Experiencias

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¡Mi primera vez!
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Felizmente desconectada en Galápagos
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Las apariencias engañan (¡o no!)
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Estrenando al Kivuca – Capítulo 1 – «La noche de bodas»
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Promoción 1984-85. 25 años después.
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61 m. Narcosis.
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El Sonido del mar

Siempre hay una primprimerpartidofutbol1era vez…. y aquí está la prueba… Hellen en un partido de fútbol…. ¡Una experiencia totalmente nueva para mi!

Gracias a nuestro amigo Sergio Medina Mena, directivo del equipo del Córdoba, que nos ha invitado nada menos que al Palco Presidencial del estadio de fútbol de la Romareda, al partido entre el Córdoba CF y el Real Zaragoza, donde nos han tratado con mucho cariño… y ¡¡hasta una manta nos han dado para no pasar frío!!Lo siento, maños, pero siendo así, y aunque viva en Zaragoza, tenía que estar de parte del Córdoba, seguir, vibrar y sufrir con las rayas verdes corriendo por el campo, en esta noche tan fría y de niebla, como queda claro en las fotos.  No entiendo nada de fútbol, pero sin que me tachéis de imparcial, el Córdoba jugó realmente bien, mucho mejor que el Zaragoza, pero no conseguía meter los balones en la portería. El Zaragoza parecía despistado, no daba una… pero al final, en los últimos minutos y de pura chamba, coló un gol a los cordobeses, y se nos quedó a todos una cara de tontos difícil de describir.No pudo ser  eso de vivir la victoria…  Perdió y experimenté la frustración de no ver a «tu equipo» ganar, pero sin duda fue algo emocionante, divertido y diferente. Gracias Sergio, cuando vuelvas… cuenta conmigo, que lo he pasado muy bien!!

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Felizmente desconectada en Galápagos

Llevo casi 10 dias «desconectada» y la verdad, ahora que he tenido un ratito para ver que pasaba por el mundo… no creáis que haya sentido que me perdía mucho; la ignorancia, qué buena es para la salud mental, verdad?? Hasta ahora era por desfase horario, cansancio y malas conexiones a internet, pero mañana que embarcamos en el vida a bordo, va a ser desconexión total por eso de que no habrá ni cobertura de móvil.
Va a sentarme bien, meter la cabeza bajo este Pacífico tan INMENSO lleno de una vida tan INCREÍBLE… me esperan esos bancos de TIBURONES MARTILLO con los que llevo soñando desde que buceo, todo lo demás será un regalo para mi…
Estoy con gente estupenda y vamos a disfrutarlo; como digo siempre, viajar es importante, pero hacerlo con la gente adecuada es un 90% de la satisfacción (o decepción) de un viaje, y en esta ocasión, como en tantas otras (¡¡qué suerte tengo con las personas que me encuentro por el camino, son geniales siempre!!!) esa parte está más que cubierta, son encantadores, divertidos, buenos… Si le sumamos el lugar ¿qué más puedo pedir? NADA. Solo continuar disfrutando, a partir de ahora, sí, de lo que MÁS ME GUSTA…. EL GRAN AZUL.

En fin, cuidarme la ciudad, el país, mis animalitos y a vosotros mismos…. No dejéis que emigren demasiados «Buenos» y dar un par de patadas de mi parte a los «mangantes». Y a la vuelta ya me contaréis si hay algo especial que merezca la pena saber, o mejor me quedo como estoy….

Como digo siempre… ¡¡ESTA es la parte MARAVILLOSA de mi trabajo!!

Las apariencias engañan (¡o no!)

Ay, las apariencias de los c***
Estamos demasiado condicionados por ellas, en todos los ámbitos. Pero especialmente el estético, de imagen, o como queramos llamarlo. Y a todos nos toca vivirlo, desde un lado y desde el otro.

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Estrenando al Kivuca – Capítulo 1 – «La noche de bodas»

 

Viernes 9 de marzo de 2012, al fin llegó el gran día en que me convertiría en armadora, o como vulgarmente se entiende, propietaria de un barco. El día en que independientemente del nombre, yo cumplía una especie de mantra que siempre había rondado en mi cabeza y dicho en voz alta “algún día tendré un barco”.

La idea inicial, por temas de logística varios, era el de ir a Tarragona yo sola, y pasar esa primera noche en el barco, para por la mañana ya recibir a Jordi, hacer la travesía y encontrarnos en Alcanar con todo el resto de la tropa.

Pero las cosas van cambiando y evolucionando, y lo que iba a ser una “noche romántica de dos” (el barco y yo), se convirtió en algo mucho menos íntimo, un trío + el barco, pero sin duda mucho mejor, más divertido y compartido, como tienen que ser estas cosas.  Lo organizamos de otra forma, sin traer al gato, que era uno de los problemas que veíamos (¿¿cómo iba a llevar Jimmy el estar en un barco???)  y Saby y Teresa se quedaron conmigo. ¡¡guay!!

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Promoción 1984-85. 25 años después.

Colegio Santa Catalina de Sena, calle Alfonso XII 160 de Madrid

Mi cole.

«En el colegio de enfrente, nos llaman las Catalinas, pero más quisieran ellos ¡¡aúpa!! que entrar en la portería…»
Esta era una de las canciones insignia que cantábamos una y otra vez en encuentros, convivencias, excursiones, marchas… Y fuimos capaces de re-cantarla 25 años después de terminar nuestra vida colegial, en ese día mágico en que nos encontramos muchas de las que habíamos compartido horas y horas de pupitre, clases, juegos y tanto más!

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61 m. Narcosis.

Este es un relato en primera persona de mi primera experiencia de narcosis en una inmersión muy profunda.
Para los no iniciados en el buceo, cuando sobrepasas cierta profundidad buceando (se dice a partir de unos 30 metros, aunque depende de cada uno), se puede producir este estado de confusión de la mente provocada por la toxicidad del nitrógeno en sangre, que puede ser peligroso si no se gestiona bien. Yo ya había bajado algo más de 40 metros pero nunca había experimentado la famosa «narcosis». A unos les da por la felicidad absoluta, a otros por la tristeza, a otros por la vitalidad, algunos ven sirenas, cangrejos hablando o fantasmas marinos, a otros por… De ahi que se le llame también la «borrachera de las profundidades». Hay tantas formas de narcosis como de personas y nunca es igual, ya que puede variar según  el momento, estado o situación de la persona o el tipo de agua, la temperatura…

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El Sonido del mar

Río de Janeiro, Brasil. 27 de agosto de 1994.

Mientras mis tíos y primos intentaban inútilmente llamar mi atención desde la terraza de casa,  yo paseaba y me mojaba, con el mar en los pies, y con la lluvia a cántaros en todo el cuerpo, en esa playa de Copacabana, una tarde de agosto sombría, muy sombría de pensamientos.

 

Enfurecida y rebotada, llorosa e indignada, escribía e inquiría:

 

… ¿No podrás, tú, Mar, aclararme algo la mente?
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