades de esas cosas que pasan cuando viajas «de verdad» y te mezclas con la gente «tal cual».

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Maldivas como hace 15 años

Estoy viendo el final de Maldivas… 🏝️

¡Uy! Eso ha sonado muy apocalíptico 💥… ¿no?

Ummm… algo sí… Ya conté que se espera que desaparezcan las Maldivas más pronto que tarde a causa de la subida del nivel del mar en un país que no pasa del palmo de altura.

Sin embargo, Guillén apunta, con sarcasmo y bastante acierto, que es más posible que estas islas desaparezcan directamente hundidas por el peso de las masas de turistas que van llegando últimamente… 🤣🤣

-A ver, que gracioso, gracioso no es, pero nos reímos de la ocurrencia

Lamentable pero verdad. Las islas crecen a lo alto (edificios «Benidórmicos«… palabro que me acabo inventar pero se entiende genial y horroriza como lo que más…) y a lo ancho (arena y más arena que dragan del fondo para extender la tierra).

Y ale, a venir más y más gente a sacarse selfies con el agua turquesa en un fondo, no de palmeras solitarias, como era hace unos años, si no de bloques de 12 pisos 🏢😖

¡Menudo plan nos pintas, ¿no, Hellen? Vaya forma de «vender viajes» que tienes… …

Vale, si, tenéis razón, pero ha sido el inciso «apocalíptico» el que me ha desviado, que soy de distracción fácil.

 

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Underwater SPA: tratamientos exclusivos para clientes con escamas

El acicalamiento de los peces es algo muy curioso.

Como cualquier otra especie, necesitan limpiarse. No es tanto un tema de «suciedad» como nosotros, que somos bastante guarretes, si no principalmente para librarse de otro tipo de bichitos, parásitos o sustancias que no les benefician y por sí mismos no se las pueden quitar.

Así que se utilizan unos a otros. Como los monos, los felinos y tantas otras especies. Trabajo en equipo para beneficio individual, una muy buena fórmula de convivencia.

Fascinante reino animal.

Os cuento cómo sucede debajo de la superficie, a los no buceadores os va a llamar la atención, y a los buceadores nos va a despertar alguna sonrisa.

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Islas Salomón (2)

Pues… que he navegado y “capitaneado” ¡¡¡ una auténtica canoa de las Salomón!!!!!

Bajamos a una de las cientos de islas que hay, de las desiertas, sin nadie, a pisar tierra (arena) y merienda y cervecita a la puesta de sol…

Había una de esas canoas en la playa, y todos a hacer la foto, subirnos y verla y tocarla “de verdad”. 

Al rato vimos que había un hombre debajo de un árbol, era la suya… sonrisas y gestos amables. Nada de mirarnos mal, todo lo contrario. Somos forasteros, una especie rara por aquí, pero saben que somos «extraños inofensivos»

Al poco aparece otra canoa con 3 chicos más jóvenes. 

Nosotros somos “los exóticos” aquí, está claro 

Les ofrecimos algo de tomar y beber… y ya no me contuve de las ganas… entre gestos les pregunté si no me llevarían a probarla y dar una vuelta.

Dicen que si, ¡yupiiii! y dos más del grupo se animaron…

-¿Cabemos? ¡si! Perfecto!! 

Nos subimos, es estrecha y muy poca base… mantener el equilibro no es fácil…

Uno de ellos la empuja para el agua… pero no le veo yo ánimo de subirse, así que le hago los gestos,

– ¡¡Sube sube!!…

Veo que se ríe y dice que no, que nosotras solas…. 

Yo nos veía en el agua pero ya. 

El resto del grupo mirándonos y grabándonos esperando el momento de la volcada…

Es un tronco sin más, súper inestable, ¡¡¡y el mar se mueve!!! 

El caso es que les digo vamos a centrarnos, movernos poco y solo para remar… y oye, que le cogimos el truco.. 

Poco nos faltó algún momento de acabar con la canoa de sombrero, pero lo logramos… dimos una vuelta, avanzamos, girar tiene su miga…  disfrutamos y vuelta a la playa… los chicos riéndose desde la sombra del árbol, pero guay.

Mas gente se quiere subir pero que la lleve yo, que más o menos me he manejado… así que me ha tocado hacer de “patrona de canoa del Pacífico” 

 Lo cierto es que ha sido una experiencia bien sencilla pero muy especial e inesperada, en ningún momento me lo hubiera pensado. 

Ya tengo algo más avanzado si decido abandonar la civilización y perderme por aquí: puedo moverme en canoa 

 (de algo me tenía que servir el título de Capitán de Yate que ostento ya hace un año, digo yo, jeje) 

En fin… experiencias bonitas, la verdad… 

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