La luna llena sobre el Kivuca

1. EL HOMBRE PROPONE…

El jueves recibo una llamada muy agradable, con una proposición totalmente deshonesta, de Luis, un artista de la vela que nos está enseñando muchísimo a navegar!

– Pregunta a tu tripu si os apetece salir mañana por la noche, que hay luna llena y estará bien bonito…
– ¡¡Claro, eso no se pregunta, por supuesto que salimos!!

Asi que ayer, viernes santo, planeamos una salidita nocturna con el Kivuca, la primera desde que está conmigo…


Sobre las 18’30 estamos ya en el puerto preparando cositas con calma, la nevera llena, que ya me había ocupado a mediodía de que no faltara de nada para cenar a la luz de la luna fondeados.

Repaso de todo, y una estupenda clase teórico práctica del «profe” con todo lo que había que hacer, revisar, tener en cuenta, estibar y demás antes de cualquier salida. Me encanta aprender cosas!!!

Sacamos la carta y preparamos los rumbos. La idea es ir hasta el gaseoducto, dar la vuelta, volver, fondear en la bahía de San Carlos, cenar y volver a Las Casas. ¡Me gusta la idea!

Hacia las 7’30 desatracamos… He aprendido que el soltar las amarras también tiene su arte, o mejor dicho… su orden, que no es ale, las que sean, sino que hay que ver de dónde y cómo viene el viento, cuales trabajan más o menos y seguir una lógica. Cosas que se aprenden navegando, está claro, en el PER ni patata!!

Ya tenemos driza en la mayor (recordemos que en la travesía de traslado tuvimos que cortarla porque se mordió en el winche), así que la sacaremos. Tenemos buen viento, más de 10 nudos. Colocamos el piloto automático, gran invento, y procedemos, con todas las explicaciones que una novata como yo requiere, al bonito proceso de sacar el trapo.

PEEEROO… NO HAY NAVEGACIÓN QUE SE PRECIE SIN IMPREVISTOS QUE APAREZCAN

Comenzamos con la mayor, con un rizo, porque pinta el viento interesante.

No sube. Se atasca en algún sitio.
Miramos y revisamos todo, nada, todos los cabos y drizas están sueltos, no se pillan con nada.
Pero no sube…
Hasta que escucho una exclamación, mezcla de juramento y alucine.
He dicho que ya tenemos la driza de la mayor puesta, ¿verdad? La colocaron el lunes… pues resulta que con tan buen ojo (ejem ejem) que estaba retorcida y hacía un ocho con el cabito del Lazy al palo. ¡Y así no hay quien la suba!
No hay como ir con alguien versado a bordo, claro… paseíto al palo, y visto lo que era, soltar el chicote de la vela, sacarlo del lío, y volver a ponerlo.

Bien!!! Mayor, arriba, ya hacía días que no la veía… ¡que guapada!!

Venga, vamos con la Génova!!
El viento va subiendo, vamos por los 12 -15 nudos.

Sacamos la Génova… ummmm…. ¿Qué pasa hoy?? ¡¡Qué tampoco sale!!! Sfkajladjfadj  otra tanda de juramentos, ¿pero que narices pasa? ¡Pero si la Génova sale genial, que la sacamos todos los días y va muy fina!! Buenoooooooooo pues no!

Resulta que también está enganchada. ¿Con qué?
Pues esto es un expediente X. Es una de las drizas que se usan para la funda de la Génova, el calcetín, el spi y todas esas cosas pero que habitualmente están en la base de los stays, que A SABER POR QUÉ en vez de estar en su sitio ¡¡¡ESTÁ ENGANCHADA EN EL PASAMANOS!!!
Algo realmente alucinante, nadie tenemos ni idea qué hace ahí, ni lo más grave, quien la ha puesto ahí, porque de nosotros, seguro que nadie!
(Pensando ahora en esto creo que debió venir del día que vinieron a poner la driza de la mayor, que por lo que fuera estuvieran mirando de donde era cada cabo -porque son toooodos azules y blancos, maldita sea!!- y lo dejaran allí…)

Resuelto el embrollo, paseíto por la cubierta, soltada y ya todo en orden.

TODO EN ORDEN, MI CAPITÁN, ¡¡TOCA DISFRUTAR!! 

Ahora sí.
Las velas a todo trapo.
Apagamos el motor ¡¡¡QUE DELICIA!!! ¿qué os voy a contar qué no sepáis? Estoy que no quepo en mi de contenta…

Está terminando de caer el sol, la luz del final del día comienza a teñirse de naranjas y azulados, y aunque no tenemos una puesta de sol de estas espectaculares, el color que nos rodea es realmente bonito. Además, vamos todo el rato acompañados de bandadas de pájaros de las más diversas especies, que, antes de llegar la noche, van volando hacia el Delta en busca de su refugio nocturno. Contrastan sus perfiles con el color del cielo y lo convierten en momentos mágicos.

