Imagínate que eres tortuga…

Imagínate que eres una tortuga, joven, de menos de 20 años (recordad que las tortugas viven muchos años…. si es que no nos las cargamos antes).Has nacido en el Mediterráneo, y llevas tu vida normal ahí, en el azul.
De repente un día cualquiera, estás nadando y sientes un obstáculo, has tropezado con algo, y sientes que no te puedes mover bien… no sabes qué pasa, pero estás atrapada, mueves tus aletitas y cada vez peor.
Si fueras humana, sabrías que son unas redes de pesca, pero como eres tortuga, solo tienes la incertidumbre de no poder nadar ni ir donde quieres….

 

Cuánto tiempo pasas ahí? Ni lo sabes, eres tortuga, no llevas reloj, pero tu reloj biológico te dice que no es bueno. Por mucho que intentas librarte de eso extraño en tu cuerpo, no lo logras, cada vez te molesta más, estás más presionada…. Te sientes mal, no solo por lo que aprietan esas cosas raras alrededor de tu cuerpo, sino por ver que estás con muuuuchos otros peces más todos sufriendo igual, y vas subiendo rápidamente…. ¡¡¡eh!!! que no puedo subir tan rápido, que mi cuerpo necesita hacerlo a mi ritmo… pero la cosa rara te sube y de pronto, sin saber cómo ni donde estás fuera del agua, en una superficie dura, tirada entre cientos de otros peces y restos de fondo marino, en un ambiente hostil…. Eres tortuga y no lo sabes, pero es un barco de pesca.

Sin embargo, pese a todo, y aunque lo ignores totalmente, eres afortunada, ¡mucho!… Estos hombres al verte te reconocen  “Una tortuga… ¿qué hacemos?? la tiramos de nuevo?? Parece que está bien, se mueve mucho”
Pero has tenido suerte…   Algún otro de esos humanos sabe que si suben una tortuga en las redes, han de llamar al Centro de Recuperación de tortugas, porque posiblemente le haya hecho bastante daño en su pequeño organismo… Efectivamente, el ascenso en la red te ha producido una fuerte descompresión pulmonar y tu vida puede estar en peligro, y aunque el que te muevas pueda implicar que estés bien, es todo lo contrario, el estrés y el malestar de tu cuerpecito te hacen moverte….

No entiendes qué ocurre, es horrible la sensación… Te sientes mal, estás asustada, no puedes nadar ni volver a tu lugar….
No tienes el azul a tu alrededor, estás en un lugar extraño, ¿¿qué ha pasado????

Tu suerte te ha llevado a que te recojan en  un centro de Rescate de tortugas, en este caso de la Fundación Oceanográfico Valencia. Así que vivirás unas experiencias nada agradables para tí, pero que a la larga, te van a salvar la vida… Del barco pasas a una caja, donde percibirás un movimiento incómodo…. vas una furgoneta, amiga tortuga, y por carretera, algo totalmente contrario a tu medio.

Te van a cuidar, aunque no te lo parezca. Ese agujero raro en que te han metido, es una cámara hiperbólica para animales marinos, tienen que volver a poner tu cuerpo en tu sitio y devolver a la normalidad el terrible efecto de una subida brusca a superficie que te ha provocado la captura en la red…Gracias a eso, estás viva, te vas a poner buena y podrás regresar a tu mar… Pero claro… tú desconoces toda esta movida!!

Pasas tiempo en un sitio extrañísimo, con más tortugas como tú, pero lejos de tu medio. Te miman, te cuidan, te dicen cosas bonitas esos seres raros de dos patas… Pero no te gusta. No es bonito, quieres tu azul…. Te han puesto una cosa rara en una pata, ya te has acostumbrado y no te molesta, pero te pinchó en el momento. Tú no lo sabes, pero es una placa con tu número de identificación y por detrás el nombre, teléfono y datos de donde habría que llamar si vuelven a encontrarte un día… para saber quien eres, donde has estado, cuál es tu historial. De un día a otro has pasado de ser una tortuga sin más, a una tortuga del Mediterráneo, identificada, con una historia detrás, informe médico y alguna que otra nota más.

Un día, vuelven a meterte en una de esas cajas blancas donde apenas puedes moverte, de cuando en cuando te refrescan, te dicen cosas bonitas, suenan a despedida aunque tú no lo sepas. De nuevo el movimiento extraño, esas carreteras no pueden ser muy buenas, y tras otro meneo, te han subido a un barco. Son ahora otras caras de esos seres extraños los que te miran, se te acercan con cariño, te dicen piropos y se hacen fotos contigo…. ¡¡Qué raros son estos humanos, pero yo no hago más que mover mis patitas porque quiero salir de aquí, no me gusta esto, dejarme ir!!!!

