Archivojulio 2019

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De probabilidades y casualidades
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Gracias por lo que aprendí
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Safari en Kruger
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Sardine Run Sudáfrica

De probabilidades y casualidades

De probabilidades va la cosa….

¿Qué probabilidades hay de que una botella de vidrio sin corcho, flote en el mar? 🌊🍾

¿Cuánto tiempo, millas, o metros puede recorrer así?

¿Y de que en algún momento haya llegado al fondo, y por lo que sea, vuelto a subir y mantener la cantidad de agua justa en su interior para no hundirse? (el tener algo de arena mezclada con agua, puede ser por esto)

¿Con qué probabilidad puedes encontrar una botella flotando cuando vas navegando en océano abierto? (dada la mierda que hay en el mar hoy en día, cada vez mayor, desgraciadamente)

¿Y de que las corrientes, olas y velocidad del barco, te permitan llegar a ella en el momento justo y recogerla?

¿Y entre todas las bebidas embotelladas en cristal, cual es la probabilidad de que sea vino y no un refresco, por ejemplo?

¿Y de todos los millones de viñedos que hay el el mundo, de todos los océanos por los que pululo, cual era la probabilidad de que, yo, en una zodiac,  navegando por Sudáfrica en el #SardineRun en busca de sardinas, delfines, ballenas y demás, me encontrara una botella de vino, y que fuera ESPAÑOL, con pinta de llevar muuuucho tiempo en ambiente marino, y nada menos que un DON SIMON en botella de cristal??? (¿Quién no recuerda este vino, el del brick??)

¡¡¡Pues justo esto me ocurrió, y hay constancia gráfica de ello como muestro a continuación…!!!! 🤣🤣🤣

Señores de las Bodegas García Carrión ¿¿Sabían lo lejos que llegaban sus vinos????
Si fuera mi bodega me haría muuuucha ilusión!!! (Les etiqueto a ver si se enteran 😊😊)

No veáis el momento subidón cuando pasa algo así!!

¿Habrá llegado desde España??? 🤔🤔🤔

#BodegasGarciaCarrion

#DonSimon

#VinoDonSimon

#vinosycavasdeGarciaCarrion

@donsimonESP

Gracias por lo que aprendí

Hay fechas que no se pueden olvidar.
Hoy, 26 de julio hace un año me tocó vivir uno de los momentos más complicados de mi vida.
Un crash en toda regla que en el momento no me imaginé lo que se alargaría y la dimensión que cobraría.
Hoy hace un año fue el día del choque real con el barco, pero como las historias humanas se encadenan y relacionan y entrelazan, resulta que evolucionó en otro batacazo, emocional,  personal, pero igualmente brusco, doloroso e inesperado, de esos que te descolocan por completo y ponen tu vida patas arriba en un segundo.
Hoy, un año más tarde y con la perspectiva de lo que ha pasado, como se ha vivido, tratado, evolucionado, gestionado…  vuelvo a demostrarme a mi misma  que mis convicciones teóricas y de pensamiento son tan válidas hoy como hace 20 años y que lo serán dentro de tantos más…
  • Que todo por lo que pasamos nos ayuda a crecer, a descubrir valores nuevos, a superarnos a nosotros mismos.
  • Que las lágrimas de ira o de dolor, separadas o mezcladas, al final, son sanadoras.
  • Que no hay experto sin equivocaciones.
  • Que todo tiene su momento y después se relativiza y saca su enseñanza.
  • Que la vida no es vida si no hay encontronazos, choques, embarrancamientos, miedos a hundirse, luchas por flotar y alegrías imposibles de medir cuando ves pasado el peligro.
Que, como me decía un buen amigo con el símil naútico que tan bien comprendemos, en un temporal, nada de achantarse;
  • Hay que sacar todas las fuerzas, energías y coraje desde lo más profundo para no dejarse vencer;
  • Aprovechar los mismos elementos que nos machacan, capeando o corriendo las olas con el viento;
  • Luchar hasta lo imposible para no perder aquello que más quieres y necesitas (el barco si navegas, las personas, los ideales, lo que sea que deseas por encima de todo junto a ti!!);
  • Nada de plantearse abandonar: si lo haces, es entonces cuando cualquier pirata o gente de mala fe buscará arrebatarte tu mayor tesoro, aprovechando la jugada y tu debilidad;
  • No arriesgarse a perder la vida ni permitir que por la falta de lucha, ésta cambie cambie del todo sin tú buscarlo….
  • Porque cuando la calma llegue, que siempre llega, toca valorar todo lo pasado y recomponer lo roto para seguir disfrutando de aquello que más nos gusta y que, aún dañado, con parches o remiendos, sólo entonces cobra mucho más valor…
Hoy se inicia un periodo de tres meses de recuerdos “hace un año que…”; recuerdos de momentos que fueron duros, intensos, plagados de vida, emociones y sentimientos intensísimos; de los que te remueven el suelo y te sacuden por dentro.
Recuerdos que me refuerzan el seguir siendo agradecida a la vida y a los AMIGOS.
A reconocer y valorar esas oportunidades que, sin quererlas, aparecen a sacudir y quitarnos tantas absurdas seguridades y certezas que nos atoran en el camino y no nos dejan avanzar.
Me encanta estar viva, seguir viviendo y continuar creciendo.
Y aunque no sea tan agradable, sin obstáculos y dificultades, todo esto no sería posible.
Esa victoria de no dejarme vencer aún con lo que me dejé por el camino de esfuerzo, dolor, lágrimas, incomprensión… al final me llevó a ser hoy mucho más feliz que antes y estar más que nunca, agradecida por lo que tengo y lo que somos y lo que logramos cuando gana el amor.
No puedo decir gracias por lo que ocurrió, porque no fue bueno ni agradable, pero sí por lo que aprendí y todo lo que gané.

Safari en Kruger

Mi primera experiencia del Safari de animales salvajes «de tierra» en Sudáfrica.

#África era mi gran asignatura pendiente.  Nunca he sabido decir bien por qué, pero la verdad que no me llamaba, -y era raro, siendo el paraíso de los animales salvajes-, y el venir ha sido “culpa de las Sardinas” 😬😬
El caso es que he probado la experiencia de un safari en un Parque Natural, nada de reservas, o enlatamientos (que ya sabéis que no me gustan)  y como era de esperar…. he flipado. 😁😁

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Sardine Run Sudáfrica

Sardine Run. Naturaleza Salvaje. Pero de verdad, en estado puro… ¡A lo bestia y sin recato!

Hoy 9 de julio a las 15 horas aproximadamente hemos bajado de la zodiac dando fin a uno de los sueños de mi vida, desde que empecé a bucear, allá por el 2003.

Había visto esto y soñaba con vivirlo en primera persona, pero aunque tuve varias oportunidades, mandando grupos e incluso sacando vuelos, por unos u otros motivos, no pude «consumarlo» hasta este 2019.

Como me imaginaba, es una experiencia dura, exigente y muy impredecible, pero a la vez, quizá por ese alma masoca que llevo dentro, tengo que confesar que he disfrutado como una enana de pasar 5 días (4 para ser exactos, que uno no pudimos salir) dando botes en una lancha , olas arriba, olas abajo, durante más de 30 horas (8, 4, 10 y 6)

 

 

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