Para terminar de pintar este cuadro del mejor artista, al fondo en el horizonte empieza a aparecer la luna, una luna ENORME, ROSADA, PRECIOSA, ¿qué digo preciosa? ¡¡Espectacular!! No sabes dónde mirar… los pájaros, las velas, la estela del barco y atrás recortado el perfil de la tierra que acabamos de dejar con las luces que empiezan a encenderse, ese azul tan especial que hace de cuña entre la tarde y la noche…

¡Esto es navegar! ¡Kivuca, nos estás haciendo la mar de felices!

¡¡¡Cómo va este cacharrito!! La corredera marca una media de 7 – 7`5 nudos, una gozada!

Va oscureciendo poco a poco. La luna según se levanta en el cielo pierde ese tono rojizo para adquirir su habitual blanco amarillento. Y sube, y sube… Redonda, con sus cráteres, sus resplandores, el reflejo infinito sobre un mar bastante calmado.

Una luna que se muestra preciosa, preciosísima sobre nosotros, delante de un cielo de ese tono que solo la luna llena sabe sacar, alguna nube desperdigada, el mar tranquilo, el viento llevándonos de cine, una escora guapa, alejándonos cada vez un poquito más de la costa, con sus gentes, sus casas, sus ruidos, sus coches, sus luces, sus ajetreos…

Aquí en medio, sin nada más alrededor, una paz tan grande, un silencio casi absoluto roto por el fiiiisss fisssss del casco abriéndose paso en el Azul, de las olas de cuando en cuando batiendo con la cubierta, de las alas de los últimos pájaros que nos sobrevuelan…

¡Qué maravilla, esto es una auténtica gozada!

Me voy enamorando cada día más de mi barquito, de mi mar, de todo lo que tiene que ver con estar todos juntos ahí en medio, sintiéndonos nada…
Delicioso, la verdad…


2. … LA MAR DISPONE

Al cabo de un rato, la pobre Saby se empieza a encontrar mal… el puñetero mareo… íbamos escorados, el barco se mueve, pero estoy segura que ha sido gran culpa del jaleo que nos hemos llevado con las velas al principio … ¡pobre! así que se mete dentro a tumbarse, porque además aquí fuera ya hace rasquilla.

“En el mar, si hay algo importante, es aceptar los cambios y ser capaz de cambiar de planes.. “

Aunque se diga como algo a aprender es algo que como buceadora tengo claro, no me importa nada decir “no” si algo no está claro, porque es la mar quien manda aquí.
Y si hay una persona a bordo que no se encuentra bien, no es plan de ir a saco a no se cuantas millas a dar una vuelta a una petrolera que no se va a escapar de donde está. ¡Ni aunque se escapara!

Así que cambiamos los planes, viramos a babor y continuamos disfrutando de una luna esplendorosa, que juega al escondite con las pequeñas nubes que están en su camino, tan pronto nos regala una estela alucinante en la superficie como que nos deslumbra como si fuera un impresionante foco cuando sale con toda su fuerza.

Estoy encantada. He navegado de noche muchas veces, y siempre que he podido he salido a cubierta a flipar con esos cielos que da la noche cuando estás en el mar y que nada tienen que ver con los de tierra. Pero es la primera vez que navego de noche con MI barquito, y la sensación es totalmente nueva… 

Lo que me da una pena tremenda es que Saby se lo esté perdiendo… pero todos sabemos que cuando estás mareado, y encima tienes frío, como era su caso, la belleza de repente pierde su valor . Así que me toca disfrutar yo por dos, que me sobra capacidad, ya se irá amarinando poco a poco. La verdad que es cierto que el cuerpo se va acostumbrando: todas las saliditas que vamos haciendo, cortitas y tranquilas, pero al fin y al cabo en un velero, las ha llevado super bien sin marearse, algo impensable hace poco…. Y aguantar más de una hora y pico con este movimiento, me parece sorprendente, de hecho, no fue un mareo de estos de morirse, ni llegó ni a vomitar, cuando con mucho menos ha echado hasta el meconio. Así que todos estamos contentos, porque vemos que vamos avanzando!!

La idea es llegar a la bahía para estar bien protegidos y con aguas tranquilas, que se le arregle el cuerpo y cenar fondeados bajo ese foco natural impresionante que nos preside. No se si con la luna llena saldrán los vampiros y otras especies, pero lo que está claro es que saca lo más bonito de la noche…

Llevamos un buen rato navegando, disfrutando de la noche.

A todo esto… no se si lo he dicho, pero la sonda de los instrumentos de cubierta no funciona  Sí la de cabina, pero no la de fuera, está mal colocado el transductor, hay que sacar el barco para volver a ponerla bien pero la grúa de Las Casas resulta que no puede subir veleros, así que hasta la semana que viene que lo llevemos a San Carlos, nada de nada.

Y como siempre pasa en los barcos (¿sabe alguien por qué??), parece que nunca funciona todo bien, así que, por el motivo que sea, el plotter dijo nada más salir que esta noche no tenía pensado trabajar, que no quería horas extras, por lo que tampoco le dio la gana de encenderse.

