Iguanas buceadoras en Galápagos

𝗨𝗻𝗮 𝗱𝗲 𝗻𝗮𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹𝗲𝘇𝗮, 𝗲𝘃𝗼𝗹𝘂𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝘆 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗶𝘇𝗮𝗷𝗲.

¡A disfrutar un minutejo de Naturaleza en estado puro! 🎞 🎥 🍿 Video on..

Posiblemente sepáis que hay iguanas que nadan.  (Y si no lo sabíais, 😊 pues acabáis de aprenderlo)

En algunos sitios se ven en zonas de agua, sin que les preocupe mucho mojarse. Curioso contraste para unos animales tan de secano, ¿verdad?

Sin embargo, en Galápagos, hay una especie que no sólo pueden nadar si no que *¡¡bucean!!!*…. ¡¡¡Y mucho!!!!

Con razón las Islas Galápagos volvieron loco a Darwin y a la ciencia 🤪, porque lo que ocurre ahí es algo increíble…

En fin, el caso es que en un terreno tan arisco (lava enfriada a muuuuuchas millas de tierra poblada) y con poco dónde elegir, se tienen que buscar la vida.
Y es que, pese a lo que seguramente creéis, sobre todo algunas de las islas del archipiélago como Fernandina, no son precisamente un lugar exhuberante, de ahí la magia de lo que ha ocurrido con sus especies…

Por tanto, si no hay para comer en superficie, habrá que buscar en otro sitio, ¿no? Y bajo esa lógica, en una isla pequeña y rodeada de mar… no queda otra que meter la cabeza debajo ¡¡y a ver qué pasa!!

Las iguanas se tiran a por las algas, y van buscando entre las rocas aquellas que más les gusten.

Es curioso, porque lo hacen solo en un momento de día, hacia mediodía, tienen clara la hora de la comida y son puntuales y metódicas, así que tuvimos que coordinar la navegación y resto de inmersiones para llegar justo al convite, ni antes ni después, que no hubiéramos visto nada.

Están cerca de la rompiente, y es algo peligroso porque las olas pegan unos meneos increíbles en superficie y eso se transmite los primeros metros bajo el agua con una fuerza tremenda y te pueden estampar contra las rocas (me traje un bien moratón de recuerdo, dicho sea de paso).
Pero ahí estábamos, meneados como peleles con la espuma de las olas por encima de nuestras cabezas rugiendo en Punta Douglas, algún que otro leoncito marino retozando alrededor, y esperando ser testigos de este curioso espectáculo de la naturaleza.

Y ahí estaban ellas, dispersas entre las rocas, en un fondo que asemejaba más una montaña que el mar, pero que los peces 🐠 (bien vapuleados también, por la corriente) enseguida te recordaban dónde estabas….

Aparecían agarradas como posesas a las rocas – tampoco ellas se libran de la fuerza del agua -, con sus uñas negras abrazando bien fuerte las piedras y equilibrándose con la enorme cola, mientras mascaban su deseado manjar durante un buen rato, volvían a subir nadando con ese salero a tomar aire, y ya veías alguna otra bajando a por el segundo plato… o el tercero, o el postre 😛

La verdad que es sorprendente.
Como suele ser habitual en las especies Galapagueñas, pasan absolutamente de nosotros, esos bichos raros, negros, tan patosos ahí abajo, soltando burbujas y haciendo ruidos extraños y movimientos de lo menos aerodinámicos, a los que nos ignoran y nos dejan estar a su lado y fascinarnos con el comportamiento aprendido a base de necesidad y evolución.

👉 Mucho que aprender aquí 👈

Tras pasar una media hora disfrutando con ellas, descendimos para terminar la inmersión en el fondo…
Mientras las dejábamos en su restaurante particular, me preguntaba cuántos metros serían capaces de bajar, y cómo afectaría la descompresión y todas estas cosas que hay que tener en cuenta cuando buceas… ya me contarán los guías cuando subamos, me dije…

Al cabo de un rato, no me lo podía creer, compruebo en mi ordenador de buceo que estamos a 22 metros y ahí, en una roca en el fondo de arena encontramos una comiendo tranquilamente 😱😱😱
¡¡22 metros bajo el mar son ya muchos metros!!!

Nos dijeron que se han visto iguanas hasta a 37 metros, -lo que es una auténtica barbaridad- y que suele depender del niveles de comida que encuentren o no, que bajen más o menos…

Pues ahí están.
Os dejo el vídeo -malo y cutre, pero no soy ninguna experta en esto jejejeje- para que flipeis un poco. Y las fotos desde el barco del lugar del espectáculo.

Las tomas son de varios de nosotros, mias, de Jorge Forcada Segarra, Denis Dupre y Marco Valerio, de ahí las diferencias de tono y colores, porque cada cámara graba a su estilo. Pero lo que importa es el contenido

 

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