Auroras Boreales en Rusia.

Una madre siempre es una madre.
Cuando una madre quiere sorprender, siempre acierta.
Pero ya, cuando hablamos de la Madre Naturaleza y uno de esos regalos que sabe hacernos y se propone dejarnos pequeñitos, pasan estas cosas… Que llegamos a estremecernos, saltar de la alegría, no sentir el frío a 29 grados bajo cero… y muchas más sensaciones únicas!!
En esta ocasión, la emoción ha sido provocada por las indescriptibles AURORAS BOREALES

AURORAS BOREALES

Si soy sincera, tras 2 noches buscándolas sin ver ni rastro, tan nublado y nevando, mis esperanzas de verlas eran menos que mínimas.
De hecho, hasta tenía pensado escribir algo al respecto; tipo “cuando el objetivo de un viaje no se alcanza, y aún así disfrutas del mismo”
Pero resulta que a la tercera va la vencida, y pese al pronóstico de nublarse y que la probabilidad de verlas era sólo de 2 sobre 10 (hay escalas para esto), ha ocurrido la Magia…. ¡¡¡y por todo lo alto!!

Nos hemos ido lejos de la ciudad después de cenar, y tras un buen rato conduciendo por caminos, los expertos han dicho que hacíamos parada y bajábamos. Somos obedientes, así que nos hemos forrado de ropa, que hoy hemos tenido la mínima temperatura de toda la semana, y mirábamos al cielo sin ver mucho más que negro y oscuro, en contraste con todo lo blanco de nuestro alrededor.

Al menos estaba bien despejado y las estrellas se exhibían magníficas, lo que, al contraste con la nieve, era ya de por sí un espectáculo.
Tan sólo se veía una especie de sombra blanquecina en el cielo, como una nube o una galaxia….


Los fotógrafos han empezado a hacer fotos con sus trípodes y súper cámaras, y yo no tenía muy claro dónde ni qué enfocaban…. pero entonces me he acercado curiosona al visor de uno y resulta que esa nube, en la cámara ya se veía verdecilla…
¡¡¡Coño…. que, sí, que es una Aurora!!!! 🤩🤩🤩🤩

Ahí ha empezado la emoción, todos mirando al cielo con más y más entusiasmo, y, como si alguien con un interruptor a punto de encender estuviera esperando nuestra atención, es cuando todo ha empezado a cobrar vida.
Esa mancha difusa y blanquecina ha ido tomando fuerza y cobrando tonalidades, hasta alcanzar ese verde que todos íbamos persiguiendo.

Y, como si de una coreografía se tratara, a lo largo de las 3 horas que hemos estado ahí flipando, eso era como un baile….
Cambiaba de formas, se movía, unos momentos tenias una enorme banda al sur, de repente desaparecía y aparecía en otra esquina del cielo con otra forma totalmente diferente, ahora una línea, luego un corazón, los bigotes de un abuelo, y la estela… lo que fuera que cada imaginación interpretara en cada momento….

Sin embargo, lo más espectacular era cuando parece que empieza a llorar y caen como lágrimas, que dan lugar a nuevas configuraciones de luces….

Y los ojos ya no saben dónde enfocar, y el corazón ya no puede latir más vibrante
Mirando arriba de todo, de pronto todo el cielo sobre nuestras cabezas estaba cubierto de esas formas mágicas, verdes, con algún tono anaranjado, sin orden ni secuencia, como salido de la brocha de un pintor algo excéntrico o alocado…

Y gritábamos y saltábamos de alegría, y abríamos los ojos para captar todo lo que fuera posible, aunque lo cierto es que nuestra vista no es capaz de ver todo lo que hay, con sus matices exactos, tal como nos muestran las cámaras de los profesionales …. pero sí son capaces de percibir que algo único, especial, fascinante, exclusivo y verdaderamente emocionante está ocurriendo sobre nosotros, y por supuesto, los colores y dibujos con que pintaban el cielo.

Uffff… sin pensar en el frío, que ya ni lo sentía, un rato me he tumbado en la nieve, mirando semejante derroche de naturaleza, y no sabía si llorar o dar gritos
¡¡¡Es TAN bonito!!!!!

Por si fuera poco poder contemplarlo, cuando Andrés, uno de los Ticos (Costaricense) del grupo me ha dicho que la Gopro tiene un modo de foto noche, que no tenía ni idea y había dejado la mía en el bus pensando que no serviría de nada, he ido a buscarla corriendo y la he plantado en la nieve con el palo, disparando con el obturador a 30 segundos apuntando al tuntún porque no se veía nada, y me he encontrado lo que os muestro…

Ahí ya os podéis imaginar que me he puesto a dar gracias a todo lo alto, porque esto ha sido doblemente inesperado.

Tenemos también las fotos preciosas de los fotógrafos, pero disponer ya de éstas, cutrecillas, y con mil fallos, pero nuestras, para el recuerdo personal, vale oro, la verdad, y recuerda momentos fascintantes y únicos, de los que no se olvidan.

Estoy emocionada.

Yo, que hoy no daba un duro por llegar a verlas, ha sido una noche excepcional.

Cuando no esperas nada y te sorprendes con semejante belleza, no puedes si no ser más y más agradecido y yo ya no se ni como valorar semejante momentazo.

La Naturaleza es brutal… ¿¿Por qué no nos dejaremos llevar más por ella???

¡¡¡¡FELIZ!!!!! 🥰🥰🥰🥰

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes utilizar estas etiquetas HTMl y artributos.

Todo el contenido de esta página es propiedad y opiniones personales de © Hellen Faus. Los contenidos externos están indicados o vinculados a sus sitios web o sus autores. Si ves algo que no debería estar, equivocado o incorrecto, no dudes en hacérmelo saber.