NO HAY DESCANSO, MI CAPITÁN…

Había bajado ya mucho el viento, se estaba super tranquilo. Es increíble como rola el mediterráneo, en nada, cambia una pasada. Y siempre, aunque se conozca bien la zona, como es el caso, -no el mío, claro, sino del «profe»-, no hay que bajar la guardia ni un pelo en esta zona. Y por eso, junto con el sexto sentido de los que lleváis mucho tiempo navegando, saltó el resorte… algo le hizo notar que “algo pasaba”, soltó el piloto de la caña y se puso a maniobrar.

Desde la cabina en ese momento empezó a sonar una alarma, que él pensaba que era un móvil y que yo bajaba a apagar, pero yo sabía que era o bien la sonda o el plotter de la cabina, que de cuando en cuando se ponen locos a pitar.

El plotter no era, seguía en el sueño de los justos, pero la sonda pitaba como una descosida…
No se ve una patata…
Enciendo la luz de la mesa de cartas, nada… sigo sin ver que le pasaba. Agarro la linterna y le doy de frente…

¡¡¡¡DIOS!!! ¡¡Que marca 3 m!! ¡¡Por eso pita la jodía!! 

Un poco de todo, como pasa en estas cosas… mal cálculo, exceso de confianza, la tranquilidad de una noche tan pacífica, la falta de la sonda en cubierta… y estábamos justo frente la punta la Banya!.

Yo desde la cabina iba cantando los metros, que bailaban como locos, … 2,5 – 2,8 – 3,5 – 4,8… hasta que salimos de allí y nos quitamos el susto…
Aún nos costó un rato, porque con los últimos temporales se deben haber vuelto a mover las dunas del fondo, y tardamos un ratito en pillar los 7 -8 m de del canal, pero salimos sin problema, en ningún momento bajamos de los 2 m que hubiera empezado a ser lo verdaderamente peliagudo.

Tampoco llegamos a estar en peligro ningún momento tal como iban las cosas, las olas nos ayudaban a salir, y no había viento… pero… de no habernos dado cuenta, de no haber funcionado “el instinto” de uno y “los pitidos” de la sonda, de soplar viento de otra forma, de cualquier otra cosa que nunca estás libre de que pase, sí hubiera podido ser una movida. Y no era el mejor momento para quedar embarrancando, la verdad, no es así como me apetece estrenarme de armadora ni de navegante.

Otra lección aprendida, en la mar, jamás, jamás hay que estar confiado. Siempre los ojos y todo bien atento.

A todo esto, hay algo aquí que yo creo que no está bien. El faro primero se veía bien, pero no el segundo, de aquí el descuadre y no saber exactamente donde estábamos, unido al haber ido más rápidos de lo que parecía…

Tardamos mucho en verlo, y de hecho, esta segunda luz, en vez de blanca, ¡ES VERDE!! No tan, tan verde como las de puerto, pero NO es blanca. No os engaño, yo llevaba un buen rato viendo esa luz y buscando “la roja del otro lado“ pensando qué marcaría esa entrada, porque la veía claramente verde. No me dio tiempo a preguntar, porque la respuesta me llegó con el grito de “coño, esa es la segunda luz!!”, la que “faltaba”…

Y digo yo que esto debería estar bastante más señalizado, no?? que aunque haya cartas, y plotters y demás, un par de lucecitas más tampoco gastan mucho, coñe!!

3. … Y NOSOTROS LO RECOMPONEMOS 

Visto que Saby tenía ya más frío que mareo, decidimos volver a las Casas, que a lo tonto a lo tonto, ya eran las 11 de la noche pasaditas. El poquísimo viento que había no nos ayudaba nada, así que se acabó el romanticismo al poner el motor.

Enfilados a la bocana, bajamos la mayor y entonces escuchamos un sonido rarísmo…
¿Es la Radio??
Bajo a cabina a escuchar… No, la radio no suena…
Es … como música, pero rara, rara, rara…

Vamos entrando en el puerto y se aclara el misterio de la música fantasmagórica confirmado por Saby que ya más recuperada y fuera, se había estudiado el “plan de fiestas” del pueblo: a las 11 de la noche comenzaba la PROCESIÓN DEL VIERNES SANTO, y en estos momentos está justo pasando por el puerto, así que atracamos de una forma peculiar, a golpe de tambor con las notas del “Cristo de los Gitanos” de Serrat de fondo entonado por unos cofrades con capiruchos y la fila de beatos rezando detrás …

La cena del fondeo la hacemos en el barco en el pantalán, con Saby totalmente recuperada (milagroso pisar tierra aunque solo sea para lanzar las amarras y conectar el cable de la luz jejejej), pasamos una velada de lo más agradable, mecidos en el Kivuca, hablando de lo humano y de lo divino, de lo marino y de lo terrenal, cosas que salen solas con una cervecita en la mano y unas buenas raciones…

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