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46. La chica que salió del mar
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45. Yo sólo iba a cenar
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44. ¡Me encantan los emoticones! 👩‍💻😍
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43. El mar sigue sonando…
5
42. El final de Maldivas
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41. El granito de arena de la felicidad
7
40. Ataque a buceadores

46. La chica que salió del mar

Lo de bucear estos días ha sido como misión imposible e increíble.

No os voy a contar todas las complicaciones que me iban saliendo, porque sería cansino, y ya lo había descartado.

Pero la noche antes, a eso de las 21 h (tardísimo para aquí) me confirman que sí, que vale, que se sale

¡¡Albricias, lo conseguí!!

Pero el resultado fue, cuanto menos, poco curioso.

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45. Yo sólo iba a cenar

Esta noche ha sido épica.

Bueno, la mañana ha tenido su puntazo, pero eso, para otro día.

Cena de fin de estancia en esta isla tan especial como vacía de turismo.

Un broche deslumbrante a estos días de tranquilidad que tan bien me han sentado. Y es que estar sola, conviviendo únicamente conmigo misma y con la gente del lugar no podía tener un final más acorde.

Ilyas, el maldivo que se lo ha currado bien para que no me faltara nada, llevándome en moto y en barco por tierra y por mar, me invitó a cenar a su casa.

Nunca había estado, ni por supuesto comido, en una casa maldiva «de verdad», con lo lo que podía dar respuesta a esa pregunta que siempre me hago de cómo vivirá puertas adentro la gente del lugar.

Acepté encantada, con respeto, curiosidad y por supuesto, la ropa más tapada que encontré en lo poco que traje (¡benditos «por-si-acasos»!).

Lo que vino después fue una cena tan auténtica como desconcertante:

… Platos para una boda,

… Sólo dos comensales,

… Una mujer muy tapada que parece un fantasma de negro

… Niños que no se oyen

… Normas culturales que chocan,

… Ausencia de papel higiénico – Ayyyy ¡¡qué apuro!!…(*)

Y yo, combinando el disfrute de unos platos deliciosos con el terror de los que «asoma el rojo», intentando sobrevivir al picante y sus efectos con decoro.

Una experiencia extraña, sabrosa y tan reveladora como enriquecedora.

De esas que solo pasan cuando viajas despacio, te dejas llevar por la vida sin filtros y no sabes si poner cara de haba o de flipada.

👉 Te lo cuento todo en el blog, pincha aquí para la versión completa

Prometo risas, sorpresa… y mucha reflexión.

PD1

(*) El apuro no es por lo que te crees 🤣🤣 Tendrás que leerlo todo para enterarte. No es un click bait de esos, pero hay que darle su protagonismo a la historia..

PD2
Cuando lo leas todo, hazte la pregunta que me he hecho yo…

44. ¡Me encantan los emoticones! 👩‍💻😍

Supongo que lo habréis notado ya 🫵, pero ME ENCANTAN LOS EMOJIS 😍

Me parecen flipantes estos simbolitos que están creado con código y que sacan una imagen. Ya los usaba en los primeros escritos en ordenador, era súper fan de 😉 😛

Hoy tenemos cientos (realmente miles, he hecho la consulta y hay más de 3.600 actualmente!!! 😱)… Pero si hay hasta una «Emojipedia» (link aquí)!

Y ahora, que me he puesto tontear un poco con alguno para este mail acabo de descubrir algo, que me vais a decir, «Menuda sandez, Hellen ¿y ahora te das cuenta?», pero así es…¡¡no lo había visto antes!!

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43. El mar sigue sonando…

Ayer, mientras caminaba por la playa, grababa un audio a mi grupo de Eneagrama.

Geno, que participa poco, pero lee/escucha con gran atención y cuando habla «sube el pan», respondió que le daba tranquilidad el sonido de fondo.

Tranquilidad del sonido del mar

 

Era el sonido de este océano Índico tan azul, tan turquesa, tan brillante, en su constante vaivén de, ora acaricio la arena, ora vuelvo a mi ser, que traspasaba el tono de mis palabras y el volumen de mi voz, para llegar al otro lado y penetrar dulcemente de quien tiene oídos para percibirlo. 

 

Poco antes un amigo de vacaciones en Canarias me había enviado un vídeo con la mar rugiendo en las rocas, que también resonó potente

el sonido del mar

(sí, soy de las que cambia el fondo del whatsapp según el grupo o la persona 😉)

 

Es ese sonido, esa esencia, la del mar, lo que lleva integrándose en mi desde antes siquiera de imaginarlo. 

Ahora me resulta es impensable vivir o estar lejos del Azul elemento, del agua con sal, del incesable run run de las olas y el recto horizonte sin final…

Pero no siempre ha sido así.

Aunque mi madre adoraba la mar, soy de familia montañera y hasta la treintena mi vida transcurría bajo esos cielos tan bellamente recortados por las siluetas irregulares de cordilleras, cimas, riscos y cumbres.

 

Pero el mar, La Mar, de algún modo siempre tuvo un efecto llamada. Una fuerte atracción, que no fue hasta los treinta y muchos largos que me atrapó del todo y me diluyó en lo que, por naturaleza, «era yo».

Y hoy me ha saltado un link de un escrito que hice al mar.

Mejor dicho, un poema que el mar me puso en palabras.

Estaba pasando una época muy complicada, tremendamente convulsa de mi juventud.

Un momento disruptor, de grandes, -¡enormes!- cambios que, no sólo me sacudieron a mi si no a toda mi familia, por la decisión tan inesperada que tomé a esos 26 años, y contra la que me debatía frente a ese Atlántico rugiente esa tarde de agosto…

Y hoy, 31 años y unos meses después, al releerlo, sentirlo, al volver a hacerlo mío, me he dado cuenta que el mar, La Mar, llevaba muchos, muchos años hablándome.

