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Por favor… ¡¡¡No montes en elefante!!!
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Viajar…. ¿O no viajar? (O los que no deberían viajar)
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Divagando, que es gerundio
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Las apariencias engañan (¡o no!)

Por favor… ¡¡¡No montes en elefante!!!

NO MONTAR EN ELEFANTE

Por esto NO, NO y NO a montar en elefante (o cualquier otra actividad con animales, tan típica de los viajes): Si nos pasásemos a pensar lo que han pasado antes para que lleguemos a disfrutar de nuestro momento de gloria con ellos ¿¿De verdad lo haríamos??  Por mucho que nos cuenten “viven como reyes, están muy mimados, los tratan muy bien….” ¿te lo crees??? ¿Cómo saber que es cierto, que este animal “dócil” lo es porque ha salido así “por casualidad”, o porque le han roto el alma (así se llama) hasta que ya se rinde y hacemos lo que queremos??? Mejor evitar que siga sucediendo, no???

Te voy a contar cosas que posiblemente no sepas. Es duro. Pero creo que deberías leerlo, y saberlo, como yo lo hice en su día. Porque si, yo también he montado en elefante. Y me arrepiento enormemente;  la ignorancia es terrible, por ello, ahora que sé cómo son las cosas, estoy empeñada en hacerlo saber a todo el que pueda llegar, a modo personas y profesional.

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Viajar…. ¿O no viajar? (O los que no deberían viajar)

Este es el texto que posiblemente no debería escribir alguien que vive viajando, tiene una empresa de viajes, cuyo trabajo es hacer viajar a la gente y disfruta viajando y viajando… sin embargo, es el texto que llevo mucho tiempo en la cabeza y que, precisamente en un avión, de viaje, me dispongo a esc…upir (¿escribir?)

Viajar es maravilloso. Amplía la mente, abre el espíritu, ensancha el alma…. Potencia el conocimiento de uno mismo, enseña a descubrir a los demás, re-estructura las relaciones interpersonales y con el planeta. Viajar abre los ojos a otras realidades, es sanador, es alentador, es motivador. Viajar últimamente está de moda, gusta, queda bien, se fomenta, se presume, se planea, se habla….

¡Ah, viajar! ¿quién no ha oído lo bueno que es?

Personalmente no me canso de hacerlo, y cualquiera que me conozca mínimamente sabe que mi vida parece un “proyecto de viaje” y con tremenda facilidad acabo subida a un avión, a bordo de los más diversos tipos de embarcaciones, poniendo kilómetros o millas bajo mis pies y pensando en el siguiente….

Podría explayarme hasta el infinito poniendo palabras a lo que lleva siendo una vida de aquí allá, pero no voy a hacerlo, primero, porque de las bondades de viajar ya hay mucho escrito, y segundo, porque no es este el objetivo de esta reflexión.

Y es que, siendo todo lo anterior una gran verdad, también hay sombras detrás del “viajar”.

O mejor dicho, viajar puede sacar las sombras de las personas, o si perfilamos aún más…. Viajar no es para todos.

O al menos, no todos las personas pueden hacer todos los viajes, o considerarse viajeras. Y lo que es peor, no hay derecho a que estas personas puedan llegar a amargar la maravillosa experiencia que es viajar a los que tienen alrededor.

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Divagando, que es gerundio

(Este es el típico post en que vas a escribir de una cosa y terminas por los cerros de úbeda…)

Hace unos meses hablé de un ordenador de buceo que me había llamado la atención (aquí el post), y la misma gente sigue en la linea de innovación y ha lanzado nada menos que toda una RED SOCIAL para amantes del Azul que tiene muy buena pinta, en la que he participado como Beta Tester antes de su lanzamiento, por lo que puedo asegurar que es bastante interesante… Me encanta la gente que innova, y por eso también en esta ocasión he publicado un artículo en el blog de la agencia, – Os dejo el link por si alguien quiere leerlo-, pero aquí voy a ir un más lejos de lo puramente tecnológico, y me voy a adentrar en el terreno “filosófico” divagando sobre la reflexión a la que me llevan este tipo de actitudes: la capacidad de innovación, las ganas de hacer cosas nuevas, el estar atento a los mercados, a los usuarios o al entorno en general y el ser capaz de romper con lo que “siempre se ha hecho así”…

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Las apariencias engañan (¡o no!)

Ay, las apariencias de los c***
Estamos demasiado condicionados por ellas, en todos los ámbitos. Pero especialmente el estético, de imagen, o como queramos llamarlo. Y a todos nos toca vivirlo, desde un lado y desde el otro.

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