Hueles a mar. Hacía tiempo que no tenías ese sentimiento, pero notas que lo tienes cerca… No lo ves, no lo tocas, pero sabes que está aquí!! ¿Añoranza? ¿Miedo? ¿Qué pasará conmigo ahora??

Después de mucho ajetreo, te cogen en brazos otra vez, “¡¡Qué poco me gusta eso!!, yo quiero pisar suelo o nadar, no soy un bicho para estar flotando!!!!”

Pero… pero…. ¿¿¿¿que es esto??? ¿¿Este olor??? ¿Este color??? ¿¿Este ambiente??? ¡¡NO puede ser!! es mi MAR!!!
De repente, con delicadeza, las manos que me izaban me han soltado…. ¿en el agua?? ¡¡¡ESTOY EN EL AGUA, EN EL MAR, EN MI MAR!!! Nada me detiene, ¿¿podrá ser verdad????

Empiezo a descender, ¡¡Siiii!!! Lo confirmo, es mar, es agua salada, es inmensa, no es un recinto, ESTOY EN CASAAAAAAAAAAA

¡¡Voy a nadar rápido no sea que se arrepientan!!

Nado con mis aletas lo más rápido que me permiten, llego al fondo, unos 20 metros, me siguen esos seres raros, esta vez vestidos de negro y soltando burbujas extrañas, pero no me molestan, solo nadan a mi lado, eso sí, son muy patosos, qué mal lo hacen y qué escandalosos… Me da igual, paso de ellos, estoy demasiado entusiasmada y despistada a la vez reconociendo el terreno….

¡¡¡Ahhhhh, qué gustito!!!!! Si, esto ya lo conozco, algas, rocas, bichitos, olores y sensaciones que reconozco…. Me encanta…. No tengo ni idea dónde estoy, intento reconocer el terreno, quizá haya estado por aquí alguna vez… ¡¡Hola amigo mero, qué alegría me da verte!!

No se qué ha pasado…. No entiendo nada…. yo era una tortuga normal, de repente mi vida cambió y fue un infierno, me llevaron a un sitio rarísimo, no me trataban mal, pero no era mi lugar, y de nuevo estoy aquí, en mi mar… ¿de verdad que vuelvo a ser libre? Debe ser… No siento nada que me retenga, puedo nadar, estoy a mi aire….

Pues si es, así… mejor me alejo ya… ME VOY AL AZUL…. ¡¡¡¡¡¡¡¡Adiossssss!!!!!!!!!!!!

No tengo ni idea de cómo será el funcionamiento mental de una tortuga, pero desde mi postura humana, esto es lo que me me imagino de la historia de esta tortuguita, a la que hemos llamado “Kivuca” (no tenía nombre, solo número!!) que vuelve a estar libre en su mar.

Participar en la liberación de una de estas tortugas recuperadas, en la Reserva marina de Columbretes ha sido una experiencia realmente bonita.  Un 9 de junio de 2018 que recordaré mucho tiempo….

Además de la tortuga, hemos liberado también 20 crías de tiburones pintarrojas… No se si van a sobrevivir, puesto que eran muy pequeños, y en Columbretes hay demasiado mero suelto, pero, ya no es nuestro papel, la Naturaleza seguirá su curso.

Espero y deseo que esta tortuguita jamás vuelva a tropezarse con una horrorosa red de pesca, y que todo el resto de su vida discurra en paz y tranquilidad, como debe ser la vida de una tortuga.

Adiós Tortuguita… ha sido un placer conocerte y ver tu vuelta a casa, aunque lamento infinito que hayas tenido que sufrir todo esto.

Llevando la tortuga al barco

¡A bordo!

El grupo feliz!

Tu numero de identificación…. Ojalá no tenga que usarlo nadie nunca más!

Llegando a Columbretes!

Te queda poco, preciosa!

Un poco de momento publicitario ;))

Nuestra amiga ya está inspeccionando su territorio

Guapa, guapa!!!!

Un recuerdo para siempre….

Estas imágenes ya corresponden a la segunda inmersión, en la Foradada, donde liberamos los 20 pintarrojas, 5 en cada caja, en distintos puntos….

En cada una de estas cajitas iban 5 crías

Aquí estoy yo con mis babies, poquito os queda para volver a vuestra casa!

Son pequeños, pequeños!!!!

Venga niños…. buscar donde esconderos, que tenéis que sobrevivir!!!!

Aunque no lo parezca, es una cría de tiburón!!

Liberando a otros 5

 

 

Un grupo feliz, y no era para menos!

Final de viaje… Gracias por un gran día!

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