Travesía en velero: Benicarló a Motril. 400 millas, 4 días.

Traslado del Salamar, un Dufour 46 de menos de un año, precioso, hasta Motril, conmigo de «patrona jefa»
Una experiencia tan increíble que fue, con algún susto y momentos de tensión incluidos, como no puede ser menos en cualquier navegación que se precie, como un regalo inesperado!!

400 millas naúticas en 4 días de navegación.

Después de traer el barco desde Mallorca con Luis e intentar arreglar lo más posible de sus múltiples averías, había que llevarlo hasta su puerto base antes del puente de agosto. El piloto automático fue imposible arreglarlo así que teníamos que ir varios para turnarnos a la rueda, porque 400 millas no es una tontería para ir a mano sin poder soltar el timón ni un momento.

Luis no podía, así que me ofrecí a cuidarlo y tratar de repara lo importante, y buscar alguien con experiencia para que me acompañara. Ximo accedió, siempre dispuesto, y a última hora se unió una amiga que no había navegado nunca, pero que tenía unos días de vacaciones y nada que hacer, así que siempre iría bien ser más. 4 tripulantes para dar casi que media vuelta a la península, así como quien no quiere la cosa!

Así que con esta buena compañía y el viernes 9 de agosto largamos amarras!

Una travesía en etapas…

1) 9 de agosto, Benicarló a Valencia

Una travesía realmente buena para empezar y desperezarnos todos.
Mar en calma y poco viento hasta Castellón y a partir de ahí, la tarde bien movida con viento de hasta unos 25 nudos y olas divertidas y juguetonas para entrenarme a surfearlas con este barco que no conocía.
Llegamos a puerto como anchoas en salmuera de los rociones que nos chipiaron por completo, pero en verano hasta se agradece y yo me divertí como una tonta….

Estupenda la Marina Real Juan Carlos I, unas instalaciones increíbles, al lado de la ciudad para poder salir andando a pasear y tomar algo, personal encantador… para repetir.

Esa noche yo estaba totalmente agotada, molida y para el arrastre, así que no pude disfrutar mucho de la noche valenciana… queda pendiente volver para disfrutar con más ganas y tiempo.

 

2) 10 de agosto, Valencia a Denia

No madrugamos, ya que decidimos descansar (yo lo necesitaba por el tute atrasado de muchos días anteriores) y hacer ruta corta ya que si no, pasar el cabo La Nao -con lo que pudiéramos encontrarnos- podría alargarnos mucho la llegada a un siguiente puerto.

El paisaje precioso… tantas veces que he buceado esas aguas, la visión desde el otro lado es una maravilla. Lastima no tener tiempo para alguna inmersión!!

Club Naútico de Denia… menudo palo!. Se nota el “pijerío”, 3 veces más que Valencia, amarre más pequeño y nada que ver las instalaciones, personal mucho más aséptico (por no entrar en más detalles 😅😅) y aunque no tiene nada que ver con el lugar, mala experiencia al atracar, así, que no me han quedado ganas de repetir 🙈🙈

 

3) 11 y 12 de agosto, Denia a Roquetas de mar

La gran travesía.
La idea inicial era hacer la siguiente parada en Alicante o Santa Pola, pero teniamos un temporal con fuertes vientos de levante pisándonos los talones (la popa, para ser más exactos), así que tras estudiar la situación y seguir los consejos del gran capitán y amigo Antonio Mëndez, decidimos hacer noche navegando (y lo que me gusta) para pasar Cabo de Palos antes que nos pillara. De lo contrario nos habría obligado a quedarnos 1 o 2 días al menos en puerto, cosa que no podíamos permitirnos ya que no eran vacaciones, si no un traslado con fecha de entrega del barco a su puerto base, y ya íbamos justos, justos para llegar a tiempo.

Así que fue la jornada de disfrutar enormemente 💨🌊🌊🌊☀️⛵️

La noche fue principalmente para mi, ya que soy búho 🦉 y estaba bien descansada… Y por qué no confesarlo, me encantan las navegaciones nocturnas!!

Así que, pasado Tabarca hacia medianoche con Ximo al timón y yo orientándole porque se hizo difícil por la falta total de luz, algo de ola, y malas indicaciones, me quedé de madrugada para pasar Palos, algo que me hacía especial ilusión, ya que no lo había vuelto a navegar desde mi primera travesía en velero nada menos que en el año 2001, llevando el barco de un amigo en sentido inverso, de Malaga a Tarragona un frío mes de diciembre!!

No había mucha luna, pero la poca que asomaba fue totalmente mi aliada, ya que, como es lo habitual en cualquier cabo que se precie, el Mar se revuelve y no te puedes confiar… Tuve unas horas de no relajarme ni un momento porque el Mar estaba bravo aunque el viento no era excesivo (15 nudos maximo) y las olas eran jorobadas… teniendo a toda la tripu durmiendo tenía que intentar dar los menores pantocazos posibles, por su bienestar y por supuesto la seguridad del barco y mi propia comodidad… y no es fácil ver las olas, por donde vienen o caen para cogerlas bien con todo negro alrededor 🤦‍♀️🤦‍♀️ Tengo que agradecer al pasillo despejado dentro del cielo nublado justo por donde asomaba la luna y me mostraba la forma de las olas para lidiar con ellas. De no haber sido por eso hubiera sido una noche bien jodida, porque no eran pequeñas…

Pero como el barrillo me gusta, y estaba movido pero para nada peligrososo ni fuera de mis posibilidades, la verdad es que disfruté como una enana, rociones incluidos, y los músculos de brazos y piernas (y alguno más, supongo) se me pusieron como motos…

El alba ya nos iluminó pasando Cartagena y pasé el turno de rueda para ir a descansar un poco.

La Costa de Murcia y Almeria la verdad que es preciosa, a los que navegamos en la zona del Delta del Ebro con tan poca profundidad nos alucina tener debajo más de 1000 m de lecho marino y cerca de costa.
Pero el encuentro con la Goleta Kariam y mi querido amigo Capitan Toni, fue sin duda uno de los momentos más especiales del viaje, sobre todo porque al despedirnos, tras su estela llegaron los delfines a hacernos gritar de alegría y divertirnos con ellos un buen rato!!

Tras 34 horas de navegación, llegamos justo en la caída del sol a Roquetas, y pasamos una noche muy agradable por esta tierra andaluza.

 

4) 13 de agosto, Roquetas a Motril

Esto ya está chupado!!
Tras un desayuno relajado frente al castillo y paseo y visita de Roquetas, salimos casi a mediodía hasta el destino final.
Eolo, yo diría que a modo de despedida, nos regaló unos vientos ideales para nuestro rumbo de hasta 25 nudos para disfrutar de ir a vela como nos gusta, y el resto de la tarde fue de navegación súper tranquila para aprovechar nuestras ultimas millas en el Salamar.

Esa noche cenamos en el barco acabando todas las provisiones y con esa intimidad y bien rollito que se crea entre navegantes de buena voluntad.

 

5) 14 de agosto, Motril a Benicarló

Tras desayunar y despedirnos del Salamar, comenzamos ruta terrestre de vuelta.
Taxi a Nerja para recoger coche de alquiler y ya de tiron hasta casa.
8 horas por tierralo que nos había llevado 4 días por mar 😅😅😅

Ya me he viciado.
Ahora más de estas pero con el Belinda y a nuestro ritmo 🤣🤣🤣🤣

¡¡¡Qué maravilloso es navegar!!!
🥰🥰🥰🥰
⛵️⛵️🌊🌊🌊🌊🌊🌊🌊⛵️⛵️⛵️⛵️

 

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