 

Os invito a leerlo, pero sólo desde el mayor respeto y la humildad. Es la única forma de presentarse frente al mayor organismo vivo del planeta tierra, que paradójicamente, es agua…

 

🌊🌊🌊🌊 EL SONIDO DEL MAR  🌊🌊🌊🌊

Háblame, te escucho
Cuéntame, que te atiendo

 

 

PD 1
🙏 Gracias, Geno, amiga, por rescatar esa llamada tan lejana, pero tan cercana.

 

PD2
 ¡Si llama, escucha!
Sea el mar, la montaña, un bosque, las estrellas de la noche o la caída de sol…da igual, lo que sientas que tiene «palabras» para ti, escucha.
🙉 No desatendamos esas llamadas, ni cerremos los oídos porque son la puerta de acceso a nuestro yo más íntimo y traen mensajes que sólo nosotros podremos entender. Dan luz, respuestas, entendimiento, una vida más sentida.

42. El final de Maldivas

Estoy viendo el final de Maldivas… 🏝️

Sí, suena apocalíptico 💥

Y un poco lo es.

Entre la subida del nivel del mar y el turismo masivo, estas islas están cada vez más al límite. Edificios altos, arena dragada y selfies infinitos donde antes había palmeras y silencio 🏢😖

 

Pero no.

De ese final no va esto.

Hablo del final literal, geográfico.

 

Estoy en el último atolón del norte, casi saliéndome del país, en una isla remota donde los únicos paseantes que he visto por la enorme playa son cangrejos ermitaños 🦀

 

He venido hasta aquí porque soy anti-masas y pro-viajes auténticos, y como aún existen Maldivas sin edificios, sin franquicias y sin prisas, quiero descubrirlas para que las descubráis.

Islas que reconcilian con el universo.

Sólo unas horas aquí y ya me he enamorado. Energías que reconcilian y te conectan con el universo. Y con tu universo 🧚

Arena aterciopelada por todas partes, calma absoluta, gente amable, vida sencilla.

Me alojo en guest house súper acogedor donde podré escribir, trabajar y estar tranquila.

Un especie de retiro inesperado que me viene de lujo.

 

Eso sí, aviso: no es para todo el mundo.

Si buscas resorts, restaurantes, bullicio y acción, este no es tu sitio.

Pero si lo tuyo es justo lo contrario…

Puedes flipar.

Lo iré contando.

Pero no lo digas muy alto…

mas que nada, porque no cabemos todos 😉

 

 

PD1
¿Te quedas con ganas de saber más de la isla, de sus gentes, ver fotos, leer experiencias sin recortes? 👉 Aquí lo cuento más en detalle

 

PD2
🌐 Cuando encuentras lugares especiales, terminas encontrándote tú otro poquito más. Asi que mi propósito es que tentarte.

Si vienes conmigo, con mi agencia, yo encantada; pero sin mi también hazlo, como sea, ya será estupendo en sí mismo.

41. El granito de arena de la felicidad

Hoy he despedido ya el último grupo de los viajeros de estas semanas.

Tengo ahora unos días para estar sola, antes del sábado, que viene otra gente, y la verdad que ya me va bien también la tranquilidad, soledad, estar a mi aire…

Voy a ir de exploración a una isla muy al norte de Maldivas, parece que una zona bastante poco conocida todavía, donde ver si podemos hacer algo nuevo y diferente y cómo.

Ya contaré si hay algo interesante, que seguro que si.

Pero hoy, al terminar otra etapa, pensaba en lo que veo siempre cuando voy con grupos.

Y es que si hay algo que realmente me flipa es ver la evolución de las personas en un viaje.

La cara de cuando estás en el aeropuerto antes de embarcar, las miradas expectantes al aterrizar, la emoción de las primeras actividades, paisajes o encuentros, y el cambio que se va produciendo día a día.

Si pudiera, lo dibujaría porque es realmente bonito.

Y llegan los últimos días, y sin darte cuenta, se ha creado un vínculo especial, se han tejido nuevas relaciones, nos hemos descubierto todos de una forma distinta a la que de inicio nos pensábamos; abrimos barreras, puentes, y nos enriquecemos con lo que los otros nos aportan.

Si, también cerramos puertas si alguien no nos interesa o no nos aporta, pero esto siempre es lo menos, mas anecdótico que otra cosa.

La gente que viaja, que sale de casa, que emplea dinero, tiempo y emociones en un viaje, lo que tiene ganas es de disfrutar y aprovechar, y al final, es lo que nos da la vida.

Me quedo con esas sonrisas, con esos abrazos, con esos «qué pasada» del final. Con los mensajes de agradecimiento que llegan por wasap, las caritas felices y las complicidades que se han tejido entre todos en el día a día de una convivencia extrañamente maravillosa…

Y sobre todo, lo que más demuestra que hay algo bien hecho por aquí, es que se van planeando y hablando de otros destinos, preguntando donde nos vemos en la próxima, o cuando empezamos a programar ese lugar del que hemos podido hablar durante este viaje.

Es TAN BONITO sentir que ponemos un granito de arena en que la gente sea feliz, que disfrute, lo pase bien, salga de sus rutinas, se vean otras realidades, se llene la vida de algo nuevo, diferente único.

También una GRAN RESPONSABILIDAD, no creáis que no.

Pero sí… como digo siempre… ¡ME ENCANTA MI TRABAJO!

 

 

40. Ataque a buceadores

🦈 SÍ, HA OCURRIDO

En la inmersión de esta mañana.
En nuestro grupo

El mayor miedo de los que temen al mar: un ataque bajo el agua. Pues eso nos ha pasado.

🙏 Pero tranquilidad, que no ha ido a mayores.

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